sábado, 29 de noviembre de 2025

ZAFARI

Dirección: Mariana Rondón 
Guion: Mariana Rondón,Marité Ugás 
Reparto: Daniela Ramírez, Francisco Denis,Samantha Castillo 
Varek La Rosa,Alí Rondón,Beto Benítes,Claret Quea,Juan Carlos Colombo 
Fotografía: Alfredo Altamirano 
Montaje: Isabela Monteiro de Castro 
Música: Pauchi Sasaki 
Sonido: Lena Esquenazi
Distribuidora; Oliete Films
Año: 2025
Título Original; Zafari. 
Estreno En España : 28/11/25
Género: Drama,  Comedia 
Duración 100 Minutos

ARGUMENTO 
En un mundo distópico donde escasean el agua, la comida y la esperanza, la llegada de un hipopótamo llamado Zafari a un pequeño zoológico transforma la vida del vecindario. Ana, Edgar y su hijo Bruno observan todo desde su decadente edificio. Ante la falta de servicios básicos, la familia lucha por sobrevivir: Ana recolecta comida en apartamentos abandonados, mientras planean una huida. Pero los extraños ruidos en los pasillos despiertan miedo, y el hipopótamo se convierte en el símbolo de resistencia: en ese mundo salvaje, Zafari es el único que aún tiene suficiente para comer. 

CRÍTICA 
Lo de Mariana Rondón en Zafari es, cuanto menos, un ejercicio de riesgo. La directora se lanza a construir una distopía que coquetea abiertamente con lo absurdo —un barrio en ruinas, una familia que sobrevive recogiendo comida entre apartamentos vacíos y, por si fuera poco, un hipopótamo que aterriza en un pequeño zoológico y termina convertido en símbolo de resistencia—. Sobre el papel, la propuesta es valiente; en pantalla, sin embargo, esa valentía no siempre se traduce en una película sólida.

La directora describe la película como una fábula distópica que devela los instintos más básicos del ser humano: el hambre, el deseo, el miedo… y cómo la desesperación pone a prueba nuestra ética
Zafari quiere ser muchas cosas a la vez: sátira mordaz de una sociedad que vive obsesionada con las apariencias, fábula negra sobre el hambre y la desesperación, y reflexión amarga sobre la fragilidad humana cuando las estructuras se resquebrajan. Y aunque hay momentos realmente delirantes que funcionan —la mirada infantil de Bruno ante la bestial presencia del hipopótamo, o esos ruidos que recorren los pasillos del edificio y alimentan un miedo muy cotidiano—, también encontramos otros que rayan el ridículo. La cinta avanza a trompicones, jugando con un humor incómodo que unas veces encaja y otras termina descolocando al espectador.

Rondón abraza lo hiperbólico, pero la exageración a veces juega en su contra: la distopía que plantea es tan extrema que cuesta entrar por completo en ella, como si la directora hubiera sobrecargado de ideas un mundo que pedía menos ruido y más matices. En cualquier caso, la película tiene una energía propia, y cuando se centra en la familia —Ana rebuscando entre los restos de otros, Edgar obsesionado con encontrar una salida y ese Bruno que observa sin comprender del todo— logra transmitir una humanidad seca, incómoda, pero creíble.

El hipopótamo, pieza clave del imaginario del filme, obligó al equipo a trabajar con un complejo sistema de efectos prácticos combinados con dobles mecánicos. Rondón insistió en que el animal debía sentirse “real pero casi mítico”, lo que llevó a repetir varias escenas bajo un calor sofocante en Lima para que la textura y la luz resultaran verosímiles. Según contaron los actores en Biarritz, hubo jornadas en las que el “hipo” pesaba más que la propia escena.

En resumen, Zafari es un filme desigual, decidido a morder más de lo que puede masticar. Una obra que apuesta fuerte por una sátira distópica y que, aunque no siempre convence, deja destellos de una autora que sigue explorando los límites de lo social desde un prisma ácido, incómodo y, en ocasiones, brillante. Una propuesta irregular, sí, pero imposible de confundir con nada más.

NOTA 4,5/10

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