Guion: Adrian Chiarella
Reparto: Joe Bird, Stacy Clausen, Jeremy Blewitt, Ewen Leslie, Davida McKenzie, Nicholas Hope, Zahra Newman, Edwina Wren, Mia Wasikowska, Tyallah Bullock, Shannon Berry, Rose Flanagan, Julia Grace.
Fotografía: Tyson Perkins
Música: Jed Kurzel
Montaje: Nick Fenton
Distribuidora: YouPlanet Pictures
Año: 2026
Título Original; Leviticus
Estreno En España: 30/10/26
Género: Drama, Terror
Duración: 91 Minutos
ARGUMENTO
Dos adolescentes enamorados deben escapar de una entidad violenta que adopta la forma de la persona que más desean: el uno al otro
CRÍTICA
Un drama con envoltorio de thriller terrorífico es lo que nos propone Adrian Chiarella en su debut en el largometraje, una película que funciona correctamente, aunque sin llegar a levantar pasiones. Una propuesta diferente que utiliza los códigos del cine de terror para adentrarse en un universo donde la religión, la represión sexual y el miedo a ser diferente terminan convirtiéndose en una auténtica pesadilla.
La historia nos presenta a Naim y Ryan, dos adolescentes que comienzan a descubrir sus sentimientos en una pequeña comunidad australiana profundamente conservadora. Cuando sus deseos salen a la luz, los responsables religiosos deciden someterlos a un ritual destinado a erradicar aquello que consideran pecaminoso. Sin embargo, lejos de liberarlos, la ceremonia despierta una entidad sobrenatural que adopta la apariencia de la persona que más desean, transformando la atracción en una amenaza mortal.
A partir de esta premisa, Chiarella construye un relato donde el verdadero horror no procede únicamente de la presencia monstruosa que persigue a los protagonistas, sino de una sociedad incapaz de aceptar aquello que se sale de sus rígidas normas morales. El director establece así un interesante paralelismo entre el terror sobrenatural y la violencia que puede esconderse detrás de determinadas creencias cuando se utilizan para controlar los sentimientos y la identidad de los demás.
La película encuentra sus mejores momentos en esa tensión permanente entre el deseo y la culpa. La pasión reprimida de sus protagonistas convive con el temor a ser descubiertos, mientras la comunidad religiosa convierte algo tan natural como el amor en una fuente de angustia. El resultado es un drama de considerable intensidad, que sabe jugar con la incertidumbre y mantiene el interés a medida que la amenaza se vuelve más peligrosa.
Uno de los aspectos más interesantes de Leviticus es la manera en que el cineasta plantea el terror como una experiencia emocional. No estamos únicamente ante una película de criaturas sobrenaturales, sobresaltos y escenas violentas; también hay una historia de aprendizaje, de descubrimiento personal y de lucha contra los prejuicios. En ese sentido, la propuesta adquiere una dimensión dramática que va más allá de los mecanismos habituales del género.
Las interpretaciones de Joe Bird y Stacy Clausen resultan fundamentales para sostener el relato. Ambos transmiten con naturalidad la atracción, las dudas y el miedo de unos jóvenes que deben enfrentarse tanto a una amenaza inexplicable como al rechazo de su entorno. A su lado, Mia Wasikowska aporta inquietud a un personaje que representa las contradicciones de una protección familiar condicionada por las creencias religiosas.
En el apartado de las curiosidades, Adrian Chiarella y los dos protagonistas recorrieron juntos distintas localidades de la región australiana de Victoria durante la preparación del rodaje. Entre los ejercicios que realizaron para construir su relación, llegaron a intercambiar pequeños regalos metiéndose en la piel de sus personajes y participaron juntos en salas de escape. El objetivo era conseguir que la complicidad entre ambos resultara creíble y que la historia de amor tuviera tanta importancia como el componente terrorífico. Además, el director quiso que el monstruo no fuera una simple criatura amenazadora, sino una representación física del miedo que la sociedad puede inculcar a quienes no aceptan sus normas.
Sin embargo, pese a sus buenas intenciones y a unas interpretaciones convincentes, la película no termina de alcanzar toda la fuerza que promete su premisa. Hay momentos en los que el componente dramático pesa más que el terror y otros en los que la vertiente sobrenatural podría estar mejor desarrollada. Su combinación de romance, denuncia social y horror resulta sugerente, aunque no siempre consigue que todas esas piezas encajen con la misma eficacia.
Con todo, Leviticus es una propuesta estimable, un filme que aborda cuestiones incómodas y que encuentra en la represión del deseo su principal argumento. Una película diferente, con buenas interpretaciones y una atmósfera cargada de tensión, que demuestra cómo los monstruos más peligrosos no siempre proceden de lo sobrenatural, sino de una sociedad que convierte los sentimientos en motivo de vergüenza y castigo.
NOTA 5,5/10
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