Dirección: Rosa García Loire, Miguel Hualde Viscarret
Guion: Jimmy Barnatán
Reparto: Jimmy Barnatán, Mike Inverno
Fotografía: Javier Rodríguez
Montaje: Ignacio Maquirriain
Música: Jimmy Barnatán, Mike Inverno
Distribuidora: Nueve Cartas
Año: 2026
Título Original: Sal & Dean: Tras los pasos de Kerouac
Estreno En España 22/05/26
Género: Documental, Drama
Duración: 56 Minutos
ARGUMENTO:
Jimmy Barnatán y Mike Inverno emprenden un viaje por la América profunda en el que recorren el interior de Estados Unidos descubriendo a sus gentes, sus rincones y contrastes, tan fotografiados como desconocidos. Un viaje lleno de encuentros con músicos, camareras, camioneros y otros personajes anónimos que, aunque secundarios como ellos mismos, se convierten en protagonistas.
Emulando a Sal Paradise y Neal Cassady, protagonistas de On the Road (En el camino), la novela definitiva de la generación beat publicada por Jack Kerouac en 1957, estos viajeros, acompañados de una guitarra y una pluma, tratan de entender el sueño americano, descubriendo la complejidad y diversidad cultural que definen a este fascinante país.
CRÍTICA
Hay documentales que nacen con la clara intención de capturar algo más que imágenes bonitas o entrevistas curiosas. Sal & Dean: Tras los pasos de Kerouac, dirigido por Rosa García Loirey y Miguel Hualde, pretende recuperar el espíritu libre, errante y casi romántico de aquella generación beat que convirtió las carreteras secundarias de Estados Unidos en una forma de entender la vida. Y aunque no siempre consigue transmitir toda la fuerza literaria y emocional de la obra de Jack Kerouac, sí logra dejar varios momentos interesantes durante este viaje por la América profunda.
Jimmy Barnatán y Mike Inverno emprenden una ruta inspirada directamente en On The Road, recorriendo pequeños pueblos, carreteras interminables, bares perdidos y rincones alejados del turismo convencional. Un trayecto donde, guitarra en mano y con la novela de Kerouac sobrevolando constantemente el documental, los protagonistas van encontrándose con camareras, músicos, camioneros y personajes anónimos que terminan ofreciendo una visión bastante curiosa de esa otra Norteamérica que rara vez aparece en el cine más comercial.
El gran acierto del documental reside precisamente ahí. Más que intentar copiar la obra de Kerouac, la película busca entender qué queda hoy de aquel sueño de libertad. Y lo hace de una manera sencilla, casi improvisada en ocasiones, dejando que sean las conversaciones y los encuentros los que construyan el relato. Hay algo honesto en esa propuesta. No estamos ante un documental grandilocuente ni ante una reflexión filosófica profunda sobre la generación beat, sino ante una especie de cuaderno de viaje filmado con cariño y cierta melancolía.
Eso sí, también es verdad que el documental acaba siendo algo irregular. Hay tramos realmente interesantes, especialmente cuando se detiene a escuchar a la gente de esa América olvidada, mientras que otros momentos se sienten algo reiterativos o incluso superficiales. El espectador termina entrando y saliendo constantemente de la historia. Quizá porque la película nunca termina de decidir si quiere ser una reflexión cultural, un homenaje literario o simplemente una road movie documental.
Visualmente cumple con solvencia. Las interminables carreteras, moteles decadentes y bares de carretera aportan esa atmósfera tan ligada al imaginario de Kerouac. Además, Jimmy Barnatán aporta bastante carisma delante de la cámara, funcionando mejor cuando el documental se deja llevar por la espontaneidad que cuando intenta ponerse trascendente.
Parte del viaje se realizó prácticamente sin una planificación cerrada, permitiendo que muchos de los encuentros que aparecen en pantalla surgieran de manera totalmente improvisada. De hecho, algunos de los personajes entrevistados fueron descubiertos por el equipo simplemente entrando en pequeños locales de carretera o estaciones de servicio durante el trayecto. Esa naturalidad termina siendo, probablemente, el mayor encanto del documental.
Sal & Dean: Tras los pasos de Kerouac es, en definitiva, un documental interesante y agradable de ver, especialmente para quienes sienten fascinación por la figura de Jack Kerouac y el universo beat. No llega a dejar una huella especialmente profunda y posiblemente se olvide con cierta rapidez, pero durante su metraje consigue transmitir ese espíritu nómada y romántico que convirtió la carretera en toda una filosofía de vida. Y solo por eso ya merece, al menos, subirse un rato a este viaje
NOTA 5,5/10
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