domingo, 18 de octubre de 2026

LO DEJAMOS ACÁ

Dirección: Hernán Goldfrid.
Guion: Emanuel Diez.
Reparto: Ricardo Darín, Diego Peretti, Antonia Bengoechea, Inés Efron, Andrea Politti, Patricia Echegoyen, Carlos Santamaría, Miriam Odorico, Eugenia Alonso, Andrés Granier, Gonzalo Urtizberea. 
Producción: Kenya Films.
Fotografía: Rodrigo Pulpeiro.
Música: Roque Baños.
Montaje: Andrés Quaranta.
Sonido: Martín Porta.
Distribuidora: Netflix 
Año: 2026
Título Original: Lo Dejamos Acá
Estreno En España: 16/10/26 en plataformas Netflix 
Género: Drama,  Comedia 
Duración: 97 Minutos 

ARGUMENTO 
Un psicoanalista pragmático pierde la fe en los métodos habituales de la psicología y comienza a sobrepasar los límites con sus pacientes. Todo parece funcionar hasta que un escritor con un bloqueo creativo llega a su consulta. 

CRÍTICA .
La principal baza de Lo dejamos acá reside en el magnífico trabajo interpretativo de Ricardo Darín y Diego Peretti, dos actores que sostienen con solvencia una película que, pese a contar con una premisa interesante, termina ofreciendo bastante menos de lo que promete. El duelo entre ambos protagonistas es, sin duda, lo mejor de una propuesta que sorprende poco y que no consigue mantener el interés de manera constante, salvo en un tramo final que introduce elementos algo más atractivos.

Hernán Goldfrid nos presenta a un prestigioso psicoanalista que, desencantado con los métodos tradicionales de la psicología, comienza a adoptar procedimientos poco convencionales con sus pacientes, traspasando unos límites profesionales que deberían ser intocables. Su particular manera de entender la terapia parece funcionar hasta que aparece en su consulta un escritor de éxito que atraviesa un bloqueo creativo y que necesita recuperar la inspiración para continuar con su trabajo. A partir de ese momento, la relación entre ambos irá adquiriendo unos tintes cada vez más inquietantes, convirtiendo las sesiones en un enfrentamiento donde no siempre está claro quién controla la situación.

La película plantea una crítica al mundo de la psicología, a sus contradicciones y a la delgada línea que separa la ayuda profesional de la intromisión en la vida ajena. También hay una mirada hacia determinados comportamientos de la sociedad argentina, sus obsesiones y sus propias contradicciones. Sin embargo, estamos ante cuestiones que el cine ya ha abordado en numerosas ocasiones y que aquí no terminan de encontrar una perspectiva suficientemente novedosa. El guion apunta ideas interesantes, pero le cuesta desarrollarlas con la profundidad necesaria para que el conjunto alcance una mayor entidad.

Es cierto que la historia va ganando cierta intensidad conforme avanza el metraje, aunque durante buena parte del recorrido resulta demasiado previsible y le falta capacidad para sorprender al espectador. Solo en su tramo final parece encontrar un camino algo más estimulante, cuando la relación entre los dos personajes adquiere una dimensión diferente y el relato intenta elevar la tensión. Es entonces cuando uno tiene la sensación de que la película podría haber dado mucho más de sí si hubiera apostado desde el principio por esa vertiente más incisiva.

Por fortuna, Ricardo Darín y Diego Peretti consiguen mantener el interés gracias a dos interpretaciones de altura. Darín vuelve a demostrar su enorme capacidad para moverse entre el drama y la ironía, construyendo un personaje lleno de contradicciones, mientras que Peretti compone un escritor cuya aparente excentricidad esconde más de lo que muestra. La química entre ambos funciona y sus enfrentamientos constituyen los mejores momentos de una película que depende en exceso de la fuerza de sus protagonistas. Cuando ellos ocupan el centro de la escena, el filme respira; cuando el guion intenta ampliar sus planteamientos sin desarrollarlos suficientemente, pierde buena parte de su eficacia.

Hay, además, una curiosidad que añade interés al trabajo de Peretti: antes de dedicarse plenamente a la interpretación, estudió Medicina y se especializó en Psiquiatría. Una circunstancia especialmente llamativa en una película en la que interpreta a un paciente enfrentado a un psicoanalista, aunque su formación profesional no debe confundirse con la disciplina específica que aborda la historia. Por su parte, Darín también participa como productor a través de Kenya Films, junto a Chino Darín y Federico Posternak, de modo que su implicación en el proyecto va más allá de su trabajo delante de la cámara.

En definitiva, Lo dejamos acá es una película que se apoya fundamentalmente en sus dos protagonistas, capaces de sacar adelante una historia que no termina de aprovechar todas sus posibilidades. Una propuesta que contiene una crítica reconocible al mundo de la psicología y a ciertos aspectos de la sociedad argentina, pero que no descubre nada especialmente nuevo y tarda demasiado en encontrar un rumbo verdaderamente interesante. No estamos ante una mala película, ni mucho menos, pero sí ante una oportunidad parcialmente desaprovechada que deja la sensación de que, con un guion más sólido y menos previsible, el resultado podría haber sido bastante mejor.

NOTA 5,5/10


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