miércoles, 11 de febrero de 2026

ÁNGULO MUERTO

Dirección: Cristian Beteta
Guion: David Verdugo
Reparto: Carlos Santos, Eva Llorach
Montaje: Cristian Beteta
Sonido: Bernardo Pastor
Música: Beatriz López
Fotografía:Álex D. Sala
Producción: José Luis Rancaño, Pablo López Torres
Productoras: La Dalia Films S.L., Robot Productions S.L.
Distribuidora: Distribution with Glasses
Año: 2024.
Título Original: Ángulo Muerto
Estreno En España: Plataformas Movistar Plus 
Género: Drama,  Suspense. 
Duración: 15 Minutos 

ARGUMENTO 
Estela y Ramón han atravesado una separación y el suicidio de Hugo, su único hijo, con tan solo 13 años, después de sufrir acoso escolar. Cuando Estela obtiene un vídeo grabado por los agresores de su hijo, cree que ha llegado el momento de tener una conversación con Ramón. Mientras descubren la realidad de lo ocurrido con Hugo, tratarán de esclarecer si podrían haberlo evitado y si estuvieron a la altura como padres
CRÍTICA 
Hay cortometrajes que entran de puntillas y otros que te colocan directamente entre la espada y la pared. Ángulo muerto, nominado al Goya a Mejor Cortometraje de Ficción y, sin duda, uno de los grandes favoritos, pertenece sin discusión al segundo grupo. Y si finalmente se alza con el premio, será un triunfo más que merecido.

Cristian Beteta firma un trabajo excelente y brutal, de esos que no buscan agradar sino interpelar. El punto de partida es demoledor: una pareja separada se reencuentra tras el suicidio de su hijo adolescente, víctima de acoso escolar, cuando aparece un vídeo grabado por los agresores. A partir de ahí, el cortometraje se convierte en una conversación asfixiante donde cada palabra pesa como una losa y cada silencio grita más que cualquier diálogo.

Ángulo muerto no habla solo de bullying. Habla de las redes sociales como escenario público de la humillación, del linchamiento digital, de la mirada ajena que todo lo juzga y lo devora. Pero, sobre todo, lanza una pregunta incómoda al espectador: ¿qué haríamos cada uno de nosotros si estuviéramos en esa situación? Beteta no ofrece respuestas fáciles ni moralejas prefabricadas; se limita —que no es poco— a colocarnos frente al espejo y obligarnos a mirar.

La puesta en escena es seca, precisa, sin adornos innecesarios. Todo está al servicio del conflicto emocional, y el cortometraje avanza como una herida que no termina de cerrarse. Aquí no hay redención ni alivio, solo una reflexión amarga que se instala en la cabeza del espectador y se queda ahí mucho después de que aparezcan los créditos finales.
Mención especial merecen las interpretaciones, sencillamente sobresalientes. Los actores sostienen el relato con una verdad emocional apabullante, construyendo personajes rotos, llenos de culpa, de rabia y de dolor contenido. No actúan: respiran la tragedia, y eso se nota en cada gesto, en cada mirada esquiva.

El equipo decidió rodar varias tomas largas y consecutivas, sin apenas cortes, para mantener a los intérpretes en un estado emocional constante y evitar “reinicios” artificiales. Esa tensión real se traslada a la pantalla y explica, en parte, la sensación de incomodidad —buscada y necesaria— que atraviesa todo el cortometraje.

Ángulo muerto es cine valiente, incómodo y necesario. Un golpe seco al estómago que demuestra que el formato corto puede ser tan poderoso —o más— que cualquier largometraje. Un trabajo que no se olvida fácilmente y que confirma que, a veces, mirar de frente duele… pero es imprescindible.

NOTA 7,5/10

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