Guion: Joel Crawford y Januel Mercado
Reparto: Animación
Fotografía: Animación
Distribuidora: Universal
Año: 2026
Estreno En España: 25/09/26
Género: Animación, Fantástico
Duración: 108 Minutos
ARGUMENTO
La información oficial de DreamWorks presenta la película como la historia de Jo y Raissa, dos amigas inseparables desde la infancia que están a punto de emprender caminos diferentes. En su última noche juntas descubren un misterioso portal que las conduce hasta Nakali, una isla mágica vinculada a las historias y mitología filipinas de sus familias. Allí deberán enfrentarse a criaturas fantásticas mientras buscan el camino de regreso a casa.
CRÍTICA
El cine de animación permite viajar a lugares que difícilmente encontraríamos en un mapa, y La isla olvidada propone uno de esos viajes tan disparatados como entrañables. Joel Crawford y Januel Mercado construyen una aventura colorista, llena de criaturas imposibles, situaciones extravagantes y personajes que, pese a su peculiar aspecto y comportamiento, terminan ganándose al espectador. Una película muy divertida y, sobre todo, tremendamente original.
Jo y Raissa son dos amigas inseparables que están a punto de iniciar caminos diferentes. En su última noche juntas, un misterioso portal las transporta hasta Nakali, un mundo fantástico poblado por criaturas procedentes del folclore filipino. Lo que comienza como una aventura en un lugar desconocido acabará convirtiéndose en algo mucho más importante: una lucha por conservar aquello que ha dado sentido a su amistad, sus recuerdos. Para regresar a casa tendrán que enfrentarse a una terrible amenaza que puede hacer desaparecer todo lo que han vivido juntas.
Y ahí es donde la película encuentra su verdadero corazón. Porque detrás de sus monstruos, sus persecuciones y sus situaciones absurdas se esconde una hermosa reflexión sobre la amistad y el paso del tiempo. La isla olvidada habla de esas personas que vamos incorporando a nuestra vida hasta convertirlas en parte de nuestra propia familia. Porque además de la familia que nos viene dada por los lazos de sangre existe otra que vamos construyendo poco a poco, a través de experiencias compartidas, confidencias, risas, discusiones y recuerdos.
La memoria adquiere así una importancia fundamental. ¿Qué somos cuando desaparecen nuestros recuerdos? ¿Y qué ocurre con una amistad cuando empiezan a desaparecer precisamente aquellas experiencias que la hicieron posible? La película juega con estas preguntas sin renunciar en ningún momento al humor y a la aventura, consiguiendo que detrás de muchos de sus disparatados personajes exista siempre una emoción reconocible.
Visualmente resulta especialmente estimulante. Crawford y Mercado aprovechan las posibilidades de la animación para cambiar de estilo dependiendo del personaje y de la forma en que recuerda determinados acontecimientos. Aquí aparecen sus propias influencias de la animación japonesa de los años noventa, con referencias a Dragon Ball, Street Fighter y Sailor Moon. No son simples homenajes colocados para que el espectador los descubra: cada estilo sirve para mostrar que cada persona recuerda las cosas de una manera diferente.
También se percibe la admiración de los directores por Hayao Miyazaki y Studio Ghibli. Su intención era mostrar Filipinas con el mismo cariño y personalidad con el que Miyazaki ha retratado Japón: no utilizar el escenario únicamente como decorado, sino convertir la cultura, las tradiciones y el paisaje en una parte esencial de la historia.
Una de las secuencias más llamativas utiliza además recursos relacionados con el cine de Satoshi Kon. El momento en que Raissa atraviesa los recuerdos que comienzan a desaparecer juega con los espacios, el tiempo y el montaje de una manera deliberadamente desorientadora. Es una forma visual de representar algo tan difícil de explicar como el funcionamiento de la memoria.
Y resulta curioso que una película que habla precisamente de la amistad naciera también de una amistad real. Joel Crawford y
Januel Mercado llevan trabajando juntos desde que coincidieron como artistas de storyboard en Kung Fu Panda 2. Esa relación profesional terminó convirtiéndose en una amistad de muchos años y acabó influyendo directamente en la película. Crawford, además, tomó inspiración de su esposa y de la relación de sus hijas con sus amigas, mientras Mercado recurrió a su propia hermana para construir algunos aspectos de los personajes.
Otra anécdota especialmente simpática tiene que ver con el personaje de Raww. Los directores querían que sus recuerdos reflejaran su personalidad exagerada y presumida, por lo que recurrieron a Street Fighter y Dragon Ball. Uno de los artistas de desarrollo visual llevó la idea todavía más lejos, hasta convertir a Raww en una especie de héroe hipermusculado salido de un videojuego de lucha. Crawford contó entre risas que era exactamente el tipo de película que sus versiones de diez años habrían querido hacer.
Pero posiblemente lo más interesante de La isla olvidada sea que bajo toda esa apariencia de aventura fantástica hay una película que habla de algo muy cercano. De esas amistades que empiezan casi sin darnos cuenta y que, con el paso de los años, terminan formando parte de quienes somos. De la necesidad de conservar los recuerdos porque en ellos permanecen las personas que queremos y también una parte de nosotros mismos.
Una película divertida, imaginativa, visualmente sorprendente y con un corazón enorme, capaz de utilizar el folclore filipino, el anime y la fantasía para contar una historia universal sobre la amistad. Puede que en algún momento su imaginación desbordada nos deje algo descolocados, pero incluso entre tanta criatura extravagante y tanto cambio de estilo resulta difícil no terminar empatizando con sus protagonistas. Porque quizá la verdadera isla olvidada no sea Nakali, sino todos aquellos recuerdos que dejamos atrás cuando crecemos.
NOTA 7,5/10
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