martes, 7 de abril de 2026

ESPEJOS NÚMERO 3


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Dirección: Christian Petzold
Guion: Christian Petzold
Reparto: Paula Beer, Barbara Auer, Matthias Brandt, Enno Trebs, Philip Froissant, Victoire Laly, Hendrik Heutmann, Christian Koerner, Marcel Heuperman, Sascha Eichenauer, Aaliyah Lynch
Producción: Florian Koerner von Gustorf, Michael Weber, Anton Kaiser
Productora: Schramm Film Koerner & Weber, ZDF, ARTE
Fotografía: Hans Fromm
Montaje: Bettina Böhler
Sonido:Andreas Mücke-Niesytka, Dominik Schleier, Marek Forreiter, Bettina Böhler, Lars Ginzel
Distribuidora: Filmin 
Año: 2025
Título Original: Miroirs No. 3
Estreno En España: 10/04/26
Género: Drama,  Autor 
Duración: 87 Minutos 

ARGUMENTO 
“Una joven estudiante de música sufre un accidente de coche en el que muere su novio. Milagrosamente sale ilesa del accidente y es acogida por una extraña familia.

CRÍTICA 
Hay cineastas que, incluso cuando fallan, lo hacen desde un lugar reconocible. Y eso, en el caso de Christian Petzold, es casi una constante. Espejos n.º 3 se sitúa, sin embargo, en ese territorio incómodo dentro de su filmografía: el de las obras menores, aquellas que parecen apuntar alto pero terminan diluyéndose en sus propias intenciones.

La premisa, en apariencia poderosa —esa joven estudiante de música que sobrevive a un accidente en el que pierde a su novio y acaba siendo acogida por una familia extraña—, prometía un viaje emocional cargado de misterio y ambigüedad. Y, durante algunos momentos, la película parece querer abrazar ese tono de thriller psicológico, jugar con la identidad, el duelo y la percepción de la realidad. Pero es precisamente ahí donde empieza a resquebrajarse.

Petzold, habitual orfebre de relatos contenidos y atmósferas envolventes, se pierde aquí en una narrativa que acumula pliegues innecesarios. El guion, también firmado por él mismo, se vuelve progresivamente confuso, casi caótico, como si cada giro pretendiera añadir profundidad cuando en realidad resta claridad. El resultado es una historia que no termina de asentarse nunca, que avanza a trompicones y que, lejos de generar inquietud, acaba provocando desconexión.
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Ese tono de thriller que sobrevuela la película tampoco ayuda. Más que construir una atmósfera sugerente, introduce una tensión artificial que nunca termina de cuajar. Todo parece insinuar más de lo que realmente desarrolla, como si el filme se quedara a medio camino entre el drama introspectivo y el suspense psicológico sin decidirse por ninguno.

Y, sin embargo, hay algo que sí se mantiene firme: las interpretaciones. Paula Beer vuelve a demostrar por qué es una de las actrices fetiche del director, sosteniendo con su presencia muchos de los momentos más frágiles del relato. A su alrededor, el reparto cumple con solvencia, aportando matices a unos personajes que, sobre el papel, resultan más difusos de lo deseable.

Petzold volvió a trabajar con su equipo técnico habitual, incluyendo al director de fotografía Hans Fromm, con quien buscó deliberadamente una estética más fría y contenida que reflejara el estado emocional de la protagonista tras el accidente. Además, el filme se rodó en localizaciones reales con muy poca intervención en decorados, reforzando ese aire cotidiano que contrasta con lo extraño de la historia.

Espejos n.º 3 es, en definitiva, una obra irregular, un ejercicio fallido de un director que ha demostrado en otras ocasiones un pulso mucho más firme. Tiene destellos, tiene ideas, pero le falta cohesión. Y en el cine de Petzold, eso pesa más de lo que debería.

NOTA 4,5/10


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