Director: Michael Dowse
Guion: Gary Scott Thompson, Tom O’Connor
Reparto: Dave Bautista, Jack Champion, Sophia Lillis, Tony Dalton, Whitney Peak, Inde Navarrette, Zaire Adams, Kate del Castillo, Bobby Cannavale, Blu del Barrio, Ammie Leonards
Fotografía; Matt Flannery
Música: Amanda Yamate, Jack Latham
Montaje Tim Porter
Productores: Marc Goldberg, Sarah Gabriel, Dave Bautista, Jonathan Meisner, Michael Pruss, Rebecca Feuer
Distribuidora: MGM
Año: 2025
Título Original: Trap House
Estreno En España: 31/12/25
Género: Thriller, Acción
Duración: 102 Minutos
ARGUMENTO
En El Paso, Texas, un agente encubierto de la DEA y su compañero se enfrentan al desafío más inesperado de sus carreras: un grupo de ladrones audaces… que resultan ser sus propios hijos adolescentes rebeldes. Los jóvenes han empezado a robar a un peligroso cártel utilizando las tácticas y la información secreta que han aprendido de sus padres, desatando un juego del gato y el ratón lleno de acción, dilemas familiares y tensión en cada paso.
CRÍTICA
Hay películas que no esconden sus cartas y Trap House es una de ellas. Desde su arranque deja claro que ha venido a jugar en el terreno de la acción pura y dura, esa que no da respiro y que mantiene la adrenalina en niveles altos durante prácticamente todo su metraje. Michael Dowse dirige un filme que avanza a golpe de persecuciones, tiroteos y enfrentamientos físicos, sin demasiadas concesiones al realismo ni a la sutileza, pero con una energía contagiosa que acaba arrastrando al espectador.
La historia nos sitúa en la frontera de Texas, donde dos agentes encubiertos de la DEA ven cómo una serie de robos a un peligroso cártel esconden una verdad tan incómoda como explosiva: los responsables son un grupo de adolescentes que, casualmente, resultan ser sus propios hijos. A partir de ahí, Trap House juega con el choque entre el deber profesional y el conflicto familiar, aunque lo hace más como excusa narrativa que como verdadero motor dramático. Lo importante aquí es el espectáculo.
Es cierto que el guion acumula altibajos evidentes y no pocos momentos difíciles de creer. Los giros, además, se ven venir con bastante antelación y la película se alarga más de lo necesario para lo poco que realmente quiere contar. Hay subtramas que prometen más de lo que ofrecen y resoluciones que optan por el camino fácil. Pero todo esto queda en segundo plano cuando el filme pisa el acelerador y ofrece sus mejores momentos: secuencias de acción bien coreografiadas, un ritmo musculoso y una puesta en escena que, sin ser especialmente imaginativa, cumple con eficacia..
El reparto se entrega al juego con evidente disfrute. Destaca especialmente Dave Bautista, que vuelve a demostrar que se mueve como pez en el agua en este tipo de producciones, aportando presencia física y cierto carisma irónico que aligera la tensión. Los actores más jóvenes aportan frescura y desparpajo, aunque sus personajes estén escritos con trazo grueso y caigan a menudo en el cliché.
El propio Bautista comentó en entrevistas que varias de las escenas de lucha y persecución se ensayaron como si fueran coreografías de baile, buscando fluidez y ritmo antes que realismo, algo que explica el tono casi coreográfico de algunos enfrentamientos. Además, el director Michael Dowse insistió en rodar muchas secuencias con efectos prácticos y explosiones reales, reduciendo el uso de CGI para dar mayor sensación de impacto físico.
En definitiva, Trap House es un filme consciente de sus limitaciones y también de sus virtudes. No pretende reinventar el género ni sorprender al espectador más curtido, pero sí entretener sin complejos, ofrecer acción constante y hacer que el tiempo en la butaca pase volando. Y en ese objetivo, con todos sus excesos y previsibilidades, cumple con creces. Una de esas películas que no buscan perdurar, sino hacer disfrutar… y lo consigue.
NOTA 6/10
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