domingo, 1 de marzo de 2026

HASTA LA MONTAÑA

Dirección: Sophie Deraspe
Guion: Sophie Deraspe, Mathyas Lefebure Basada en: la novela D’où viens-tu, berger ? de Mathyas Lefebure
Reparto: Félix-Antoine Duval · Solène Rigot · Guilaine Londez · Bruno Raffaelli · Younès Boucif · Michel Benizri · Véronique Ruggia Saura · David Ayala
Fotografía: Vincent Gonneville
Montaje: Stéphane Lafleur
Música: Philippe Brault
Vestuario: Eric Poirier
Distribuidora: Surtsey Films 
Año: 2024
Título Original: Bergers
Estreno En España: 27/02/26
Género: Drama,  Comedia 
Duración: 113 Minutos 

ARGUMENTO 
Mathyas, un joven publicista de Montreal, decide abandonar su cómoda vida para instalarse en los Alpes franceses y convertirse en pastor. En plena naturaleza, descubre que la vida en la montaña es tan exigente como transformadora. La llegada de Élise, que también busca empezar de nuevo, dará paso a una travesía acompañando un rebaño a través de paisajes imponentes, donde ambos pondrán a prueba su resistencia física y emocional mientras intentan encontrar un nuevo sentido a sus vidas.

CRÍTICA 
Hay películas que no pretenden reinventar el cine. Ni falta que les hace. Hasta la montaña, dirigida por Sophie Deraspe, pertenece a esa estirpe de relatos íntimos que buscan más la caricia que el golpe, más la contemplación que el sobresalto. Y en ese terreno, la película cumple… aunque sin dejar huella.

La historia —adaptación de la novela D’où viens-tu, berger? de Mathyas Lefebure— nos presenta a Mathyas, un publicista de Montreal que lo deja todo para convertirse en pastor en los Alpes franceses. Allí, entre rebaños y cumbres imponentes, descubrirá que la vida en la montaña no es una postal de Instagram, sino una experiencia física y emocionalmente exigente. La llegada de Élise, otra alma que huye de su pasado, terminará de dar forma a ese viaje de búsqueda interior

Deraspe rueda la naturaleza con respeto y belleza. La fotografía convierte los paisajes alpinos en un personaje más, omnipresente, casi místico. Se respira aire puro en cada plano. El espectador siente el frío, el cansancio, el silencio. Y eso, hoy en día, ya es mucho.
El problema es que el viaje resulta demasiado reconocible. Hemos visto muchas veces este relato de urbanita desencantado que busca redención en la naturaleza. Desde el primer tercio intuimos por dónde irán los pasos del protagonista, y la película no se esfuerza demasiado en desviarse del sendero marcado. Todo fluye con una placidez que reconforta… pero también adormece.

Eso sí, las interpretaciones elevan el conjunto. Félix-Antoine Duval compone un Mathyas contenido, creíble, sin excesos dramáticos. Solène Rigot aporta una fragilidad serena que encaja perfectamente en este universo de silencios y miradas largas. Hay verdad en los actores, y eso siempre suma.

El rodaje se realizó en condiciones reales de pastoreo en los Alpes, con jornadas largas acompañando rebaños auténticos. El propio equipo tuvo que adaptarse a los ritmos de la trashumancia, y el actor protagonista pasó semanas aprendiendo el oficio para que sus gestos frente a las ovejas no resultaran impostados. Esa autenticidad se percibe en pantalla.

En definitiva, Hasta la montaña es una película amable, de esas que dejan buen sabor de boca y permiten desconectar durante dos horas. No molesta, no irrita, no arriesga. Pero tampoco sorprende ni descubre nada nuevo. Un filme bien hecho, bien interpretado… y ya visto muchas veces. A veces subir a la montaña es revelador. Otras, simplemente, es un paseo agradable. Aquí estamos ante lo segundo.

NOTA 5,5/10

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