Guion: Lucía Aleñar Iglesias
Reparto: Zoe Stein, Lluís Homar, Núria Prims, Martina García, Nonni Ardal Hammarström, Marta Angelat, Luca Bonadei, Caterina Alorda, Lluqui Herrero, Juan Carlos Barriuso Fernández, Francisco Ródenas Montsero, Mar Fiol, Luca Pellegrino, Francisca Ferrer, Marc Trilla.
Fotografía: Agnès Piqué Corbera
Montaje: Paola Freddi
Música: Anna von Hausswolff, Filip Leyman
Sonido: Ulrika Akander, Therese Gylfe, Tove Lidman
Vestuario: Pau Aulí
Distribuidora: Atalante
Año: 2025
Título Original Forastera
Estreno En España: 11/09/26
Género: Drama, Autor
Duración: 98 Minutos
ARGUMENTO
«Cata verá cómo sus vacaciones de verano se ven trastocadas por la absurda y repentina muerte de su abuela, que solo ella presencia. Su duelo da un giro cuando casualmente empieza a hacerse pasar por su abuela. Lo que comienza como un simple juego de disfraces acabará desdibujando los límites entre la realidad y los roles familiares.
CRÍTICA
El cine nos ha contado en numerosas ocasiones cómo afrontamos la pérdida de un ser querido y cómo la muerte puede cambiar nuestra manera de mirar aquello que nos rodea. Forastera vuelve a transitar por ese camino a través de Cata, una adolescente que ve cómo sus vacaciones de verano quedan completamente alteradas después de presenciar la repentina muerte de su abuela. Una experiencia traumática que hará que la joven se refugie en la figura de la fallecida hasta el punto de comenzar a ocupar su espacio, utilizando sus ropas y adoptando poco a poco sus gestos y su identidad.
No estamos, por tanto, ante una historia especialmente novedosa. La película habla de la pérdida, de la identidad y de ese complicado momento en el que una joven comienza a descubrir quién es mientras intenta comprender la ausencia de alguien fundamental en su vida. Conceptos interesantes, pero que el filme tampoco consigue llevar demasiado lejos. Aleñar Iglesias apuesta por una narración contenida, por la sugerencia y por una atmósfera algo inquietante que pretende que el espectador se adentre en el estado emocional de su protagonista.
El problema es que Forastera no termina de enseñar nada nuevo sobre un tema que el cine ha explorado en infinidad de ocasiones. Hay ideas interesantes alrededor de esa transformación de Cata y de cómo la presencia de la abuela continúa existiendo después de su muerte, pero algunas de ellas se quedan en la superficie. La película propone más de lo que finalmente desarrolla y esa sensación de que podría haber profundizado mucho más acaba siendo uno de sus principales inconvenientes.
Eso no quiere decir que estemos ante una película fallida. Todo lo contrario. Forastera se deja ver con agrado y, aunque su ritmo pueda resultar algo pausado, no molesta en ningún momento. Hay una evidente sensibilidad detrás de la cámara y una cuidada puesta en escena, especialmente en la utilización de los espacios y en la fotografía de Agnès Piqué Corbera. La Mallorca turística que conocemos aparece transformada en un escenario casi irreal, deliberadamente artificial, algo que la propia directora buscó para convertir los paisajes veraniegos en una especie de postal inquietante.
Y si hay algo que consigue que la película funcione especialmente bien son sus interpretaciones. Zoe Stein lleva con solvencia todo el peso de una protagonista que se encuentra perdida ante una situación que no sabe cómo gestionar, pero es Lluís Homar quien vuelve a demostrar por qué es uno de nuestros grandes actores. Su presencia aporta una enorme personalidad a la película y consigue que incluso los momentos más contenidos tengan una especial intensidad. No es casualidad que su trabajo junto al de Stein fuera destacado por el jurado FIPRESCI tras el estreno mundial de la película en Toronto.
Hay además una curiosidad especialmente interesante detrás de Forastera: la película nace del cortometraje homónimo que Lucía Aleñar Iglesias dirigió en 2020 y que también estaba protagonizado por Zoe Stein. La directora no se limitó a convertir aquel corto en un largometraje más extenso, sino que aprovechó el salto para replantear la historia y profundizar en el duelo, la identidad y la relación entre ausencia y presencia.
También resulta curioso que el rodaje se desarrollara durante la primavera de 2024 en diferentes localizaciones de Alcúdia y Pollença, Mallorca, mientras que la historia transcurre durante unas vacaciones de verano. Una decisión que obligó al equipo a construir visualmente ese verano mallorquín desde una mirada muy controlada y estilizada.
En definitiva, Forastera es una película correcta, sensible y bien interpretada que vuelve a hablarnos de la pérdida y de la dificultad de encontrar nuestro lugar cuando alguien importante desaparece de nuestra vida. No aporta demasiado al género ni descubre nuevos caminos, pero tampoco pretende convertirse en una experiencia insoportable o excesivamente trascendente. Se deja ver, tiene buenas interpretaciones y una interesante personalidad visual. Y eso, en una película que podría haberse quedado en mucho menos, ya es algo que valorar.
NOTA 5,5/10
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