Dirección: André Øvredal
Guion: T.W. Burgess, Zachary Donohue
Reparto: Lou Llobell, Jacob Scipio, Melissa Leo, Joseph Lopez, Tony Doupe, Bonni Dichone, Devielle Johnson, Jessica Cruz
Producción: Gary Dauberman, Jenny Hinkey, Max Lippe, Walter Hamada
Música: Christopher Young
Fotografía: Federico Verardi
Montaje: Martin Bernfeld
Distribuidora: Paramount
Año: 2026
Título Original: Passenger
Estreno En España: 22/05/26
Género: Terror, Thriller
Duración: 94 Minutos
ARGUMENTO
Después de presenciar un brutal accidente nocturno en la carretera, una joven pareja comprende que algo los ha seguido. Una presencia demoníaca, conocida como El Pasajero Nocturno, se ha unido a ellos y no se detendrá hasta reclamarlos a ambos, convirtiendo su viaje en una auténtica pesadilla.
CRÍTICA
El terror en carretera siempre ha tenido algo hipnótico. Esa sensación de avanzar hacia ninguna parte, de perderse entre gasolineras abandonadas, moteles de mala muerte y carreteras secundarias infinitas, vuelve a estar presente en El pasajero nocturno, el nuevo trabajo del director noruego André Øvredal. Y aunque la película arranca de manera realmente potente, con un accidente nocturno que logra atrapar al espectador desde el primer minuto, la sensación final es la de una obra irregular que nunca termina de encontrar el tono exacto para convertirse en el gran filme de terror que prometía ser.
La historia nos presenta a una joven pareja que, tras presenciar un brutal accidente en plena carretera, descubre que una extraña presencia parece haberse unido a ellos. A partir de ahí comienza un viaje inquietante donde la paranoia, las sombras y el miedo a lo desconocido deberían convertirse en los auténticos protagonistas. Y aunque hay momentos donde el filme consigue generar cierta incomodidad, la sensación es que la película avanza constantemente a trompicones.
Øvredal intenta combinar el terror sobrenatural con un drama emocional que no siempre funciona. Hay escenas de tensión realmente logradas, especialmente aquellas que juegan con la oscuridad de las carreteras secundarias y el aislamiento de los protagonistas, pero de repente el ritmo se frena con conversaciones y momentos dramáticos que terminan resultando demasiado alargados. El guion nunca acaba de profundizar en sus personajes ni tampoco desarrolla de manera convincente la amenaza sobrenatural, dejando la impresión de que muchas ideas interesantes se quedan a medio camino.
Aun así, El pasajero nocturno tiene detalles curiosos y escenas bastante inspiradas. Resulta especialmente llamativo el uso del proyector donde aparece Vacaciones en Roma. Una secuencia extraña, casi hipnótica, que aporta un aire diferente a la película y demuestra que Øvredal sigue teniendo talento visual cuando decide dejarse llevar por la atmósfera antes que por las explicaciones.
Las interpretaciones son correctas en líneas generales. Lou Llobell y Jacob Scipio cumplen con solvencia aunque sus personajes no terminan de tener la fuerza suficiente como para que conectemos realmente con ellos. Melissa Leo, siempre efectiva, aporta presencia y veteranía cada vez que aparece en pantalla. Nadie desentona, pero tampoco encontramos actuaciones memorables.
Visualmente la película está bien trabajada. La fotografía nocturna consigue crear momentos bastante inquietantes y la dirección mantiene cierta elegancia incluso cuando la historia empieza a desinflarse. Sin embargo, duele reconocer que estamos posiblemente ante la obra más floja de André Øvredal hasta la fecha. El director noruego nos había acostumbrado a películas donde el suspense y el terror iban creciendo de forma mucho más orgánica y perturbadora. Aquí parece contenerse demasiado y la película termina quedándose en tierra de nadie.
Parte de las escenas nocturnas tuvieron que repetirse durante varias jornadas debido a problemas meteorológicos que impedían mantener la continuidad visual de la carretera y la iluminación natural de los bosques. El propio Øvredal comentó en entrevistas que buscaba crear una sensación de viaje infinito y opresivo inspirándose en las clásicas road movies americanas mezcladas con el terror europeo más atmosférico.
El pasajero nocturno no es un desastre ni mucho menos. Es una película que se deja ver, que tiene algunos momentos inquietantes y que logra mantener el interés gracias a su propuesta sobrenatural. Pero también es un filme irregular, con un guion demasiado flojo y una narrativa incapaz de explotar todo el potencial de su interesante premisa. Una de esas películas que probablemente muchos disfrutarán durante su visionado… aunque pocas horas después apenas queden imágenes realmente imborrables en la memoria.
NOTA 5/10
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