jueves, 10 de septiembre de 2026

EL AÑO NUEVO QUE NUNCA LLEGO

Dirección: Bogdan Mureșanu
Guion: Bogdan Mureșanu
Reparto  Adrian Văncică, Nicoleta Hâncu, Emilia Dobrin, Iulian Postelnicu, Manuela Hărăbor, Victoria Raileanu, Răzvan Vasilescu, Mihai Călin, Gabriel Spahiu, Ioana Flora, Elvira Deatcu, Nicodim Ungureanu, Vlad Ionuț Popescu, Andrei Miercure, Marian Râlea, Angel Popescu, Luca Toma, Claudia Amuzică, Puiu Mircea Lascu, Ion Sapdaru, Vlad Chiriță
Fotografía: Boroka Biro, Tudor Platon
Montaje: Vanja Kovacevic, Mircea Lacatus
Vestuario: Dana Anghel
Sonido: Raza Studio
Distribuidora: Flamingo Films
Año: 2024
Título Original Anul Nou care n-a fost
Estreno En España: 18/08/26 en plataformas Movistar Plus 
Género : Drama,  Comedia 
Duración: 138 Minutos 

ARGUMENTO 
20 de diciembre de 1989. Tras décadas de opresión bajo la brutal dictadura de Ceaușescu, Rumanía está al borde de la revolución. Las calles se llenan de manifestaciones; los estudiantes ridiculizan al régimen a través del arte, mientras los programas oficiales de Nochevieja ensalzan al dictador. En la intimidad, las familias lidian con conflictos personales y con la sombra constante de la Securitate.
A lo largo de un solo día, seis vidas aparentemente inconexas se entrelazan de forma inesperada, reflejando las dolorosas absurdidades de una existencia marcada por el miedo… y por destellos de esperanza. La tensión va en aumento hasta estallar en un momento decisivo: la caída de Ceaușescu y del régimen comunista. 

CRÍTICA 
Bogdan Mureșanu se acerca a uno de los episodios más importantes de la historia reciente de Rumanía desde una perspectiva tan sombría como peculiar. El año nuevo que nunca llegó nos sitúa en diciembre de 1989, cuando el régimen de Nicolae Ceaușescu comienza a resquebrajarse y el miedo, la incertidumbre y la desconfianza forman parte de la vida cotidiana. A través de varias historias que terminan entrelazándose, la película retrata a una sociedad que todavía no sabe que está a punto de recuperar la libertad.

El director construye un interesante mosaico de personajes cuyas vidas transcurren paralelas durante las horas previas al estallido de la revolución. Una madre preocupada por su hijo, un director de televisión preparando el tradicional programa de Nochevieja, unos jóvenes que sueñan con escapar del país o un hombre atrapado en las contradicciones de un sistema que empieza a perder el control son algunas de las piezas de este peculiar puzzle. Historias aparentemente pequeñas que terminan adquiriendo una dimensión enorme cuando la Historia llama a la puerta.

Mureșanu apuesta por un tono sombrío, casi agónico, que recorre buena parte del metraje. El miedo está presente incluso cuando aparece el humor, porque sabemos algo que los personajes desconocen: que aquel mundo está a punto de desaparecer. De ahí nace precisamente buena parte de la ironía de la película. El espectador conoce el desenlace, pero los protagonistas todavía viven dentro de esa prisión invisible que representa la dictadura.

La dirección de Mureșanu es notable, especialmente en la manera de combinar drama, humor negro y reconstrucción histórica. Las interpretaciones son correctas y funcionan especialmente bien dentro de ese tono tragicómico que propone el realizador. No busca grandes héroes ni personajes extraordinarios; son personas normales atrapadas en unas circunstancias extraordinarias.

Hay además una decisión formal especialmente interesante: buena parte de la película está rodada en formato 4:3, una elección relacionada con el mundo televisivo en el que transcurre parte de la historia y con la sensación de encierro que experimentan los personajes. Cuando llega la revolución, el encuadre se abre al 16:9, convirtiendo el propio formato de la película en una metáfora de la libertad que acaba de llegar

Mureșanu tuvo que enfrentarse a un problema considerable para reconstruir la revolución: la escena multitudinaria contó solamente con unos 150 extras. Para aparentar que eran muchos más, ideó que corrieran hacia la cámara y después regresaran, creando un movimiento continuo que el director comparó con las alas de una mariposa.

También resulta curioso que el cineasta partiera de varias historias independientes y estudiara durante un año el guion de Magnolia, de Paul Thomas Anderson, para comprender cómo entrelazar las diferentes tramas. Incluso llegó a modificar algunas escenas pocas horas antes de rodarlas

El año nuevo que nunca llegó es, en definitiva, una interesante aproximación a la caída de Ceaușescu que prefiere mirar la Historia desde abajo, desde las pequeñas vidas de quienes padecieron aquel régimen. Una película imperfecta y por momentos excesivamente compleja, pero con una personalidad evidente y una mirada muy particular sobre uno de los momentos que cambiaron para siempre el rumbo de Rumanía.

NOTA 6,5/10



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.