viernes, 15 de mayo de 2026

GIGANTE

Dirección: Rowan Athale
Guion: Rowan Athale
Reparto: Pierce Brosnan, Amir El-Masry, Toby Stephens, Katherine Dow Blyton, Rocco Haynes, Doren John Farmer, Austin Haynes, Mark Wilkinson, Arian Nik, Elliot Benn, Isabelle Bonfrer.
Fotografía: Larry Smith
Montaje: Laurence Johnson
Música: Neil Athale
Sonido: Alex Outhwaite, Ed Trousseau
Producción: Mark Lane, Stuart Ford, Kevin Sampson, Ross Williams
Productoras: AGC Studios, Balboa Productions, True Brit, Tea Shop, White Star
Distribuidora: Flins &,Piniculas 
Año: 2025
Título Original: Giant
Estreno En España: 15/05/26
Género: Drama  Biopic 
Duración: 110 Minutos 

ARGUMENTO 
Inspirada en la historia real del príncipe Naseem “Naz” Hamed, un boxeador británico-yemení, y su trayectoria desde unos orígenes humildes hasta convertirse en campeón del mundo y su entrenamiento con Brendan Ingle, que desempeñó un papel crucial en su triunfo. 

CRÍTICA 
El cine deportivo tiene la curiosa capacidad de conectar incluso con aquellos espectadores que jamás han visto un combate completo o desconocen por completo las reglas de un deporte. Ahí están títulos como Toro Salvaje, Rocky o The Fighter para demostrar que detrás de los golpes siempre suele esconderse una historia humana mucho más poderosa. Y precisamente eso es lo que consigue Gigante, el nuevo trabajo del director Rowan Athale, un biopic vibrante, emocionante y tremendamente entretenido sobre la figura del mítico boxeador británico-yemení Naseem “Naz” Hamed.

La película nos traslada a los humildes orígenes del joven púgil hasta su ascenso meteórico al campeonato mundial, mostrando también la decisiva relación con su entrenador Brendan Ingle, figura fundamental en su carrera. Y aunque el filme funciona perfectamente como relato deportivo, lo más interesante es cómo Athale evita convertir la historia en una simple sucesión de victorias y derrotas encima del ring. Aquí importa tanto el espectáculo del boxeo como la personalidad excesiva, provocadora y casi irrepetible de un deportista que revolucionó este deporte durante los años noventa.

Uno de los grandes aciertos de la película es precisamente cómo reproduce esa mezcla de arrogancia, carisma y vulnerabilidad que convirtió a Naz Hamed en un personaje fascinante incluso para quienes odiaban el boxeo. El director sabe perfectamente que está narrando la vida de alguien que rompió moldes dentro y fuera del cuadrilátero y por eso la puesta en escena tiene constantemente un tono eléctrico, casi desafiante, muy acorde con la personalidad del protagonista.

Pero si hay alguien que sobresale especialmente es Pierce Brosnan. El veterano actor entrega aquí uno de los mejores trabajos de toda su carrera reciente. Alejado completamente de la elegancia fría que tantos años le acompañó tras interpretar a James Bond, Brosnan construye un personaje lleno de humanidad, dureza y ternura contenida. Cada aparición suya tiene peso dramático y consigue elevar muchas escenas que, en manos de otro intérprete, podrían haber caído en el tópico habitual del cine deportivo. Su química con Amir El-Masry resulta fundamental para que la película funcione emocionalmente.

Y es que Gigante tiene algo que muchas películas actuales parecen haber olvidado: sabe entretener. Sus más de cien minutos pasan prácticamente volando gracias a un ritmo muy bien medido, unos combates filmados con enorme intensidad y una narración clásica pero efectiva. Rowan Athale no pretende reinventar el género ni buscar artificios innecesarios; simplemente quiere contar una buena historia y lo consigue con solvencia.

Además, la recreación de época está francamente conseguida. Desde la ambientación de los gimnasios hasta la reconstrucción mediática de los grandes combates del campeón británico, todo transmite autenticidad. Incluso las secuencias deportivas poseen una energía contagiosa que hará las delicias de los aficionados al boxeo. Pero lo mejor es que tampoco deja fuera al espectador que no tenga interés por este deporte. Porque en realidad la película habla de identidad, inmigración, fama, ego y superación personal.

Amir El-Masry pasó varios meses entrenando con antiguos preparadores vinculados al auténtico Naseem Hamed para copiar exactamente sus movimientos y su peculiar manera de desplazarse sobre el ring. El actor llegó incluso a perder más de diez kilos para acercarse físicamente al campeón. Por su parte, Pierce Brosnan confesó en entrevistas promocionales que aceptó el proyecto prácticamente tras leer el guion completo de una sentada, fascinado por la relación entre entrenador y boxeador.

Puede que Gigante no reinvente el biopic deportivo, pero tampoco lo necesita. Estamos ante una película honesta, emocionante y tremendamente eficaz que sabe combinar espectáculo y emoción sin caer constantemente en el sentimentalismo barato. Un excelente retrato de una figura irrepetible del boxeo y, sobre todo, una película muy recomendable incluso para quienes jamás se han interesado por este deporte. Porque cuando el cine está bien contado, los golpes llegan mucho más allá del cuadrilátero.

NOTA7.5/10



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