Guion: Samy Burch
Historia: James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch, Ian Frazier
Basada en: el artículo Coyote v. Acme, de Ian Frazier
Reparto: Will Forte, Lana Condor, John Cena, Tone Bell, Martha Kelly, Luis Guzmán, P.J. Byrne, John Early, Nancy Linehan Charles, Kenneth Choi, Ernie Vigil, Eric Bauza, Candi Milo, Jim Cummings, Hayes Hargrove, Phuong Kubacki, Dani Payne, Eddie Garcia, Amy Rauch, Laura Love, Aimee McGuire, Doug Montoya, Bennie Taylor, Crista Benavidez, Carl Savering, Rachel Hroncich, Ryan Begay, Kelsey Leos Montoya.
Fotografía: Brandon Trost
Montaje: Carsten Kurpanek
Música: Steven Price
Distribuidora: Beta Fiction Spain
Año: 2026
Título Original: Coyote vs. Acme
Estreno En España: 18/09/26
Género: Animación, Comedia
Duración: 103 Minutos
ARGUMENTO
Harto de que los productos Acme le fallen una y otra vez en su incansable persecución del Correcaminos, el Coyote decide contratar a un abogado de poca monta para demandar a la Corporación Acme.
CRÍTICA
Extraño y, al mismo tiempo, fascinante experimento el que propone Coyote vs. Acme, una película que se atreve a mezclar el universo de los personajes animados de Warner con actores de carne y hueso y hacerlo dentro de una historia que, contra todo pronóstico, funciona como una alocada comedia de aventuras.
La película parte de una premisa tan sencilla como disparatada: el Coyote está harto de que los productos de Acme fallen una y otra vez en su eterna persecución del Correcaminos y decide pasar al ataque llevando a la compañía ante los tribunales. Para ello contrata a un abogado de poca monta que acepta enfrentarse a una de las corporaciones más poderosas.
A partir de ahí comienza una auténtica montaña rusa en la que prácticamente nadie es un santo y donde todos parecen estar buscando la manera de sacar tajada de una situación que se les va de las manos. El guion no se concede demasiados descansos y el ritmo resulta endiablado, quizás incluso demasiado en algunos momentos. Siempre está ocurriendo algo, siempre hay un gag esperando a la vuelta de la esquina y cuando parece que la historia va a detenerse para tomar aire, aparece una nueva situación disparatada.
Uno de los grandes atractivos está precisamente en comprobar cómo encajan esos personajes de animación que forman parte de nuestro imaginario colectivo con actores reales. El resultado tiene algo de experimento cinematográfico, pero también de homenaje a una forma de entender la comedia que parecía pertenecer a otra época. La interacción entre ambos mundos consigue momentos realmente divertidos y demuestra que el Coyote sigue teniendo suficiente personalidad como para sostener una película de estas características.
Y es que detrás de todo el disparate hay también una historia de supervivencia, de ambición y de intereses enfrentados. Aquí nadie parece conformarse con lo que tiene y todos quieren sacar algo del conflicto. La película aprovecha esa circunstancia para construir una sucesión de situaciones cada vez más absurdas sin perder nunca su espíritu juguetón.
El rodaje tuvo además una dificultad bastante curiosa: el Coyote, evidentemente, no existía físicamente para los actores. Dave Green contó con el trabajo del legendario titiritero David Barclay, que construyó y manejó un muñeco de tamaño real del personaje durante el rodaje para que Will Forte, Lana Condor y el resto del reparto pudieran interactuar con él y tener referencias visuales. Barclay había trabajado anteriormente en producciones como El cristal oscuro y también fue uno de los titiriteros de Jabba el Hutt en El retorno del Jedi.
Una de las secuencias más complicadas fue precisamente una escena en la que el Coyote intenta atravesar un detector de metales con todo tipo de objetos. Como el personaje sería añadido posteriormente mediante animación, el equipo necesitaba que los extras mirasen exactamente hacia el lugar correcto. La solución fue tan artesanal como ingeniosa: Barclay llegó a utilizar un pequeño recurso físico que permitía marcar la posición de los ojos del Coyote mientras rodaban.
Rodada principalmente en Albuquerque, la película convierte además la ciudad en parte importante de su universo, algo especialmente apropiado teniendo en cuenta la estrecha relación de Albuquerque con los Looney Tunes y, particularmente, con el Coyote y el Correcaminos.
Coyote vs. Acme* no pretende reinventar la comedia ni ofrecer una historia especialmente profunda. Lo suyo es entretener, mezclar dos mundos que parecían difíciles de casar y recuperar el espíritu de unos personajes que siguen teniendo una capacidad extraordinaria para provocar una sonrisa.
Una propuesta tan peculiar como irregular, pero también tremendamente entretenida cuando se deja llevar por su espíritu más gamberro. Un ritmo frenético, personajes desatados y una sucesión de situaciones en las que todos quieren llevarse su parte del pastel. Quizás en ocasiones habría agradecido que levantara un poco el pie del acelerador, pero lo cierto es que resulta difícil aburrirse cuando el Coyote vuelve a poner en marcha otra de sus disparatadas estrategias.
NOTA: 6/10
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