Dirección: Juanma Bajo Ulloa
Guion: Juanma Bajo Ulloa.
Reparto: Natalia Tena, Belén Fabra, Tony Dalton, Natalia Ruiz, Fernando Gil, Aritz Kortabarria, María Schwinning
Maquillaje; Esther Villar
Fotografía: Diego Trenas
Música: Koldo Uriarte
Montaje: Álvaro Herrero
Sonido: Julio Recuero, Martin Guridi
Distribuidora Filmax
Año: 2025
Título Original: El Mal
Estreno En España: 16/01/25
Genero: Drama, Thriller
Duración: 119 Minutos
ARGUMENTO
Una ambiciosa periodista y escritora de discreto éxito, Elvira, es contactada por un inquietante personaje, Martín, quien le propone una turbadora y seductora idea: podrá obtener el éxito que anhela si escribe un libro sobre el extraordinario “talento” de Martín… el de el mayor asesino de la historia.
La película explora la sorprendente cercanía entre el bien y el mal, indagando en la incapacidad humana para aceptar su lado oscuro, la obsesión por el reconocimiento y las heridas que deja la carencia de amor en las relaciones personales
CRÍTICA
Juanma Bajo Ulloa regresa al largometraje con El mal, una película que parte de una idea tan sugerente como peligrosa: mirar de frente esa frontera difusa —y profundamente incómoda— que separa el bien del mal. El planteamiento es potente y, durante sus primeros compases, incluso hipnótico. Sin embargo, a medida que avanza el metraje, el filme comienza a perderse en su propia verborrea, atrapado en un discurso excesivamente enfático que termina agotando al espectador.
La historia arranca cuando una periodista y escritora, ansiosa de reconocimiento, acepta la propuesta de un personaje inquietante que le ofrece el éxito a cambio de escribir sobre su “don”: el de ser, según él, el mayor asesino de la historia. A partir de ahí, la película se adentra en un juego psicológico que pretende reflexionar sobre la incapacidad humana para aceptar el lado oscuro, la obsesión por dejar huella y las cicatrices que deja la falta de amor en las relaciones personales. El problema no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta.
Bajo Ulloa parece confiar más en las frases rimbombantes y los diálogos grandilocuentes que en la fuerza del cine como lenguaje. El resultado es un metraje excesivo, reiterativo, donde muchas ideas se subrayan una y otra vez hasta perder impacto. La reflexión, en lugar de crecer, se diluye. Lo que debería inquietar, termina cansando.
Las interpretaciones tampoco ayudan a sostener el conjunto. Da la sensación, en más de una secuencia, de que los actores están ensayando en lugar de vivir a sus personajes, recitando textos densos sin que estos terminen de encarnarse en emociones reales. A ello se suman situaciones ilógicas y decisiones narrativas poco creíbles que rompen la suspensión de incredulidad en una película que aspira a ser profundamente psicológica.
Y sin embargo, El mal no es un fracaso absoluto. Hay destellos del cine provocador y arriesgado que siempre ha caracterizado a su director, y algunas ideas —especialmente en torno a la seducción del mal y la necesidad de reconocimiento— resultan genuinamente interesantes. Pero el conjunto se ve lastrado por una solemnidad excesiva y una duración que juega claramente en su contra
El mal supone el regreso de Juanma Bajo Ulloa al largometraje tras más de una década centrado en otros formatos, un retorno muy esperado por sus seguidores. Además, parte del rodaje se desarrolló en localizaciones del País Vasco, un territorio habitual en su filmografía, donde el director buscó —según declaraciones del equipo— una atmósfera “mental” más que realista, algo que explica ese tono teatral y casi abstracto que impregna toda la película.
En definitiva, El mal es un filme con ambición temática y vocación autoral, pero también un ejemplo de cómo una buena idea puede naufragar cuando el discurso pesa más que el cine. Una obra que invita a reflexionar, sí, pero que termina dejando la sensación de que, en esta ocasión, menos habría sido mucho más.
NOTA 5/10
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