Direccion : Damian McCarthy
Guion: Damian McCarthy
Reparto: Adam Scott, Peter Coonan, David Wilmot, Florence Ordesh, Michael Patric, Will O’Connell, Brendan Conroy, Austin Amelio, Mallory Adams, Sioux Carroll, Ezra Carlisle.
Fotografía: Colm Hogan
Montaje: Brian Philip Davis
Música: Joseph Bishara
Vestuario: Lara Campbell
Casting: Emma Gunnery.
Distribuidora; Beta Fiction
Año: 2026
Título Original: Hokum
Estreno En España: 15/05/26
Género: Terror, Thriller.
Duración: 107 Minutos
ARGUMENTO
Cuando el novelista Ohm Bauman se retira a una remota posada para esparcir las cenizas de sus padres, queda atrapado por las historias sobre una bruja que habita la suite nupcial. Visiones perturbadoras y una desaparición impactante le obligan a enfrentarse a los rincones más oscuros de su pasado.
CRÍTICA
Hay películas de terror que buscan el susto fácil, otras prefieren apoyarse en litros de sangre y algunas —muy pocas— consiguen algo bastante más complicado: inquietar al espectador hasta dejarle atrapado en una sensación incómoda que permanece incluso cuando se encienden las luces de la sala. Damian McCarthy vuelve a demostrar con Hokum que pertenece a ese reducido grupo de cineastas capaces de construir auténticas pesadillas atmosféricas sin necesidad de caer constantemente en el efectismo.
Tras la notable Caveat y la perturbadora Oddity, el director irlandés regresa nuevamente al terreno del folk-horror para ofrecernos un filme escalofriante, extraño y absorbente, donde el suspense y el terror sobrenatural se mezclan en una historia que deja al espectador sin habla en muchos momentos. La película sigue a un escritor que llega a una aislada posada para esparcir las cenizas de sus padres y termina atrapado en las historias sobre una bruja vinculada a la misteriosa habitación nupcial del lugar. A partir de ahí, las visiones, los secretos y la constante sensación de amenaza convierten el relato en una experiencia tan incómoda como fascinante.
Lo mejor de Hokum es cómo McCarthy juega continuamente con la mente del espectador. El terror psicológico domina gran parte del metraje y durante muchos minutos uno no sabe muy bien qué es real, qué pertenece al pasado del protagonista o qué forma parte de algo mucho más oscuro y sobrenatural. Esa incertidumbre es precisamente una de las grandes bazas de la película. El realizador no tiene prisa. Construye el miedo lentamente, dejando pequeñas pistas, silencios incómodos y encuadres donde parece que algo horrible puede aparecer en cualquier instante.
Y cuando la película explota en sus aproximadamente últimos cuarenta minutos, lo hace de manera brutal. Ahí Hokum se convierte en un auténtico descenso a la locura y al horror sobrenatural. La presencia de la bruja, las alucinaciones y esa atmósfera enfermiza consiguen momentos genuinamente terroríficos que recuerdan por momentos al mejor cine de horror rural europeo. Hay escenas que quedan grabadas en la memoria por su capacidad para generar angustia y por la manera en la que McCarthy utiliza el sonido y la oscuridad para descolocar al espectador.
También resulta admirable la ambientación. La aislada posada parece casi un personaje más de la historia. Cada pasillo, cada habitación y cada rincón transmiten decadencia y amenaza. El director vuelve a demostrar que sabe sacar muchísimo partido a espacios reducidos y opresivos. La fotografía, sin ser especialmente brillante, funciona perfectamente para reforzar ese tono gris, húmedo y fantasmal que envuelve toda la película.
En el apartado interpretativo, Adam Scott sorprende con un trabajo contenido pero tremendamente efectivo. El actor sostiene gran parte del peso emocional de la historia y logra transmitir perfectamente esa mezcla de dolor, paranoia y miedo creciente. A su alrededor, el reparto cumple con nota, aportando credibilidad a una propuesta que necesitaba actuaciones sólidas para no caer en el ridículo.
Damian McCarthy comentó en varias entrevistas que parte de la inspiración de Hokum nació de antiguas leyendas rurales irlandesas relacionadas con posadas malditas y figuras femeninas vinculadas a la brujería. Además, el director insistió en utilizar efectos prácticos en muchas de las escenas sobrenaturales para aumentar la sensación física del horror y evitar que la película perdiera fuerza con un exceso de CGI. Esa decisión se nota y mucho en pantalla.
Hokum es una de esas películas que probablemente ganen enteros con un segundo visionado. Hay detalles, símbolos y pequeños elementos narrativos que seguramente muchos espectadores no captarán a la primera. Y eso, en tiempos donde gran parte del cine de terror parece diseñado para el consumo rápido y olvidable, se agradece enormemente. Damian McCarthy confirma definitivamente que es uno de los nombres más interesantes del terror actual y firma aquí una obra inquietante, perturbadora y maravillosamente agobiante que hará las delicias de los amantes del horror sobrenatural más atmosférico.
NOTA 7,5/10
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