Guion: Marcelo Martinessi
Basada en: la novela Narciso, de Guido Rodríguez Alcalá
Reparto: Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Nahuel Pérez Biscayart, Mona Martínez
Fotografía: Luis Arteaga
Montaje: Fernando Epstein, Marcelo Martinessi
Música: Zeltia Montes
Vestuario: Diana Leste
Maquillaje: Sofía Sellanes
Peluquería: Carmen Arbués
Distribuidora: Bteam Pictures
Año: 2026
Título Original: Narciso
Estreno En España: 02/10/26
Género: Drama, Thriller
Duración: 101 Minutos
ARGUMENTO
Paraguay, 1959. Bajo un régimen militar sofocante, Narciso regresa de Buenos Aires fascinado por el rock and Roll. Carismático, enigmático y deseado por hombres y mujeres, pronto se convierte en una estrella de la radio y en un símbolo de libertad. Pero tras su último show aparece sin vida. En un país donde el silencio domina y el miedo asfixia la verdad… ¿quién mató a Narciso?
CRÍTICA
A priori, Narciso tenía todos los ingredientes para convertirse en un interesante thriller ambientado en un momento especialmente oscuro de la historia de Paraguay. Marcelo Martinessi nos lleva hasta 1959, durante los primeros años de la dictadura de Alfredo Stroessner, para contarnos la historia de Narciso, un joven que regresa de Buenos Aires fascinado por el rock and roll y que pronto se convierte en una estrella de la radio y en un símbolo de libertad. Después de su último espectáculo aparece muerto y, en un país donde el miedo y el silencio forman parte de la vida cotidiana, la pregunta parece inevitable: ¿quién mató a Narciso?
El planteamiento resulta atractivo, pero el problema es que la película no termina de arrancar. El thriller sobrevuela constantemente la historia, está presente en el ambiente, en las miradas, en los silencios y en esa sensación de que algo terrible puede suceder en cualquier momento, pero nunca termina de despegar. Martinessi parece más interesado en construir una atmósfera que en desarrollar el misterio, y eso provoca que una historia que podía haber tenido bastante fuerza dramática avance con demasiada parsimonia.
Gran parte de la película transcurre alrededor de la radio y de un teatro donde se representa Drácula, una elección que resulta mucho más que una simple anécdota argumental. El relato del vampiro, con su oscuridad, su miedo y su amenaza invisible, funciona como una especie de espejo de la sociedad paraguaya de la época. El propio Martinessi ha explicado que el radioteatro de Drácula fue fundamental para construir la película y que quería aprovechar el carácter performativo de aquel espacio.
Y ahí encontramos probablemente uno de los mayores atractivos de Narciso: cuando la película se encierra en ese teatro y deja que los actores interpreten Drácula, adquiere una personalidad especial. El escenario se convierte en un pequeño universo donde el arte, la imaginación y la libertad chocan con una sociedad dominada por el miedo. No es casualidad que la radio tenga tanta importancia: en aquel Paraguay todavía no existía la televisión y era uno de los grandes medios de comunicación y entretenimiento
.La ambientación está muy conseguida y la fotografía de Luis Arteaga aprovecha especialmente las noches de Asunción para crear una atmósfera sombría, casi fantasmagórica. El propio director ha contado que durante el rodaje descubrieron que las noches de 2024 en Asunción conservaban determinados sonidos —el silencio, las cigarras, las campanas de la catedral— que les ayudaron a recrear el ambiente de la época.
Las interpretaciones son otro de los puntos fuertes. Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Nahuel Pérez Biscayart y Mona Martínez forman un reparto sólido que consigue mantener el interés incluso cuando el guion pierde fuerza. Especialmente llamativo es el caso de Diro Romero, para quien Narciso suponía su primer largometraje y, además, su primer papel protagonista. El propio Martinessi reconoció que fue un reto construir al personaje a través de la mirada de quienes lo rodean, en lugar de convertirlo en un protagonista convencional.
También resulta curioso que la película no pretenda resolver completamente el misterio que plantea. La historia parte de un caso real relacionado con la muerte del locutor Bernardo Aranda, un episodio que quedó rodeado de interrogantes y que terminó convertido en una especie de mito dentro de la memoria paraguaya. Martinessi decidió precisamente trabajar con esas zonas de incertidumbre en lugar de ofrecer todas las respuestas.
Narciso es, por tanto, una película más interesante por lo que sugiere que por lo que finalmente cuenta. Tiene una excelente ambientación, buenas interpretaciones y una atractiva utilización del teatro, la radio, el rock and roll y Drácula como elementos que hablan de una sociedad que empieza a descubrir nuevas formas de libertad mientras vive sometida a una dictadura. Pero ese prometedor thriller acaba quedándose a medio camino y el ritmo pausado termina jugando en su contra.
Un filme con buenas intenciones, una cuidada puesta en escena y momentos realmente sugerentes, pero al que le falta algo de contundencia para convertir su interesante punto de partida en una película tan apasionante como la historia que pretende contar.
NOTA 6/10
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