Guion: Javier Calvo, Javier Ambrossi y Alberto Conejero
Basada en una idea de: Federico García Lorca
Reparto: Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Lola Dueñas, Penélope Cruz, Glenn Close, Lorenzo Zurzolo, Daniel Ibáñez, Julio Torres, Antonio de la Torre, Natalia de Molina, Albert Pla, Yenesi Suárez, Mona Martínez, Nuria Mencía, María Morales, Hugo Welzel, Antonio Dechent, Alex Pastrana, Valentín Martínez, Mario Silva, Manuel Gareno, Miguel Moreno, David Pérez Camacho, Francesco Migliori, Mohamed Ben Aissa, Juan Vergara, Gio Torino, Joaquín Ruíz.
Fotografía: Gris Jordana
Música: Raül Fernández Miró
Montaje: Alberto Gutiérrez
Sonido: Rodrigo Madrigal, Alejandro López, Anna Harrington, Mayte Cabrera
Dirección de arte: Roger Bellés
Vestuario: Ana López Cobos
Casting: Eva Leira y Yolanda Serrano
Distribuidora: Elástica Films /Movistar Plus
Año : 2026
Título Original: La Bola Negra
Estreno En España: 25/09/26
Género: Drama, Romance
Duración: 159 Minutos
ARGUMENTO
«La bola negra» narra las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas. Tres existencias íntimamente ligadas por la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia; y una de las últimas obras, inacabada, de Federico García Lorca.
CRÍTICA
El cine de Javier Calvo y Javier Ambrossi vuelve a demostrar que no tiene miedo a las grandes historias ni a los proyectos ambiciosos. La bola negra es un excelente filme que, sin embargo, no consigue escapar de cierta sensación de exceso. Los Javis construyen una película de enorme fuerza visual y emocional alrededor de tres historias situadas en 1932, 1937 y 2017, tres momentos separados por décadas pero unidos por el deseo, la represión, la memoria y las heridas que pasan de una generación a otra.
El punto de partida se encuentra en una obra inacabada de Federico García Lorca que sirve como germen para levantar un relato mucho más amplio. Las tres historias terminan relacionándose de manera progresiva, creando un complejo entramado narrativo en el que los personajes parecen estar condenados a encontrarse a través del tiempo. La película habla de aquello que se oculta, de lo que no pudo decirse y de las consecuencias que tiene intentar borrar determinadas historias.
Uno de los grandes aciertos se encuentra en el montaje de Alberto Gutiérrez, fundamental para conseguir que las tres épocas dialoguen entre sí sin perder nunca el hilo principal. También resulta magnífico el trabajo de fotografía de Gris Jordana, rodada en 35 mm, que dota a cada periodo de una personalidad visual propia. A ello se suma la música de Raül Refree, que adquiere una importancia fundamental y contribuye a elevar muchas de las escenas hasta convertirlas en auténticos momentos cinematográficos. La película tiene una puesta en escena poderosa, cuidada y por momentos espectacular.
Las interpretaciones son otro de sus grandes pilares. El reparto consigue transmitir la intensidad de unos personajes marcados por el deseo, el miedo y la imposibilidad de vivir determinadas emociones con libertad. Los Javis vuelven a demostrar, además, que saben trabajar con actores y extraer de ellos una enorme carga emocional.
Pero La bola negra también tiene un problema evidente: es demasiado larga y, en determinados momentos, demasiado insistente. La parte final contiene algunas escenas realmente brillantes y momentos de gran intensidad, pero también prolonga innecesariamente un relato que ya había encontrado su punto de llegada. Especialmente algunas situaciones pertenecientes a la historia de 2017 parecen añadidas para subrayar cuestiones que el espectador ya ha entendido, provocando que el conjunto pierda algo de fuerza en su tramo definitivo
La ambición es evidente y, en buena parte, está justificada. La bola negra quiere ser un drama histórico, una historia de amor, una reflexión sobre la memoria y también un relato sobre la identidad y la herencia. En esa mezcla encuentra sus mejores momentos, aunque también algunas de sus debilidades.
La película se filmó durante 12 semanas y en numerosas localizaciones de Castilla y León, Cantabria, Andalucía y Madrid, además de completar parte del rodaje fuera de España. Se rodó en 35 mm, una decisión poco habitual en una producción contemporánea de estas características. Además, Penélope Cruz se incorporó al proyecto cuando el guion ya estaba en proceso de escritura: su interés por participar llevó a los directores a ampliar su presencia en la película y escribir una escena específica entre su personaje y el interpretado por Guitarricadelafuente.
Una película notable, magníficamente rodada e interpretada, que encuentra en la conexión entre sus tres historias y en su poderoso apartado técnico sus principales virtudes. Una obra excesiva en algunos momentos, especialmente en su tramo final, pero también ambiciosa, personal y con suficientes escenas brillantes como para dejar huella.
NOTA: 8/10
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