jueves, 9 de abril de 2026

ATRAPANDO UN MONSTRUO


Dirección: Bryan Fuller
Guion: Bryan Fuller
Reparto: Mads Mikkelsen, Sophie Sloan, Sigourney Weaver, David Dastmalchian, Rebecca Henderson, Sheila Atim, Wael Alroyly, Sute Zhao, Line Kruse, Caspar Phillipson, Armond Willis, Rea Milla, Tibor Szauervein.
Música: Isabella Summers
Fotografía: Nicole Hirsch Whitaker
Montaje: Lisa Lassek
Producción: Bryan Fuller, Basil Iwanyk, Erica Lee
Productoras: Entertainment One, Thunder Road Pictures, Hero Squared, Dust Bunny Productions, Living Dead Guy Productions
Distribuidora: Diamond Films 
Año: 2025
Título Original: Dust Bunny
Estreno En España: 10/04/26
Género: Thriller,  Drama 
Duración: 105 Minutos 

ARGUMENTO 
“Aurora, una niña de 10 años, está convencida de que el monstruo que vive bajo su cama se ha comido a su familia. Cuando descubre que su vecino (Mads Mikkelsen) es un asesino a sueldo, decide contratarlo para cazar a la criatura. Para protegerla, el sicario tendrá que abrirse paso entre una oleada de matones liderados por Sigourney Weaver y asumir que, a veces, los monstruos existen de verdad.

CRÍTICA 
Hay películas que parecen nacidas de un cruce imposible entre dos imaginarios muy concretos. Atrapando a un monstruo, la nueva propuesta de Bryan Fuller, es una de ellas: un artefacto que bebe sin disimulo del universo gótico y caprichoso de Tim Burton y de la perversidad juguetona de los cuentos de Roald Dahl. El problema es que, en ese mestizaje, la película nunca termina de decidir a qué tipo de espectador quiere seducir.

La historia arranca con una premisa tan sugerente como desconcertante: una niña convencida de que “el monstruo que vive bajo su cama se ha comido a su familia” decide contratar a un asesino a sueldo para darle caza. A partir de ahí, lo que podría haber sido un relato oscuro de crecimiento o una fábula retorcida sobre el miedo infantil se convierte en una sucesión de ideas visuales, tonos y giros que parecen competir entre sí más que complementarse.

Fuller, conocido por su querencia hacia lo estilizado y lo excesivo, construye un universo visual muy marcado, casi de cuento macabro, donde lo grotesco y lo adorable conviven sin pedir permiso. Sin embargo, ese tono híbrido —a medio camino entre lo infantil y lo violentamente adulto— acaba jugando en contra de la película. No es lo suficientemente inocente para el público familiar ni lo bastante incisiva para el espectador adulto que busca algo más que una rareza estética.

Y, sin embargo, hay algo que sostiene el conjunto: las interpretaciones. Mads Mikkelsen aporta su habitual magnetismo en un papel que podría haber caído fácilmente en el cliché, mientras que Sigourney Weaver eleva cada una de sus apariciones con una presencia casi mitológica. Incluso la joven Sophie Sloan logra transmitir esa mezcla de fragilidad y determinación que requiere su personaje, convirtiéndose en el verdadero ancla emocional del filme.

Resulta curioso saber que durante el rodaje, Mikkelsen insistió en realizar muchas de sus escenas de acción sin dobles, lo que obligó al equipo a coreografiar secuencias más físicas de lo habitual en un proyecto de estas características. Esa implicación se nota en pantalla, dotando de una fisicidad inesperada a una película que, por momentos, parece más preocupada por su estética que por su narrativa.

Atrapando a un monstruo es, en definitiva, una obra extraña, irregular, incluso caprichosa. Una película que contiene una historia interesante —esa niña que busca respuestas en un mundo donde los monstruos pueden ser reales— pero que decide contarla de la manera más bizarra posible. Fascinante a ratos, desconcertante casi siempre, es uno de esos títulos que probablemente dividirán al público: algunos verán en ella una propuesta singular; otros, un experimento fallido que no termina de encontrar su lugar.

NOTA 5,5/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.