domingo, 10 de mayo de 2026

RESURRECTION


Dirección: Bi Gan
Guion: Bi Gan, Zhai Xiaohui
Reparto: Jackson Yee, Shu Qi, Mark Chao, Li Gengxi, Huang Jue, Chen Yongzhong, Guo Mucheng, Zhang Zhijian, Chloe Maayan, Yan Nan.
Fotografía: Dong Jingsong
Música: M83
Montaje: Bi Gan, Bai Xue
Sonido: Li Danfeng
Producción: Shan Zuolong, Charles Gillibert, Yang Lele
Productoras: Huace Pictures, Dangmai Films, CG Cinéma, Arte France Cinéma
Distribuidora: Madfer
Año: 2025
Título Original: Kuang Ye Shi Dai
Estreno En España: 30/04/26
Género: Drama,  Fantástico 
Duración: 157 Minutos 

ARGUMENTO 
En un mundo donde los humanos han perdido la capacidad de soñar, una mujer descubre un ser misterioso capaz aún de experimentarlos. Ella consigue adentrarse en sus sueños en busca de la verdad

CRÍTICA. 
Hay películas que se sienten, otras que se entienden y algunas, muy pocas, que directamente parecen flotar delante del espectador como si fueran un sueño imposible de atrapar. Resurrection, el nuevo trabajo del director chino Bi Gan, pertenece claramente a esta última categoría. Un filme tan fascinante visualmente como desesperante en su narrativa. Una obra que deslumbra por momentos y que, al mismo tiempo, deja la sensación de que el director juega constantemente a esconder las cartas hasta el punto de olvidar que el espectador necesita algo a lo que agarrarse emocionalmente.

Bi Gan vuelve a demostrar que posee una sensibilidad visual fuera de toda duda. Hay secuencias absolutamente hipnóticas, planos de una belleza enfermiza y un tratamiento de la luz y el color que convierten la película en una experiencia casi sensorial. Desde sus primeros minutos, cuando esa mujer descubre a un extraño ser capaz todavía de soñar en un mundo donde los humanos han perdido esa capacidad, el cineasta parece invitarnos a un viaje por la memoria, el subconsciente y la propia esencia del cine. O al menos eso creemos. Porque conforme avanzan las casi tres horas de metraje, uno empieza a preguntarse si realmente existe un hilo argumental concreto o si Bi Gan simplemente se deja llevar por sus obsesiones visuales y filosóficas.

Y ahí aparece el gran problema de Resurrection: su incapacidad para conectar con el público más allá de la admiración estética. La película se transforma poco a poco en un rompecabezas hermético donde cada escena parece querer significar algo trascendental, aunque pocas veces termina de concretarlo. El director asiático filma como los grandes autores contemporáneos obsesionados con la trascendencia de la imagen, pero acaba cayendo en un tono excesivamente presuntuoso. Como si el desconcierto del espectador fuera parte indispensable de la experiencia artística.

Eso no quiere decir que la película sea un desastre. Ni mucho menos. Hay momentos realmente memorables. Algunos movimientos de cámara son directamente prodigiosos y la atmósfera onírica funciona durante buena parte del metraje. Incluso cuando no entendemos exactamente qué ocurre, seguimos mirando la pantalla atrapados por la potencia visual de lo que Bi Gan propone. Ahí reside la grandeza y también la frustración de la película.

El reparto cumple perfectamente con ese tono fantasmal y abstracto que busca el director. Jackson Yee confirma una vez más que es uno de los rostros más interesantes del cine asiático actual, mientras que Shu Qi aporta una presencia elegante y melancólica que encaja perfectamente en este universo de sueños rotos y recuerdos difusos.

Bi Gan trabajó durante años en el diseño visual de varias secuencias y volvió a utilizar complejos planos secuencia y elaborados efectos prácticos mezclados con tecnología digital, algo que ya había convertido en seña de identidad en Largo viaje hacia la noche. Además, el músico francés M83 compuso parte de la banda sonora, reforzando todavía más ese aire hipnótico y casi extraterrestre que envuelve toda la película.

Resurrection es, en definitiva, una experiencia cinematográfica extraña y desconcertante. Una película que seguramente muchos considerarán una obra maestra y otros un ejercicio de estilo vacío. Probablemente ambas posturas tengan parte de razón. Lo que resulta indiscutible es que Bi Gan posee un talento visual extraordinario. Otra cuestión es si tanta belleza sirve realmente para contar algo o simplemente para que el director se contemple a sí mismo frente al espejo de su propio cine.

NOTA 5/10



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