viernes, 2 de enero de 2026

EL EXORCISMO DE EASTFIELD

Director: Nick Kozakis
Guion: Alexander Angliss-Wilson
Reparto: Georgia Eyers, Dan Ewing
Tim Pocock, Rosie Traynor, Eliza Matengu, John Wood, Ella Bourne
Sunny S. Walia, Carlia Capozza, Hugh Sexton
Música: Dmitri Golovko
Fotografía: Carl Allison
Sonido: Lara Cross
Montaje: Liam Kelly, Ashlee Lukas
Productoras: Visible Studios, Harvest Pictures Group, Iris Arc Pictures
Distribuidora: XYZ Films 
Año: 2023
Título Original: Godless: The Eastfield
Estreno En España: 09/10/23 Festival de Sitges del 2023 y plataformas 02/10/24 en Movistar Plus 
Género: Terror,  Drama 
Duración: 92 Minutos 

ARGUMENTO 
Lara es una mujer atormentada, dividida entre la ciencia y la fe, que está perdiendo la cordura. Su desesperado marido la empuja a buscar tratamiento en una congregación de fanáticos religiosos, donde un exorcista alcohólico y despiadado intentará “salvar” su alma sometiéndola a brutales sesiones de exorcismo que la llevarán al límite de su humanidad.

CRÍTICA 
El Exorcismo de Eastfield se presenta como uno de esos títulos que, desde su planteamiento inicial, parecen aspirar a algo más que al simple susto fácil. Nick Kozakis construye un filme que transita entre el terror sobre el más allá, las posesiones y la fe, apoyándose en el imaginario cristiano y en la eterna lucha entre razón y creencia. Sin embargo, el resultado final acaba siendo tan irregular como discutido.

La película nos sitúa ante una mujer internada en una estricta comunidad religiosa, convencida de estar poseída, mientras su entorno —marido, líderes espirituales y exorcistas— empuja el relato hacia una espiral de rituales, rezos y castigos que rozan lo inhumano. Más allá del elemento sobrenatural, el filme plantea una reflexión incómoda sobre el cristianismo, la vocación y los límites de la fe, preguntándose hasta qué punto la creencia puede transformarse en obsesión y violencia legitimada.

El problema es que todo ese discurso llega diluido. Su paso por el Festival de Sitges 2023, dentro de la sección Panorama, fue discreto, casi invisible. El comentario generalizado entre el público era claro: la película está alargada innecesariamente. Y es difícil no estar de acuerdo. Lo que comienza con una atmósfera opresiva y sugerente va perdiendo fuerza a medida que la narración se estira sin aportar nuevos matices. Es un filme de más a menos, que confunde solemnidad con repetición.

Formalmente, Kozakis apuesta por una puesta en escena sobria, casi ascética, con espacios cerrados y una fotografía que refuerza la sensación de encierro espiritual. Hay momentos potentes, especialmente apoyados en las interpretaciones, pero el guion insiste una y otra vez en las mismas ideas hasta desgastarlas. El terror acaba siendo más psicológico que físico, aunque sin la contundencia necesaria para dejar huella.

El propio director y parte del equipo han comentado que muchas escenas de exorcismo se rodaron de forma casi cronológica, buscando que la actriz protagonista llegara a un auténtico agotamiento físico y emocional, algo que se percibe en pantalla y que aporta veracidad al sufrimiento del personaje. Además, Kozakis se inspiró en testimonios reales de comunidades religiosas extremas, más interesados en la disciplina y la culpa que en la salvación espiritual.

En definitiva, El Exorcismo de Eastfield es una película honesta en sus intenciones, ambiciosa en su discurso sobre la fe y la vocación, pero fallida en su desarrollo. Un filme que quiere incomodar y reflexionar, pero que termina perdiéndose en su propio sermón. Una propuesta que, como muchos coincidieron en Sitges, habría ganado mucho con menos metraje y más precisión narrativa.

NOTA 5/10

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