Hay canciones que nacen con vocación de clásico… y otras que directamente se convierten en un estado de ánimo. It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine) de R.E.M. pertenece sin duda a esta segunda categoría: un artefacto sonoro que, desde su publicación en el álbum Green en 1988, ya sonaba a himno generacional instantáneo.
Hay canciones que nacen con vocación de clásico… y otras que directamente se convierten en un estado de ánimo. It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine) de R.E.M. pertenece sin duda a esta segunda categoría: un artefacto sonoro que, desde su publicación en el álbum Green en 1988, ya sonaba a himno generacional instantáneo
Lo primero que golpea —y nunca mejor dicho— es la batería de Bill Berry. Seca, acelerada, casi marcial, construye un ritmo que no da tregua y que empuja la canción hacia adelante como si el apocalipsis que describe estuviera ocurriendo en tiempo real. Sobre ese torbellino percusivo, la voz de
Michael Stipe se convierte en un instrumento más: atropellada, urgente, casi recitada, disparando referencias culturales, nombres propios y frases aparentemente inconexas que, sin embargo, terminan por encajar en un caos perfectamente medido.
Porque ahí reside parte de la grandeza del tema: en su capacidad para convertir el desconcierto en identidad. La canción no se limita a hablar del fin del mundo; lo encapsula en su estructura, en su velocidad, en esa sensación de estar siempre a punto de perder el control… pero sin llegar a hacerlo. Un equilibrio complicado que R.E.M. maneja con una naturalidad pasmosa.
Musicalmente, el grupo de Athens, Georgia, demuestra por qué ha creado escuela. Las guitarras de Peter Buck aportan ese toque nervioso y cristalino tan característico, mientras el bajo de Mike Mills sostiene la estructura con precisión quirúrgica. Todo suena rápido, sí, pero nunca atropellado; caótico, pero jamás desordenado.
Como anécdota curiosa, la letra nació de un sueño de Stipe en el que se encontraba en una fiesta rodeado de personas con las iniciales L.B. (Leonard Bernstein, Lenny Bruce, etc.), de ahí esa acumulación casi infinita de referencias. Un punto de partida onírico que explica, en parte, ese aire surrealista que impregna toda la canción.
Más de tres décadas después, It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine) sigue sonando como si se hubiera grabado ayer. No ha perdido frescura, ni urgencia, ni relevancia. Y eso, en una canción que habla precisamente del colapso, es casi una paradoja maravillosa.
Un clásico incontestable. Una de las mejores canciones de R.E.M.. Y, sobre todo, una prueba de que incluso cuando todo parece venirse abajo… el rock puede hacer que suene extraordinariamente bien
VIDEO
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.