Dirección: Gonzaga Manso
Guion: Gonzaga Manso
Reparto Saturnino García, Jesús Outes “Meiriño”, Aurora Maestre, Ledicia Sola, Melania Cruz, Elena Seijo, Markel Cocó, Sabela Martins, Andrea Reiriz, Daniel Celester, Lía Mora, Andrés Giráldez
Fotografía: Gonzaga Manso
Música: Álex Aller, Inur Ategi
Montaje: Giacomo Prestinari
Producción: Películas Pendelton
Productor: Luis Manso
Distribuidora: Silencio Cinema
Año: 2026
Título Original: Dos Días
Estreno En España: 22/05/26
Género: Drama, Autor
Duración 88 Minutos
ARGUMENTO
Jose Antonio tiene 89 años y está perdiendo la memoria, pero se resiste a depender de los demás y dejar de hacer lo que lleva toda una vida haciendo. Aunque su familia se lo prohíbe, convence a su amigo Mindo, al que hace años que no ve, para salir a pescar en la barca. La salida se complica cuando se quedan sin gasolina y, con la noche y la niebla cayendo, quedan a la deriva en medio del mar. Atrapados en la diminuta barca, la travesía se convierte en un inesperado viaje acerca de la vejez, la amistad y la forma de aceptar el paso del tiempo.
CRÍTICA
Hay películas pequeñas que esconden una enorme sensibilidad detrás de su aparente sencillez. Dos días, la nueva película del director español Gonzaga Manso, pertenece precisamente a esa categoría de cine íntimo y humano que no necesita grandes artificios para emocionar al espectador. Tras sorprender hace unos años con la estupenda 4 latas, el cineasta vuelve a acercarse a personajes marcados por el desgaste de la vida, construyendo una historia donde la amistad y la vejez se convierten en el auténtico motor emocional del relato.
La película nos presenta a Jose Antonio, un anciano de 89 años que empieza a perder la memoria y que se niega a aceptar que el tiempo le está arrebatando su independencia. Decidido a seguir sintiéndose útil y libre, convence a su viejo amigo Mindo para salir a pescar una vez más. Lo que parecía una escapada sencilla termina convirtiéndose en una odisea cuando ambos quedan a la deriva en mitad del mar, atrapados en una pequeña embarcación mientras la noche y la niebla lo envuelven todo. A partir de ahí, Dos días deja de ser únicamente un drama para transformarse en una reflexión melancólica sobre el paso del tiempo, la soledad y el miedo a desaparecer.
Lo mejor de la película es precisamente cómo Gonzaga Manso evita el sentimentalismo fácil. La emoción surge de manera natural gracias a unos diálogos llenos de humanidad y a la extraordinaria química de sus protagonistas. Saturnino García vuelve a demostrar por qué es uno de esos intérpretes capaces de transmitir más con una mirada que otros con páginas enteras de diálogo. A su lado, Jesús Outes ofrece una interpretación contenida y profundamente emotiva. Juntos consiguen que el espectador sienta que está acompañando a dos amigos reales enfrentándose a sus propios fantasmas.
Visualmente, la película apuesta por una puesta en escena sobria pero muy efectiva. El mar, la niebla y el reducido espacio de la barca terminan convirtiéndose casi en un personaje más, reforzando esa sensación de fragilidad y aislamiento que envuelve toda la historia. Hay momentos donde el silencio pesa más que cualquier palabra, y ahí el director demuestra una sensibilidad notable.
Eso sí, no todo funciona con la misma intensidad. En algunos tramos, especialmente en su parte central, la película cae ligeramente en la reiteración y ciertas conversaciones parecen insistir demasiado en ideas que el espectador ya ha comprendido perfectamente. No llega a romper el ritmo de manera grave, pero sí provoca que el metraje se resienta por momentos. Aun así, la honestidad del conjunto consigue imponerse a esos pequeños tropiezos.
Gonzaga Manso quiso trabajar gran parte de las escenas marítimas en condiciones reales de navegación para aumentar la sensación de autenticidad. Tanto Saturnino García como Jesús Outes pasaron varios días embarcados durante el rodaje, soportando largas jornadas en alta mar y cambios meteorológicos reales, algo que terminó aportando una naturalidad evidente a sus interpretaciones. Además, muchas conversaciones entre ambos actores surgieron de improvisaciones parciales permitidas por el director para potenciar la sensación de amistad genuina entre los personajes.
Dos días es una película delicada, humana y profundamente emotiva.
Un filme sobre la amistad y la vejez que mira al paso del tiempo con tristeza, pero también con ternura. Gonzaga Manso confirma nuevamente que posee una mirada muy especial para retratar personajes heridos por la vida sin caer nunca en la manipulación emocional. Puede tener algún momento reiterativo, sí, pero también deja escenas de enorme verdad que permanecen en la memoria mucho después de abandonar la sala.
NOTA 7/10
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.