lunes, 7 de septiembre de 2026

CINCO SEGUNDOS

Dirección: Paolo Virzì
Guion: Paolo Virzì, Francesco Bruni, Carlo Virzì
Reparto: Valerio Mastandrea, Galatéa Bellugi, Valeria Bruni Tedeschi, Ilaria Spada, Anna Ferraioli Ravel, Francesco Maria Dominedò, Luca Charles Brucini, Anna Lazzeri
Fotografía: Luca Bigazzi
Montaje: Jacopo Quadri
Música: Carlo Virzì
Sonido: Fabio Conca
Casting: Elisabetta Boni, Dario Ceruti
Distribuidora: Vercine
Año: 2026
Título Original Cinque secondi
Estreno En España: 04/09/26
Género: Drama,  Autor 
Duración: 105 Minutos 

ARGUMENTO 
«¿Quién es ese tipo huraño y de aspecto descuidado que vive solo en las caballerizas reformadas de Villa Guelfi, una mansión deshabitada y en ruinas? Pasa los días sin hacer nada, fumando su medio Toscano y evitando el contacto con todo el mundo. Y cuando descubre que en la villa se ha instalado de forma ilegal una comunidad de chicas y chicos dedicados a cuidar aquellas tierras y los viñedos abandonados, se enfada y quiere echarlos. Son estudiantes, recién licenciados, agrónomos, y entre ellos está Matilde, que nació allí y de niña trabajaba en el viñedo con su abuelo, el conde Guelfo Guelfi. Ellos también sienten curiosidad por aquel misántropo de pasado misterioso: ¿por qué está allí solo y no quiere tener contacto con nadie? A medida que pasan las estaciones, llega la primavera, después el verano y maduran los racimos, el conflicto con aquella comunidad de jóvenes se transforma en convivencia. Y Adriano acabará cuidando, a su brusca manera, de la joven condesa Matilde, que está embarazada de uno de aquellos muchachos…

CRÍTICA 
Paolo Virzì vuelve a demostrar que el cine puede hablar de asuntos dolorosos sin necesidad de instalarse permanentemente en la tristeza. Cinco segundos es un excelente feel good movie sobre las segundas oportunidades, pero también una emotiva historia sobre la culpa, la redención y la necesidad de volver a encontrar un motivo para seguir adelante.

Adriano Sereni es un hombre que, después de un trágico suceso que ha marcado definitivamente su existencia, decide apartarse del mundo. Vive solo, descuidado y encerrado en las antiguas caballerizas de una villa toscana en ruinas, como si castigarse a sí mismo fuera la única manera que encuentra para afrontar lo sucedido. Su aislamiento se verá alterado cuando una comunidad de jóvenes ocupe la finca con la intención de recuperar sus tierras y sus viñedos abandonados. Lo que inicialmente será una guerra entre un hombre que no quiere saber nada de nadie y unos jóvenes que representan todo aquello que él rechaza terminará convirtiéndose, poco a poco, en una inesperada convivencia.

Virzì dirige con enorme sensibilidad una película que habla de la posibilidad de reconstruirse cuando parece que ya no queda nada que reconstruir. El director italiano vuelve a demostrar su especial habilidad para mezclar drama y humor, encontrando momentos de ternura sin caer en el sentimentalismo fácil. La Toscana que presenta tampoco es la habitual postal turística: es un paisaje áspero, invernal y casi desolado que funciona como perfecto reflejo del estado de ánimo de Adriano.

Uno de los grandes aciertos está en Valerio Mastandrea, magnífico en un personaje contenido, hosco y aparentemente inaccesible, pero lleno de heridas. Su interpretación consigue que entendamos a Adriano incluso cuando sus decisiones resultan difíciles de compartir. No es casualidad que esta sea la quinta película en la que Mastandrea trabaja con Virzì, una colaboración que comenzó con La prima cosa bella. El propio director explicó que quería ver al actor enfrentándose esta vez a la cuestión de la paternidad desde otra perspectiva.

A su lado, Galatéa Bellugi aporta frescura, espontaneidad y una energía que contrasta perfectamente con la oscuridad del protagonista. La actriz, además, tenía una conexión especial con el territorio: pasó parte de su infancia y adolescencia en la Toscana, y reconoció que interpretar a Matilde supuso para ella regresar a unas raíces italianas que forman parte de su propia historia. Valeria Bruni Tedeschi e Ilaria Spada completan un reparto especialmente sólido.

Quizá haya que ponerle un pero a Cinco segundos, y está precisamente en la evolución de Adriano. El cambio de sentimientos hacia los jóvenes que ocupan la villa se produce en algunos momentos con demasiada rapidez. El filme plantea inicialmente una relación marcada por el enfrentamiento y la desconfianza, pero no siempre se detiene lo suficiente en explicar cómo se produce esa transformación. Hubiera sido interesante profundizar algo más en ese proceso, porque ahí estaba una de las partes más atractivas de la historia.

Pero son pequeñas objeciones ante una película que funciona gracias a su humanidad. Virzì habla de padres, hijos, familias rotas y familias elegidas, pero sobre todo habla de la necesidad de cuidar y dejarse cuidar. El propio director ha señalado que su película defiende distintas formas de familia, entendidas como espacios de afecto y cuidado.

Virzì reconoció que tuvo presente Paris, Texas, de Wim Wenders, mientras construía la historia de Adriano, especialmente la idea de un hombre marcado por una tragedia interior que emprende un camino de regreso hacia los afectos perdidos. Una referencia que ayuda a comprender ese tono de western emocional que sobrevuela algunos momentos de la película.

Cinco segundos no pretende reinventar el cine de segundas oportunidades, pero tampoco lo necesita. Es una película cálida, emotiva, muy bien dirigida y magníficamente interpretada que encuentra en sus personajes la mejor razón para existir. Un nuevo trabajo de Paolo Virzì que, sin alcanzar quizá sus mejores películas, confirma que sigue siendo uno de los directores italianos que mejor sabe hablar de nuestras contradicciones, nuestras heridas y, sobre todo, de esa extraña capacidad que tenemos para volver a empezar cuando creíamos que ya era demasiado tarde.

NOTA 7,5/10

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