Dirección: Mona Fastvold
Guion: Mona Fastvold, Brady Corbet
Reparto: Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Stacy Martin, Matthew Beard, Scott Handy, Viola Prettejohn, Jamie Bogyo, David Cale, Tim Blake Nelson, Christopher Abbott, Shannon Woodward, Scott Alexander Young
Vestuario: Małgorzata Karpiuk
Coreografía: Celia Rowlson-Hall
Música: Daniel Blumberg
Fotografía: William Rexer
Montaje: Sofía Subercaseaux
Distribuidora: Disney
Año: 2026
Título Original: The Testament of Ann Lee
Estreno En España: 13/03/26
Género: Drama, Músical
Duración: 136 Minutos
ARGUMENTO
La nominada al Óscar Amanda Seyfried interpreta a Ann Lee, la líder espiritual de los Shakers, una comunidad religiosa del siglo XVIII que predicaba la igualdad social y de género. La película narra su lucha por levantar una utopía espiritual en un mundo hostil, siguiendo el nacimiento y expansión de este movimiento religioso a través de una historia que mezcla drama histórico y música. El filme incorpora más de una docena de himnos tradicionales de los Shakers reinterpretados para la ocasión, con coreografía de Celia Rowlson-Hall y música original del ganador del Óscar Daniel Blumberg.
CRÍTICA
Hay películas que nacen con una clara vocación autoral y otras que, a pesar de reunir talento delante y detrás de las cámaras, terminan perdiéndose en su propio discurso. El testamento de Ann Lee, dirigida por Mona Fastvold, pertenece sin duda a esta segunda categoría.
La película nos sitúa en el siglo XVIII para seguir la figura de Ann Lee, líder espiritual de la comunidad religiosa de los Shakers, un movimiento que defendía la igualdad social y de género y que aspiraba a construir una suerte de utopía espiritual lejos de las convenciones de su tiempo. A través de su viaje y de la formación de esta comunidad, el filme intenta combinar drama histórico, espiritualidad y números musicales inspirados en los himnos tradicionales de los Shakers.
Sobre el papel la propuesta resulta sugerente. No en vano, parte del equipo creativo ya había trabajado junto en la oscarizada The Brutalist, lo que hacía pensar que Fastvold podría encontrar aquí un terreno fértil para desarrollar una película singular. Sin embargo, el resultado dista mucho de cumplir esas expectativas.
El principal problema del filme es que nunca termina de saber qué quiere contar. La mezcla de géneros —drama histórico, retrato espiritual e incluso musical— no termina de encajar y da la sensación de que cada uno de estos elementos va por su lado sin encontrar un verdadero punto de encuentro. Especialmente desconcertantes resultan los números musicales, que aparecen de manera algo forzada y rompen el ritmo de una narración que ya de por sí avanza con excesiva parsimonia.
Y es una lástima, porque el material de partida tenía potencial. La historia de Ann Lee y de los Shakers, con su defensa radical de la igualdad y su visión comunitaria de la vida, podría haber dado lugar a un retrato fascinante sobre la fe, la utopía y el choque con la sociedad de su época. Pero la película se diluye en una estructura demasiado dispersa y, sobre todo, excesivamente alargada. Con más de dos horas de duración, el relato termina resultando pesado y llega a aburrir durante largos tramos.
Lo mejor del filme llega, sin duda, de la mano de Amanda Seyfried. La actriz ofrece una interpretación muy sólida y llena de matices, sosteniendo con su presencia un personaje complejo y lleno de contradicciones. Su trabajo es, probablemente, lo más memorable de una película que por momentos parece no saber muy bien hacia dónde quiere dirigirse.
Durante la preparación del rodaje el equipo trabajó con especialistas en la historia de los Shakers para recuperar varios de sus himnos originales, algunos de los cuales fueron reinterpretados para la película. Además, varias de las coreografías se diseñaron inspirándose en los movimientos rituales reales que esta comunidad practicaba en sus ceremonias religiosas.
En definitiva, El testamento de Ann Lee es una de esas películas que prometen mucho más de lo que finalmente ofrecen. Una propuesta ambiciosa que se pierde en su propia mezcla de géneros y que, pese a contar con una protagonista espléndida, termina dejando la sensación de una oportunidad desaprovechada. Una lástima, porque detrás de su planteamiento había material para una película mucho más interesante.
NOTA 3/10
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