Dirección: Phil Lord, Christopher Miller
Guion: Drew Goddard, basado en la novela de Andy Weir
Producción: Ryan Gosling, Phil Lord, Christopher Miller, Rachel O’Connor, Amy Pascal, Aditya Sood, Andy Weir.
Reparto: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Lionel Boyce, Ken Leung, Milana Vayntrub, Liz Kingsman, James Ortiz, James Wright, Priya Kansara, Alice Brittain, Orion Lee, Aaron Neil, Isla McRae, Robert James Smith, Bastian Antonio Fuentes, Richie Cheung, Annelle Olaleye
Fotografía: Greig Fraser
Montaje: Joel Negron
Música: Daniel Pemberton
Productoras: Lord Miller, MGM, Amazon MGM Studios, Pascal Pictures, General Admission, Waypoint Entertainment
Distribuidora: Sony
Año: 2028
Título Original: Project Hail Mary
Estreno En España: 27/03/26
Género Drama, Aventuras
Duración: 157 Minutos
ARGUMENTO
El profesor de ciencias Ryland Grace se despierta en una nave espacial a años luz de la Tierra sin recordar quién es ni cómo ha llegado hasta allí. Poco a poco recupera la memoria y descubre que es el único superviviente de una misión desesperada: encontrar una solución a la misteriosa sustancia que está apagando el Sol. Con el destino de la humanidad en sus manos, deberá confiar en su ingenio científico… y en una inesperada alianza que podría cambiarlo
CRÍTICA
Hay películas que parten de una premisa sencilla pero poderosa, y Proyecto Salvación es una de ellas. Un hombre solo en el espacio, sin memoria, con la humanidad pendiendo de un hilo. A partir de ahí, el filme dirigido por Phil Lord y Christopher Miller construye un relato que, lejos de quedarse en el espectáculo vacío, sabe equilibrar ciencia, emoción y entretenimiento con una precisión casi quirúrgica.
Porque sí, estamos ante un título muy entretenido que tiene la enorme virtud de no perder el interés en ningún momento a pesar de sus más de dos horas y media de metraje. Y eso no es poco. La película se sostiene prácticamente sobre un único protagonista —un Ryan Gosling en estado de gracia— y, aun así, nunca se resiente. Muy al contrario, crece.
La historia arranca con ese despertar desconcertante del profesor Ryland Grace en una nave espacial, sin saber quién es ni cómo ha llegado allí. Poco a poco, a través de un montaje perfectamente medido, el espectador va reconstruyendo junto a él las piezas de un puzle mayor: una misión desesperada para salvar la Tierra de una amenaza que apaga el Sol. Ese juego narrativo, basado en la dosificación de la información, es uno de los grandes aciertos del filme.
Lord y Miller apuestan por una puesta en escena limpia, funcional, donde lo importante no es tanto el artificio como el viaje interior del personaje. Y ahí entra en juego el guion de Drew Goddard, que adapta la novela de Andy Weir con evidente respeto por su espíritu: ciencia accesible, humor inteligente y una constante sensación de asombro.
No es casualidad. Weir ya vio cómo su obra llegaba con éxito a la gran pantalla con The Martian (Marte), y aquí vuelve a repetirse esa fórmula que mezcla rigor científico con una narrativa cercana y humana. En Proyecto Salvación, el drama convive con la comedia de manera natural, sin forzar nunca el tono, logrando que el espectador conecte tanto con la angustia de la situación como con los pequeños momentos de alivio.
Mención especial merece el montaje, clave para sostener el ritmo. La película avanza entre presente y pasado, entre recuerdos que regresan y descubrimientos que lo cambian todo, construyendo una estructura que engancha y que evita cualquier atisbo de monotonía pese a su planteamiento aparentemente limitado.
Como anécdota de producción, el propio Ryan Gosling se implicó activamente en el proyecto desde sus primeras fases, no solo como actor sino también como productor, convencido del potencial de la historia tras leer la novela. Además, para dotar de mayor realismo a las secuencias espaciales, el equipo recurrió a complejos sistemas de iluminación LED y entornos virtuales similares a los utilizados en producciones recientes de gran presupuesto, permitiendo recrear el aislamiento y la inmensidad del espacio con una notable sensación de veracidad.
En definitiva, Proyecto Salvación es una de esas películas que, sin reinventar el género, sí consigue ejecutarlo con una solvencia admirable. Ciencia ficción accesible, emocionante y con alma. Un viaje espacial que se disfruta de principio a fin y que demuestra que, a veces, basta una buena historia —y saber contarla— para mantenernos pegados a la butaca.
NOTA: 7,5/10
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