lunes, 26 de octubre de 2026

LEONES EN INVIERNO





Dirección: Albert Pintó.
Guion: Juma Fodde Roma, basado en la novela homónima de Carlos Augusto Casas.
Reparto: Luis Zahera, Roberto Álamo, Luis Callejo, José Manuel Poga, Inma Cuesta, María Romanillos, Amaia Aberasturi, Ana Wagener, Irene Escolar, Nicolás Furtado, Jordi Mollà, Antonio Durán Morris, Stephanie Gil, Najwa Nimri, José Coronado, Román Rymar, Pepa García, Vladimir Borislavov. 
Fotografía: David Acereto.
Música: Lucas Peire, Frank Montasell.
Montaje: Miguel Burgos.
Vestuario: Patricia Monné.
Distribuidora: Sony
Año: 2026
Título Original: Leones En Invierno 
Estreno En España: 22/10/26
Género: Drama  Acción 
Duración : 117 Minutos 

ARGUMENTO 
Una chica es atropellada y el conductor se da a la fuga. El padre de la víctima, un antiguo "ultrasur", investiga por su cuenta, chocando con su pasado. Las ansías de encontrar la verdad, y de hacer justicia a su manera, le llevarán a un mundo de corrupción, poder y crimen organizado. Mientras el responsable de la muerte de su hija lucha por ocultar la verdad, el padre de la víctima irá cruzando líneas rojas, adentrándose en un camino que no tiene retorno. Porque hay algo más peligroso que un padre defendiendo a sus hijos, y es un padre que ya no tiene hijos a los que defender.

CRÍTICA 
Albert Pintó vuelve a demostrar con Leones en invierno que es un director que continúa creciendo y que sabe desenvolverse cada vez mejor en los terrenos del thriller y la acción. Un filme lleno de tensión, duro, violento y de una intensidad que apenas concede tregua al espectador. Una propuesta que, pese a sus irregularidades, consigue mantener el interés gracias a su ritmo endiablado y a una historia que nos introduce en un universo donde la oscuridad parece haberse adueñado de todos sus habitantes.

La historia arranca con el atropello de una joven por parte de un policía infiltrado que decide darse a la fuga para proteger su identidad. La tragedia hará que el padre de la víctima, un antiguo integrante de los Ultras Sur que parecía haber dejado atrás su pasado más turbulento, vuelva a entrar en contacto con una violencia que creía enterrada. A partir de ese momento, la búsqueda de respuestas se convierte en una espiral de venganza en la que las fronteras entre justicia y brutalidad terminan desapareciendo.

Albert Pintó construye un relato áspero y descarnado, en el que no hay espacio para el descanso. La película avanza con una intensidad constante, encadenando situaciones cada vez más extremas y mostrando sin demasiados reparos sus momentos más escabrosos. La violencia no es aquí un elemento accesorio, sino una parte fundamental de un universo en el que la maldad, la corrupción y los instintos más primarios parecen imponerse sobre cualquier atisbo de humanidad.

Es cierto que el guion de Juma Fodde, basado en la novela de Carlos Augusto Casas, presenta algunos pasajes demasiado rebuscados y situaciones cuya lógica resulta difícil de aceptar. Hay decisiones narrativas que fuerzan el desarrollo de la historia y personajes que parecen empujados hacia determinados comportamientos por las propias necesidades del relato. Sin embargo, estas debilidades no impiden que la película funcione como un thriller contundente, capaz de atrapar al espectador y mantenerlo pendiente de lo que sucederá a continuación.

Pintó sabe manejar los tiempos, imprimir nervio a las secuencias de acción y aprovechar los contrastes de una ciudad como Madrid, que se convierte en un escenario perfecto para esta historia de hombres marcados por su pasado. No es casual que buena parte del rodaje se desarrollara en localizaciones reconocibles de la capital, como la Plaza Mayor y la Gran Vía, junto a otros espacios menos habituales. El propio director ha destacado las posibilidades que ofrece Madrid para construir ambientes muy diferentes dentro de una misma película.

Las interpretaciones son otro de los puntos fuertes de la propuesta. Luis Zahera aporta intensidad y aspereza a un personaje dominado por el dolor, mientras Roberto Álamo, Luis Callejo y José Manuel Poga contribuyen a dar cuerpo a ese submundo de lealtades peligrosas y viejas heridas. Inma Cuesta añade una dimensión más emocional a una historia en la que los sentimientos quedan frecuentemente sepultados bajo la rabia, y Jordi Mollà completa un reparto que se entrega sin reservas a la crudeza del conjunto.

Leones en invierno no es una película especialmente sutil ni pretende serlo. Su apuesta consiste en llevar las situaciones al límite, sacudir al espectador y sumergirlo en una espiral de violencia en la que cada decisión parece abrir la puerta a un nuevo desastre. En ocasiones, ese empeño por mantener siempre el volumen al máximo juega en su contra, y una mayor contención habría permitido que algunos momentos tuvieran todavía más fuerza.

Pero, con sus excesos y sus irregularidades, estamos ante un filme intenso, entretenido y de considerable dureza, que confirma la evolución de Albert Pintó como realizador. Una mirada a un mundo de personajes oscuros, donde el pasado nunca termina de desaparecer y donde la maldad acaba encontrando siempre una forma de salir a la superficie.

NOTA: 7/10

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