lunes, 20 de julio de 2026

RUFUS: LA SERPIENTE MARINA QUE NO SABIA NADAR


Dirección: Endre Skandfer
Guion: Karsten Fullu, Johan Bogaeus y Lotte Scheutz, basado en el libro de Tor Åge Bringsværd.
Reparto: Animación 
Música: Peder Kjellsby
Fotografía: Animación.
Montaje: Endre Skandfer
Distribuidora: Vercine 
Año: 2025
Título Original Ruffen – Sjøormen som ikke kunne svømme
Estreno En España: 24/07/26
Género: Aventuras,  Animación 
Duración: 81 Minutos 

ARGUMENTO 
En el corazón del océano, una comunidad de serpientes marinas vive en una isla secreta, protegida por el humo mágico del tío Ludovic, mitad monstruo marino, mitad dragón. Entre ellos se encuentra el joven Rufus, que prefiere pasar tiempo solo y realmente no encaja, especialmente porque no sabe nadar. Cuando ocurre un desastre y el tío Ludovic pierde sus poderes para proteger la isla, es hora de que Rufus dé un paso al frente y salve a su familia. Pero, ¿será capaz de superar su miedo más profundo?

CRÍTICA 
Hay películas que no necesitan reinventar el cine de animación para conquistar a su público. Rufus, la serpiente que no sabía nadar es precisamente una de ellas: una propuesta modesta, honesta y consciente de a quién va dirigida. Lejos de competir con las grandes producciones de los estudios estadounidenses, apuesta por una historia cercana en la que los sentimientos y los valores pesan más que el espectáculo visual.

La película nos traslada a una isla secreta donde vive una comunidad de serpientes marinas protegida por la magia del viejo Ludovic. Allí conocemos a Rufus, un joven que, paradójicamente, no sabe nadar y que se siente diferente al resto. Cuando la protección de la isla desaparece y el peligro acecha a toda la comunidad, el pequeño protagonista deberá enfrentarse a sus propios miedos para demostrar que el verdadero valor no depende de las habilidades con las que uno nace, sino de la capacidad para superarse.

Endre Skandfer construye un relato sencillo, de desarrollo clásico y sin grandes sorpresas, pero que mantiene un ritmo constante y nunca pierde de vista a su público. La historia habla de la aceptación de las diferencias, la amistad, el compañerismo y la importancia de plantar cara al acoso escolar, temas tratados con sensibilidad y sin caer en discursos moralizantes. Todo fluye con naturalidad dentro de una aventura de fantasía pensada para que los más pequeños disfruten mientras los adultos encuentran un mensaje positivo detrás de cada escena.

Visualmente, la animación posee un estilo colorista y agradable que, aunque no alcanza el nivel técnico de las grandes superproducciones internacionales, resulta eficaz para dar vida a este universo submarino lleno de imaginación. Sus personajes desprenden simpatía y es fácil empatizar con un protagonista que convierte sus debilidades en su mayor fortaleza.

La película adapta al popular personaje Ruffen, creado por el escritor noruego Tor Åge Bringsværd en la década de 1970, un personaje muy conocido en Noruega que ha protagonizado numerosos libros infantiles durante más de cincuenta años. El propio equipo creativo quiso mantener el espíritu y el mensaje optimista de aquellas historias, respetando la esencia del personaje mientras lo acercaba a las nuevas generaciones mediante la animación.

Rufus, la serpiente que no sabía nadar no descubre nada nuevo dentro del cine familiar, pero tampoco lo pretende. Su sencillez juega a su favor y, gracias a un buen ritmo, personajes entrañables y un puñado de valores universales, termina convirtiéndose en una película ideal para disfrutar en familia. Un entretenimiento amable que demuestra que, en ocasiones, una buena historia contada con honestidad sigue siendo suficiente para dejar una sonrisa al finalizar la proyección.

NOTA 5,5/10

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