lunes, 17 de agosto de 2026

UN SECUESTRO FAMILIAR

Dirección: Gábor Holtai
Guion: Gábor Holtai, Attila Veres
Reparto:Rozi Lovas, Áron Molnár, Dorka Gryllus, Tibor Szervét, Bettina Józsa, István Znamenák, Kornél Simon, Soma Simon, Kati Zsurzs
Fotografía: Dániel Szőke
Montaje: Gábor Holtai, Vica Éva Kovács
Música: Gábor Holtai
Distribuidora: Filmin 
Año: 2025
Título Original: Itt érzem magam otthon
Estreno En España: 14/10/25 en el Festival de Sitges y 24/07/26 en Filmin Atlántida Film Fest 
Género: Drama,  Thriller 
Duración: 125 Minutos 

ARGUMENTO 
Una mujer es secuestrada por una delirante familia que está convencida de que es su hija desaparecida. Para sobrevivir, deberá seguirles el juego haciéndose pasar por otra persona mientras intenta desesperadamente encontrar una salida de esta pesadilla.

CRÍTICA 
Un excelente thriller psicológico, asfixiante y lleno de tensión, que consigue algo que no resulta nada sencillo: descolocar al espectador prácticamente desde sus primeros minutos y mantenerlo atrapado en una situación cada vez más angustiosa. Gábor Holtai debuta en el largometraje con una propuesta de enorme personalidad, incómoda, perturbadora y por momentos delirante, que bien podría haber salido de la imaginación del cineasta griego Yorgos Lanthimos. No es casualidad: el propio Holtai ha reconocido la influencia de Lanthimos, junto a la del cine surcoreano.

La historia parte de una premisa tan sencilla como inquietante. Rita es secuestrada y despierta en una casa donde una familia asegura que en realidad es su hija desaparecida. Su captor, Marci, pretende convencerla de que su verdadero nombre es Szilvi y de que pertenece a esa extraña familia. Rita tendrá que seguirles el juego para sobrevivir mientras intenta encontrar una manera de escapar.

Y ahí comienza la auténtica pesadilla. Holtai convierte una vivienda familiar en una auténtica prisión psicológica. Lo que en principio debería ser el lugar asociado a la seguridad, la protección y los vínculos afectivos se transforma progresivamente en un espacio opresivo donde las reglas las impone quien tiene el poder. La familia deja de ser refugio para convertirse en mecanismo de control.

Es precisamente ahí donde la película adquiere una dimensión mucho más interesante. Bajo la apariencia de un thriller de secuestros y supervivencia, Un secuestro familiar plantea una reflexión sobre la familia tradicional, sobre la necesidad de pertenecer a un grupo y, sobre todo, sobre hasta dónde estamos dispuestos a renunciar a nuestra propia identidad para sentirnos aceptados. ¿Qué ocurre cuando quienes deberían querernos son precisamente quienes intentan decidir quiénes somos?

El director juega magníficamente con el desconcierto. Nunca sabemos exactamente dónde están los límites entre lo absurdo, lo inquietante y lo verdaderamente aterrador. La familia que rodea a Rita funciona como un pequeño universo cerrado con sus propias normas y comportamientos, y cuanto más tiempo permanece ella allí, más perturbadora resulta la normalidad con la que sus integrantes aceptan lo que está sucediendo.

La dirección de Holtai es sencillamente brillante. Hay un magnífico control de los espacios, de los silencios y de las miradas. La tensión no procede únicamente de aquello que ocurre, sino también de aquello que intuimos que puede ocurrir. Y esa capacidad para incomodar sin recurrir constantemente a los mecanismos habituales del género demuestra que estamos ante un director al que habrá que seguir muy de cerca.

Especialmente destacable resulta Lovas Rozi, absolutamente extraordinaria como Rita. Su interpretación transmite miedo, desconcierto, impotencia y progresivamente una lucha desesperada por conservar su propia identidad. A su lado, Molnár Áron compone un personaje inquietante cuya aparente normalidad termina resultando mucho más aterradora que cualquier exceso. El resto del reparto está igualmente de matrícula de honor, con Tibor Szervét, Dorka Gryllus, Kornél Simon e István Znamenák aportando cada uno una pieza fundamental a esta peculiar y enfermiza estructura familiar

Y hay una curiosidad especialmente interesante detrás del reparto: Holtai y Veres Attila escribieron los dos protagonistas pensando específicamente en Lovas Rozi y Molnár Áron, después de que ambos hubieran trabajado anteriormente con el director. Además, Holtai decidió no realizar casting para el resto de los personajes: imaginó qué actores podían funcionar mejor y fue contactándolos directamente; todos aceptaron después de leer el guion.

También resulta llamativa la propia historia de producción. La película no consiguió financiación para su producción dentro del programa NFI Inkubátor, pero después del pitch apareció el productor Ádám Farkas, que se acercó al equipo y decidió hacer posible el proyecto junto a CineSuper y FP Films. Una producción independiente que demuestra que, cuando existe una buena historia y un equipo convencido de lo que quiere contar, las dificultades económicas no tienen por qué traducirse en una película visualmente pequeña.

Un secuestro familiar pudo verse en la pasada edición del Festival de Sitges donde se llevó el premio de mejor película  en la sección  Noves Visionas y fue una de esas películas que, sin necesidad de llegar rodeada de grandes titulares, terminó dejando huella entre quienes se acercaron a descubrirla. Y probablemente esa sea una de las mejores maneras de enfrentarse a ella: sin saber demasiado, dejándose llevar por una historia que comienza como un secuestro y termina convirtiéndose en algo mucho más perturbador.

Porque lo verdaderamente aterrador de esta película no es solamente que una mujer haya sido secuestrada. Lo verdaderamente aterrador es que, poco a poco, quienes la rodean intentan convencerla de que el problema no está en la familia que la ha encerrado, sino en ella misma por no aceptar quién dicen que es.

NOTA 8/10

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