lunes, 16 de febrero de 2026

RUTA DE ESCAPE

Dirección: Bart Layton
Guion: Bart Layton, Peter Straughan, Don Winslow
Reparto: Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Halle Berry, Barry Keoghan, Monica Barbaro, Corey Hawkins, Jennifer Jason Leigh, Nick Nolte, Tate Donovan, Babak Tafti, Peyman Moaadi, Deborah Hedwall, Devon Bostick, Paul Adelstein, Drew Powell.
Música: Blanck Mass
Fotografía: Erik Wilson
Montaje: Jacob Secher Schulsinger, Julian Hart
Productoras: Metro-Goldwyn-Mayer (Amazon MGM Studios), Working Title Films, The Story Factory, Raw
Distribuidora: Sony, MGM
Año: 2026
Título Original: Crime 101
Estreno En España: 13/02/26
Género: Acción,  Thriller 
Duración: 140 Minutos 

ARGUMENTO 
Davis es un escurridizo ladrón cuyos atracos de alto riesgo tienen desconcertada a la policía. Está planeando su mayor golpe, con la esperanza de que sea el último, cuando se cruza en su camino Sharon, una desilusionada ejecutiva de seguros con la que se ve obligado a trabajar, y Orman, un ladrón rival con métodos mucho más inquietantes que los de Davis.

CRÍTICA 
Hay películas que se ven… y otras que se viven con el pulso acelerado. Ruta de escape, dirigida por Bart Layton, pertenece sin duda al segundo grupo. Un thriller de atracos vibrante, elegante y musculoso que te mantiene pegado a la butaca desde el primer golpe hasta un tramo final absolutamente memorable.

Basada en el relato corto “Código 101” del escritor Don Winslow, incluido en su libro Rotos, la película respira ese aroma de polar contemporáneo que tanto ha cultivado el autor. El propio Winslow ha comentado en más de una ocasión que cuando escribe piensa en el cine de Michael Mann. Y eso es exactamente Ruta de escape: un filme al más puro estilo Mann.
Aquí no hay héroes luminosos ni villanos caricaturescos. Hay profesionales. Hay obsesión. Hay códigos.

La historia nos presenta a Davis, un ladrón meticuloso, casi quirúrgico, cuyos atracos de alto riesgo traen de cabeza a la policía. Planea su último gran golpe mientras la presión policial se estrecha y se cruza en su camino una ejecutiva de seguros desencantada y un rival mucho más imprevisible. Pero en el fondo, la película es el relato clásico —y eterno— de la persecución entre un policía obsesivo y un atracador solitario que no comete errores. Un lobo contra otro lobo.

Layton filma con precisión casi documental —no olvidemos su pasado en el terreno del cine de no ficción—, pero aquí cambia el bisturí por la combustión interna. La cámara se mueve con nervio, los silencios pesan y cada planificación del golpe se convierte en un ejercicio de tensión sostenida. La sensación es de asfixia progresiva: todo está medido, todo está al borde del estallido.

Y entonces llegan esos 40 minutos finales que ya pueden inscribirse entre los grandes clímax recientes del cine de atracos. Secos, intensos, sin concesiones. Un crescendo que demuestra que todavía se puede hacer cine comercial con nervio autoral.

En su contra, una duración excesiva que lastra ligeramente el conjunto. Algunas subtramas personales —especialmente las que ahondan en la vida íntima de los protagonistas— diluyen la tensión que la historia principal construye con tanto acierto. Sin ellas, probablemente estaríamos ante una película redonda, sin fisuras.

Las interpretaciones son de alto nivel, con un duelo interpretativo cargado de magnetismo y contención. No hay sobreactuaciones, no hay discursos innecesarios. Solo miradas, silencios y decisiones que pesan como plomo.

Varias de las secuencias de atraco se filmaron con asesores reales procedentes de unidades policiales especializadas en robos de alta gama, lo que permitió dotar a los procedimientos de una veracidad poco habitual en el género. Además, parte del equipo técnico trabajó previamente en producciones de acción de gran escala, lo que se percibe en la limpieza coreográfica de las escenas más complejas.

Ruta de escape no inventa nada nuevo. Pero lo ejecuta con una precisión admirable. Es cine de género hecho con convicción, con pulso y con personalidad. Un thriller que asfixia, que acelera y que demuestra que cuando el talento literario de Winslow se encuentra con una dirección firme, el resultado puede ser tan eléctrico como implacable.
En definitiva, una persecución sin descanso. Un duelo de titanes. Y una prueba más de que el buen cine de atracos, cuando está bien hecho, sigue siendo irresistible.

NOTA 8/10

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