viernes, 11 de septiembre de 2026

EL RITUAL DE LILY

Dirección: Manu Herrera
Guion: Manu Herrera, Javier Fernández Moratalla
Reparto: Maggie García, Patricia Peñalver, Eve Ryan, Elena Gallardo, Mike Fajardo, Antea Rodríguez, Aníbal del Río, Chiqui Arenas
Fotografía: Felipe Alba
Música: Joan Martorell
Sonido: Fernando Pocostales
Distribuidora: Moon Entertainment 
Año: 2024
Estreno En España: 11/09/26
Título Original: El Rirual De Lily
Género; Terror,  Thriller 
Duración: 105 Minutos 

ARGUMENTO 
Madrid, equinoccio de otoño, fin del siglo XX. Lily, una joven abstraída viaja con sus amigas hasta una cabaña aislada en mitad del bosque para iniciarse en la brujería. Lily ha sido elegida por sus amigas para incorporarse al grupo a través de un ritual de magia blanca mediante el que pasará a formar parte de su círculo. A la mañana siguiente preparan todo lo necesario para el ritual. Al caer la tarde las jóvenes se reúnen en torno a un pentagrama dibujado en el suelo y dan comienzo a la ceremonia. Durante la misma Lily se desmaya, pero cuando recobra la conciencia está malherida y atada a una silla. Lily no se imagina que el verdadero propósito es otro y que realmente el sacrificio para el ritual es ella misma...

CRÍTICA 
El terror sobrenatural no parece dispuesto a abandonar las pantallas y El ritual de Lily llega con una propuesta que, aunque no aporta demasiadas novedades al género, consigue desenvolverse con cierta eficacia dentro de sus limitaciones. Manu Herrera construye una historia de brujería que comienza cuando cuatro jóvenes se trasladan a una casa aislada en mitad del bosque para realizar un ritual de iniciación. Lo que Lily cree que será una ceremonia para completar el círculo de los cuatro elementos pronto se convierte en una pesadilla cuando descubre que ella misma es el verdadero sacrificio.

La película tarda demasiado en entrar en materia. Sus 105 minutos resultan excesivos para lo que realmente quiere contar y buena parte del metraje se podría haber recortado sin que la historia perdiera demasiado por el camino. El director se recrea en determinados momentos y algunas de las escenas relacionadas con el componente sobrenatural resultan algo pedantes, buscando una trascendencia y una poesía visual que no siempre termina de funcionar. Hay una intención evidente de convertir el relato en algo más que un simple producto de terror, pero esa búsqueda acaba pesando en el ritmo.

Sin embargo, sería injusto quedarse únicamente con sus defectos. El ritual de Lily posee una ambientación bastante conseguida, especialmente cuando la historia abandona su primera parte más convencional y se introduce de lleno en el terreno de la brujería y el terror. La casa aislada, el bosque, la iluminación y la utilización de determinados elementos de maquillaje y efectos prácticos consiguen crear una atmósfera inquietante. Hay además varias escenas realmente potentes, especialmente cuando la película se deja de explicaciones y apuesta directamente por el impacto visual.

Uno de los aspectos más curiosos de la producción es precisamente el uso de efectos prácticos. Herrera, profesional relacionado con los efectos digitales, decidió apostar en esta ocasión por maquillaje, prótesis y animatronics para construir buena parte de las criaturas y momentos más físicos de la película. El rodaje se prolongó durante cinco semanas en diferentes localizaciones de la sierra madrileña, una elección que ayuda considerablemente a conseguir ese aislamiento que necesita la historia.

En cuanto a las interpretaciones, cumplen sin llegar a destacar especialmente. El reparto se enfrenta a unos personajes que tampoco ofrecen demasiadas posibilidades para construir grandes registros y el conjunto termina funcionando más por la propia situación que por el trabajo actoral. Maggie García, Patricia Peñalver, Eve Ryan y Elena Gallardo ponen voluntad en sus respectivos papeles, pero no estamos ante una película que vaya a ser recordada por sus interpretaciones.

Tampoco sorprende demasiado su desarrollo. Las referencias al terror de los años noventa están presentes y se nota el cariño de Herrera hacia un tipo de cine con el que creció. De hecho, el propio director ha definido la película como un homenaje al cine de terror que le marcó, incorporando elementos de brujería, slasher y terror demoníaco.

Al final nos encontramos ante un producto de serie B eficaz, con una ambientación por encima de la media y algunos momentos visualmente muy conseguidos, pero al que le falta algo más de personalidad para trascender. No molesta demasiado, entretiene a ratos y demuestra que detrás hay pasión por el género, pero tampoco consigue sorprender ni dejar demasiada huella..
NOTA 5/10

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