viernes, 13 de febrero de 2026

EL VESTIDO

Dirección: Frank Ariza, Jacob Santana
Guion: Frank Ariza, Diego Ayala, Marco Lagarde
Reparto: Belén Rueda, Vera Centenera, Elena Irureta, Belén Écija, Antonio Molero, Santiago Molero, Samuel Sánchez García
Música: Maria Vertiz
Fotografía: Christos Voudouris
Distribuidora AF Pictures 
Año: 2026
Título Original: El Vestido 
Estreno En España: 13/02/26
Género: Terror,  Thriller 
Duración: 76 Minutos 

ARGUMENTO. 
Tras un divorcio, Alicia y su hija Carla se mudan a una vieja casa marcada por tragedias. Una presencia inquietante crece y Alicia teme estar perdiendo el control… o que su hija esté implicada

CRÍTICA 
Hablar de El vestido es volver a transitar un terreno que el cine español conoce bien: casas encantadas, presencias invisibles y ese dolor familiar que se convierte en caldo de cultivo para lo sobrenatural. Sobre el papel, la propuesta prometía. Una mujer recién divorciada que se muda con su hija a una vivienda marcada por tragedias pasadas; una niña que comienza a comportarse de manera extraña; una madre que ya no sabe si teme a la casa… o a su propia hija. Ingredientes clásicos que, bien manejados, podrían haber dado como resultado un relato inquietante y perturbador.

Sin embargo, la película dirigida por Frank Ariza y Jacob Santana opta por el camino del desconcierto más que por el de la tensión. Y no del desconcierto sugerente, sino del que nace de la incoherencia narrativa. Nada es lo que parece, sí… pero aquí el espectador no es invitado a dudar, sino directamente engañado. Los giros no construyen, desorientan; las revelaciones no impactan, confunden. Hay momentos en los que uno tiene la sensación de que faltan piezas del puzle, como si el montaje hubiera sufrido recortes severos que han dejado la historia deshilachada.

Resulta especialmente llamativo que una actriz del talento y la experiencia en el género de Belén Rueda no encuentre aquí uno de sus papeles más lucidos. Acostumbrada a sostener con solvencia relatos de terror psicológico, su interpretación se ve lastrada por un guion que no termina de definir las reglas de su propio universo. Tampoco el resto del reparto logra elevar el conjunto: no es tanto un problema de interpretación como de construcción dramática. Cuando los personajes no tienen una base sólida, es difícil que las actrices puedan brillar.

Visualmente, el filme intenta apoyarse en la atmósfera: pasillos en penumbra, puertas que se entreabren, silencios cargados de amenaza. Hay escenas aisladas que funcionan, pequeños destellos de inquietud que recuerdan que la idea original tenía potencial. Pero la acumulación de sobresaltos y la falta de coherencia interna terminan diluyendo cualquier sensación de miedo auténtico.

Durante el rodaje se potenció el uso de luz natural en muchas secuencias interiores para reforzar el tono realista y evitar una estética excesivamente artificiosa. Paradójicamente, esa búsqueda de naturalidad contrasta con un desarrollo argumental que se aleja cada vez más de cualquier lógica reconocible.

En definitiva, El vestido es otro intento de revitalizar el subgénero de casas encantadas y posesiones en nuestro cine, pero se queda a medio camino. Tiene elementos reconocibles, una premisa interesante y una protagonista con experiencia en el terror, pero el resultado final transmite la sensación de haber sido fragmentado en la sala de montaje hasta perder parte de su sentido. Una oportunidad desaprovechada en un terreno que, cuando se hace bien, puede ofrecernos auténticas pesadillas cinematográficas.

NOTA 4/10

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