Dirección: Cyril Aris
Guion: Cyril Aris, Bane Fakih
Reparto: Mounia Akl, Hasan Akil
Julia Kassar, Camille Salameh, Tino Karam, Nadyn Chalhoub, Valentina Hachem, Alex Choueiry
Vestuario: Zeina Saab Demelero
Fotografía: Joe Saade
Montaje: Nat Sanders, Cyril Aris
Música: Anthony Sahyoun
Sonido: Rana Eid, Lama Sawaya, Bassam Lebbos
Distribuidora: Adso Films
Año: 2025
Título Original: Nujum al’amal w al’alam
Estreno En España: 22/06/26
Género: Drama, Autor
Duración : 110 Minutos
ARGUMENTO
Una historia de amor épica y universal. Su arco temporal permite explorar el amor en todas sus fases. Ambientada en un Líbano devastado por la guerra, la historia revela cómo el contexto político puede fracturar incluso los vínculos más profundos. Historia de amor que abarca tres décadas de pasión, angustia y esperanza, Nino y Yasmina se ven atraídos por una relación magnética. Enfrentados a una elección imposible entre el amor y la supervivencia, deben decidir si quieren formar una familia y trazar un camino hacia la felicidad en el Líbano, a pesar de las tragedias que asolan el país.
CRÍTICA
Hay películas que nacen desde la necesidad de contar algo profundamente personal y Un mundo frágil y maravilloso desprende precisamente eso desde sus primeros minutos. El director libanés Cyril Aris no pretende construir un gran melodrama romántico al uso, sino retratar cómo el amor puede sobrevivir —o terminar rompiéndose— en un país acostumbrado a convivir con el miedo, la incertidumbre y las heridas abiertas de un conflicto permanente. Y ahí es donde la película encuentra su mayor virtud.
A través de la historia de Nino y Yasmina, dos personas que intentan construir una vida juntos mientras el Líbano parece derrumbarse constantemente a su alrededor, la película habla del amor, sí, pero también del desarraigo, del miedo al futuro y de esa sensación de vivir siempre al borde del precipicio. Cyril Aris utiliza la relación sentimental como excusa para mostrar un Beirut cotidiano, humano y melancólico, muy alejado de la visión más tópica que suele ofrecer el cine occidental sobre Oriente Medio.
La película funciona especialmente bien gracias a las interpretaciones. Tanto Mounia Akl como Hasan Akil consiguen transmitir naturalidad y una química muy creíble, algo fundamental en una historia que depende casi por completo de la conexión emocional de sus protagonistas. Sus miradas, silencios y discusiones resultan mucho más interesantes que algunos diálogos demasiado evidentes que terminan lastrando parte del conjunto.
Porque si algo se le puede reprochar a Un mundo frágil y maravilloso es precisamente cierta reiteración narrativa. Hay momentos donde Cyril Aris parece empeñado en subrayar constantemente las mismas emociones y conflictos, haciendo que determinadas escenas pierdan fuerza por insistencia. El espectador comprende rápidamente el dolor, la frustración y las dudas de los personajes, por lo que algunos pasajes podrían haberse condensado sin afectar al resultado final. Aun así, el filme nunca llega a desplomarse gracias a una sensibilidad evidente detrás de la cámara.
Visualmente estamos ante una película muy elegante. La fotografía captura un Beirut luminoso y decadente al mismo tiempo, convirtiendo la ciudad en un personaje más de la historia. Hay imágenes realmente bellas, especialmente en las secuencias nocturnas, donde Aris demuestra un gran talento para transmitir intimidad y fragilidad emocional sin necesidad de caer en el sentimentalismo barato.
También resulta interesante cómo la película evita convertir el conflicto político en el centro absoluto del relato. Está presente constantemente, condicionando cada decisión de los protagonistas, pero siempre desde un enfoque íntimo y humano. El director parece más interesado en mostrar cómo afecta emocionalmente a las personas que en lanzar un discurso político explícito.
Cyril Aris comentó durante la promoción de la película que gran parte del guion nació de conversaciones reales mantenidas con parejas jóvenes libanesas que dudaban entre quedarse en el país o emigrar definitivamente. Además, parte del rodaje tuvo que detenerse temporalmente debido a la complicada situación política en Beirut, algo que terminó influyendo todavía más en el tono emocional y melancólico de la película.
Un mundo frágil y maravilloso quizás no sea una obra redonda ni una de esas historias románticas destinadas a convertirse en clásico moderno, pero sí es un filme sincero, elegante y profundamente humano. Una película que encuentra sus mejores momentos en los pequeños detalles y en esa sensación amarga de que amar, en determinados lugares del mundo, puede convertirse casi en un acto de resistencia.
NOTA: 6/10
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