Guion: Fernando Eimbcke, Vanesa Garnica
Reparto: Teresita Sánchez, Bastián Escobar, Hugo Ramírez, Enrique Arreola.
Fotografía: María Secco
Montaje: Salvador Reyes Zúñiga, Fernando Eimbcke
Música: Camilo Lara
Vestuario: Gabriela Fernández
Casting: Marco Aguilar
Distribuidora: A Contracorriente
Año: 2026
Título Original: Moscas
Estreno En España: 23/10/26
Género: Drama, Autor
Duración: 99 Minutos
ARGUMENTO
Desde que Olga sufrió una gran pérdida, se ha aferrado a la soledad y a una rutina estricta. Sin embargo, sus dificultades económicas y la necesidad de someterse a una intervención quirúrgica en un dedo del pie la obligan a alquilar una habitación de su apartamento a Tulio, cuya mujer permanece hospitalizada en un centro médico cercano. Cuando Tulio tiene que ausentarse durante unos días, deja a su hijo Cristian al cuidado de la situación. La inesperada presencia del niño altera el mundo controlado de Olga y la enfrenta a aquello que más teme: establecer vínculos emocionales.
CRÍTICA:
Fernando Eimbcke vuelve a demostrar su sensibilidad a la hora de acercarse a las pequeñas historias cotidianas con Moscas, un drama que apuesta por los buenos sentimientos, la ternura y la capacidad de las personas para encontrar algo de luz incluso en los momentos más complicados de la vida. Una propuesta sencilla, de esas que buscan llegar al corazón del espectador sin necesidad de recurrir a grandes artificios, aunque su desarrollo termina resultando demasiado convencional.
La película nos presenta a Olga, una mujer solitaria que necesita dinero para someterse a una operación en un dedo del pie y decide alquilar una habitación de su apartamento a Tulio, cuya mujer permanece ingresada en un hospital cercano. Lo que Olga desconoce es que su nuevo inquilino ha llevado consigo a su hijo pequeño, Cristian, que acabará alterando por completo la tranquilidad y las rutinas de una mujer poco acostumbrada a compartir su espacio con los demás. Lo que comienza como una convivencia inesperada terminará convirtiéndose en una relación capaz de transformar la vida de sus protagonistas.
Eimbcke construye un relato amable, cargado de humanidad, en el que los pequeños gestos adquieren una importancia fundamental. La película encuentra sus mejores momentos en esa relación que se va estableciendo entre dos personajes aparentemente muy alejados, pero que descubrirán que tienen más cosas en común de las que imaginaban. Es precisamente ahí donde Moscas consigue sus mayores aciertos, gracias a una narración que sabe encontrar la emoción en lo cotidiano y que no necesita levantar la voz para transmitir sus sentimientos.
Sin embargo, pese a sus buenas intenciones, la película acaba cayendo en terrenos demasiado conocidos. Su apuesta por la ternura funciona, pero el guion no siempre consigue escapar de los caminos más previsibles y algunas situaciones terminan perdiendo parte de su fuerza por esa necesidad de conducir la historia hacia lugares que el espectador puede anticipar con facilidad. Una lástima, porque la propuesta tiene suficientes elementos de interés como para haber arriesgado algo más y evitar que su sencillez termine convirtiéndose, en determinados momentos, en cierta falta de sorpresa.
Uno de los grandes aciertos de la película se encuentra en su extraordinaria fotografía en blanco y negro, a cargo de María Secco. Una decisión estética que aporta personalidad al conjunto y que contribuye a crear una atmósfera muy particular, reforzando tanto la soledad inicial de Olga como la transformación emocional que experimenta a medida que avanza la historia. La ausencia de color no es aquí un simple recurso visual, sino una forma de acompañar el estado de ánimo de unos personajes que poco a poco van descubriendo nuevas razones para seguir adelante.
También merece especial atención el trabajo de sus intérpretes. Teresita Sánchez compone una protagonista llena de matices, capaz de transmitir mucho con una mirada o un pequeño gesto, mientras que Bastián Escobar aporta una naturalidad sorprendente a su personaje infantil. Hugo Ramírez y Enrique Arreola completan un reparto que contribuye a que la historia mantenga su credibilidad incluso cuando el relato se acerca a los terrenos más previsibles del drama sentimental.
Como curiosidad, Fernando Eimbcke recupera con esta película el blanco y negro que ya había utilizado en Temporada de patos, una de las obras más reconocidas de su filmografía. Además, el director ha explicado que el trabajo con Bastián Escobar, debutante como actor, se apoyó en el juego como herramienta fundamental durante el rodaje, evitando someter al niño a situaciones de sufrimiento emocional real para obtener una interpretación convincente. Una decisión que encaja perfectamente con la sensibilidad de una película que busca la emoción desde la humanidad y no desde la manipulación.
En definitiva, Moscas es un drama tierno, bien interpretado y visualmente magnífico, que encuentra en sus personajes y en su fotografía sus principales argumentos. Una película que deja un poso agradable y que demuestra que las pequeñas historias pueden contener grandes emociones, aunque en esta ocasión su excesiva convencionalidad le impida alcanzar todas las posibilidades que prometía. Cine honesto, sensible y recomendable para quienes disfrutan de las historias humanas, aun cuando uno hubiera deseado que se atreviera a volar un poco más alto.
NOTA 6/10
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