jueves, 1 de enero de 2026

MARIPOSAS NEGRAS

Dirección: David Baute
Guion: Yaiza Berrocal 
Reparto: Animación ( Voces) Laura Gómez, Bella Agossou, Miranda Gas, David Comrie 
Fotografía: Animación María Pulido
Montaje: Clara Martínez Malagelada
Música: Diego Navarro
Sonido: Oriol Tarragó, Sarah Romero
Distribuidora: Sideral Cinema 
Año: 2024
Título Original: Mariposas Negras
Estreno En España: Festival de Sitges de 2024  en cines 05/12/24 y plataformas RTVE PLAY Y Movistar Plus 
Género: Drama,  Animación 
Duración: 79 Mínimo 

ARGUMENTO 
Mariposas Negras narra la vida de Tanit, Valeria y Shaila, tres mujeres de regiones muy distintas del planeta que, debido al impacto del cambio climático, lo pierden todo y se ven forzadas a migrar para sobrevivir. Sus historias —marcadas por sequías extremas, huracanes devastadores y elevación del nivel del mar— se entrelazan para ofrecer una mirada humana sobre los efectos del calentamiento global y la migración forzada, poniendo voz a miles de personas cuya existencia ya no es sostenible en sus lugares de origen. 

CRÍTICA 
Mariposas Negras se presenta como uno de esos filmes cuya finalidad hay que aplaudir, incluso antes de entrar a valorar su resultado cinematográfico. No es habitual que el cine —y menos aún la animación dirigida a un público adulto— se atreva a poner el foco en los refugiados climáticos, esas víctimas invisibles de un cambio climático que solemos consumir en titulares lejanos y cifras abstractas. Solo por intentar darles rostro, voz y memoria, la película de David Baute ya merece ser vista.

La cinta nos sitúa ante las historias entrelazadas de varias mujeres obligadas a abandonar sus hogares por la sequía, la subida del nivel del mar o la devastación de fenómenos extremos. La sinopsis es sencilla, casi minimalista, pero el trasfondo es demoledor: no se trata de ciencia ficción ni de un futuro hipotético, sino de un presente que ya está ocurriendo mientras miramos hacia otro lado. Mariposas Negras no busca el entretenimiento fácil, sino la conciencia y la incomodidad, y eso se nota desde sus primeros compases

Ahora bien, conviene advertirlo: no es una película amena. Su ritmo pausado, casi contemplativo, y su tono grave hacen que por momentos el metraje se haga pesado e incluso reiterativo. Baute insiste en la idea, la subraya, la repite, quizá con la esperanza de que el espectador no pueda escapar de ella. Esa insistencia juega tanto a favor como en contra del conjunto: refuerza el mensaje, pero desgasta la experiencia cinematográfica, especialmente para quienes esperan una narración más dinámica o emocionalmente variada.

El paso de la película por el Festival de Sitges 2024 es un buen reflejo de esa dualidad. Las expectativas eran altas —animación adulta, temática social, prestigio previo del director—, pero al salir de la sala las caras no eran precisamente de entusiasmo. Más bien lo contrario. Mariposas Negras provocó controversia y opiniones muy dispares: para algunos, un ejercicio necesario y valiente; para otros, un filme excesivamente discursivo, más cercano al panfleto que al cine entendido como experiencia sensorial.

Eso sí, incluso sus detractores suelen coincidir en señalar algunos elementos más que interesantes: una animación sobria y funcional, alejada del preciosismo gratuito; una banda sonora contenida que acompaña sin subrayar; y, sobre todo, una voluntad casi militante de dar dignidad a sus protagonistas, evitando el sensacionalismo o la lágrima fácil

Parte del proceso creativo se apoyó en testimonios reales de personas desplazadas por el cambio climático, con las que el equipo mantuvo contacto durante el desarrollo del guion. Algunas de esas historias influyeron directamente en escenas concretas del film, lo que explica esa sensación constante de estar ante un relato más cercano al documental animado que a la ficción tradicional.

En definitiva, Mariposas Negras es una película irregular, discutible y nada complaciente, pero también honesta y necesaria. Puede que no conquiste al espectador desde el disfrute, pero sí desde la reflexión. Y en tiempos donde el cine suele optar por la evasión, no deja de ser significativo que una obra apueste por incomodar y remover conciencias, aunque en el camino pierda parte de su fuerza narrativa. Una propuesta que no deja indiferente, y que quizá, con el paso del tiempo, se valore más por lo que dice que por cómo lo dice.

NOTA 5/10

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