Dirección Yann Gozlan
Guion Yann Gozlan, Nicolas Bouvet-Levrard, Thomas Kruithof
Basada en la obra Tatiana de Rosnay
Reparto: Cécile De France; Lars Mikkelsen; Anna Mouglalis; Frédéric Pierrot; Freya Mavor; Douglas Grauwels; Marie Lecomte; Charles Denoulet; Pili Groyne; Majlinda Agaj; Merlin Delens; Thomas Janssens; Serge Swysen; Adam El Manawy; Mark Irons; Juliette Goudot; Stéphanie Van Vyve; Naïma Ostrowski; Adrienne D’Anna; Sophie Maréchal; Sébastien Waroquier
Música: Philippe Rombi
Fotografía Manu Dacosse
Montaje: Valentin Féron
Sonido: Armance Durix, Guadalupe Cassius
Vestuario: Olivier Ligen
Distribuidora: Vercine
Año: 2025
Título Original Dalloway
Estreno En España: 27/02/26
Género: Thriller, Drama
Duración: 110 Minutos
ARGUMENTO
Clarissa, una escritora bloqueada, se instala en una prestigiosa residencia artística de vanguardia. Allí trabaja con Dalloway, una asistente virtual que la ayuda a escribir, pero su presencia se vuelve cada vez más intrusiva. Azuzada por las advertencias de otro residente y convencida de que la vigilan, Clarissa inicia una investigación clandestina para averiguar qué pretenden realmente sus anfitriones: ¿amenaza real o paranoia?
CRÍTICA.
Hay películas que arrancan con la promesa de un viaje inquietante y terminan convirtiéndose en una excursión sin rumbo. La Residencia, de Yann Gozlan, pertenece tristemente a ese grupo.
La premisa es sugerente: Clarissa, una escritora en pleno bloqueo creativo, se instala en una exclusiva residencia artística donde convive con Dalloway, una asistente virtual diseñada para potenciar su talento.
Lo que empieza como una ayuda tecnológica pronto adquiere tintes inquietantes. ¿La vigilan? ¿La manipulan? ¿Es paranoia o hay algo más turbio tras los muros minimalistas del complejo? El arranque funciona. Hay atmósfera. Hay misterio. Y durante los primeros compases, Gozlan demuestra que sabe manejar el suspense y el tempo narrativo.
El problema es que esa tensión inicial se diluye demasiado pronto. Lo que parecía una reflexión estimulante sobre la inteligencia artificial y la creación artística termina derivando en una trama que repite esquemas, explica en exceso y pierde fuerza dramática a cada minuto. La intriga se vuelve previsible y el discurso sobre la dependencia tecnológica, que prometía filo, acaba siendo romo.
Eso no significa que todo sea fallido. Hay alguna escena verdaderamente inquietante —especialmente aquellas en las que la presencia de Dalloway se vuelve casi fantasmal— y visualmente el filme mantiene elegancia. La fotografía fría y aséptica refuerza esa sensación de aislamiento psicológico que, por momentos, consigue incomodar al espectador. Pero son destellos aislados dentro de un conjunto que se va desmoronando.
Resulta curioso que la película fuera presentada en una sesión de medianoche en Cannes, espacio re
servado a propuestas de género con carácter. Durante el rodaje, según comentaron en promoción, el equipo trabajó con asesores en inteligencia artificial para dotar de verosimilitud a la interacción entre actriz y sistema virtual. Incluso algunas respuestas del “asistente” fueron generadas a partir de modelos reales para que la reacción de la protagonista resultara más orgánica. Paradójicamente, esa modernidad técnica no logra sostener la tensión dramática.
En definitiva, La Residencia empieza jugando con cartas ganadoras: suspense, tecnología, paranoia co
ntemporánea. Pero la partida se le escapa entre los dedos. Interesante en su planteamiento, irregular en su desarrollo y, finalmente, más fría de lo que pretendía. Una lástima, porque durante sus primeros minutos parecía que estábamos ante algo mucho más inquietante.
NOTA 4/10
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