Dirección: Kirk Jones
Guion: Kirk Jones
Reparto: Robert Aramayo, Maxine Peake, Shirley Henderson, Scott Ellis Watson, Peter Mullan, Steven Cree, Sanjeev Kohli, Ellie MacDowall, Paddy Towers, Adam McNamara, Jamie Marie Leary, Jason Alan Staines, Paul Donnelly, Anthony Capaldi, David Carlyle, Ruth Milne, Leah Macrae.
Música: Stephen Rennicks
Fotografía: James Blann
Montaje: Sam Sneade
Casting: Lauren Evans
Distribuidora: Selecta Vision
Año: 2025
Título Original: I Swear
Estreno En España; 10/04/26
Genero: Drama, Autor
Duración: 120 Minutos.
ARGUMENTO
Basada en la historia real de John Davidson, activista y defensor de las personas con síndrome de Tourette, la película sigue la vida de un hombre que, tras ser diagnosticado a los 15 años y sufrir el rechazo de su entorno, acabó convirtiendo esa experiencia en una lucha por la visibilidad y la concienciación.
CRÍTICA
Hay películas que juegan a emocionar desde la trampa fácil y otras que, sin levantar demasiado la voz, terminan golpeando con una honestidad desarmante. Incontrolable, dirigida por Kirk Jones, pertenece claramente al segundo grupo. Un drama de superación basado en hechos reales que encuentra su mayor virtud en no convertir su historia en un espectáculo lacrimógeno, sino en un retrato incómodo, a ratos incluso perturbador, de lo que significa convivir con una condición que te expone constantemente ante los demás.
La película nos introduce en la vida de John Davidson, diagnosticado con síndrome de Tourette en plena adolescencia, una etapa ya de por sí complicada. A partir de ahí, el filme sigue su evolución, desde el rechazo social y la incomprensión de su entorno hasta su transformación en activista, decidido a dar visibilidad a una realidad que muchos prefieren ignorar. Es en ese tránsito donde Incontrolable encuentra su alma, sin necesidad de subrayados excesivos.
Lo más interesante de la propuesta es ese equilibrio tan delicado entre el drama y ciertos toques de comedia que, lejos de aliviar la carga emocional, la intensifican. Porque aquí la risa no nace del gag, sino de la incomodidad. El espectador se descubre sonriendo en momentos en los que, casi de inmediato, siente cierta culpa. Esa sensación de “no debería estar riéndome de esto” es, precisamente, uno de los grandes logros de la película. Un tono frío, contenido, que evita el sentimentalismo y apuesta por la verdad, aunque duela.
En el apartado interpretativo, el protagonista sostiene el peso del filme con una actuación magnífica, llena de matices y con un compromiso físico y emocional incuestionable. Su trabajo es el motor de una historia que, sin él, perdería gran parte de su impacto. Y junto a él, resulta una grata sorpresa reencontrarse en la gran pantalla con Peter Mullan, un actor siempre solvente, que aquí aporta esa presencia robusta y humana que eleva cada escena en la que aparece.
Como curiosidad, el propio proceso de documentación del filme incluyó un estrecho contacto con asociaciones reales de personas con síndrome de Tourette, y el actor principal trabajó durante meses con afectados para reproducir de la forma más fiel posible los tics y comportamientos, evitando cualquier tipo de caricatura. Un esfuerzo que se percibe en cada gesto y que refuerza la autenticidad del conjunto.
Quizá no sea una película perfecta. En algunos momentos su ritmo puede resultar algo irregular y ciertas situaciones parecen diseñadas para reforzar el mensaje más que para surgir de manera orgánica. Pero son pequeños deslices en un conjunto que funciona gracias a su honestidad y a su capacidad para incomodar sin caer en el morbo.
Incontrolable no busca la lágrima fácil ni la ovación inmediata. Prefiere dejar poso, incomodar, hacer pensar. Y en ese camino, termina convirtiéndose en una de esas pequeñas sorpresas que, sin hacer demasiado ruido, consiguen quedarse contigo más tiempo del esperado. Una película muy recomendable.
NOTA 7/10
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