viernes, 20 de febrero de 2026

SIN CONEXIÓN

Dirección: Bradley Cooper
Guion: Bradley Cooper, Will Arnett, Mark Chappell
Historia: Will Arnett, Mark Chappell, John Bishop
Reparto Will Arnett, Laura Dern, Andra Day, Bradley Cooper, Christine Ebersole, Ciarán Hinds, Amy Sedaris, Sean Hayes, Scott Icenogle
Fotografía: Matthew Libatique
Música: James Newberry
Producción: Bradley Cooper, Weston Middleton, Kris Thykier, Will Arnett
Distribuidora: Disney
Año: 2025.
Título Original: Is This Thing On?
Estreno En España: 20/02/26
Género: Drama,  Comedia 
Duración: 124 Minutos 

ARGUMENTO 
Mientras su matrimonio se desmorona silenciosamente, Alex se enfrenta a la mediana edad y a un divorcio inminente, buscando un nuevo propósito vital en los escenarios de la comedia neoyorquina. En ese proceso, tanto él como Tess deberán replantearse sus decisiones pasadas, la crianza compartida de sus hijos y la posibilidad de redefinir el amor cuando todo parece haberse desconectado

CRÍTICA 
Hay películas que molestan. Otras que entusiasman. Y luego están las que simplemente… pasan. Sin conexión, dirigida por Bradley Cooper, pertenece claramente a este último grupo: un filme correcto, 
profesional, bien interpretado, pero que se desliza ante nuestros ojos sin dejar apenas poso.

La historia nos presenta a Alex, un hombre que ve cómo su matrimonio se desmorona en silencio mientras intenta reinventarse como cómico en los escenarios neoyorquinos. Esa premisa —el lado amargo del comediante, la tristeza detrás del micrófono, la risa como escudo emocional— tiene indudable potencial dramático. El problema es que casi todo suena a ya visto. La crisis de mediana edad, el divorcio inminente, la búsqueda de identidad a través del humor… son territorios que el cine ha explorado con mayor profundidad y riesgo en otras ocasiones.

Will Arnett compone un protagonista convincente, contenido, más vulnerable que histriónico. Se agradece que huya del exceso caricaturesco, pero el guion no le permite ir mucho más allá de lo evidente. A su lado, Laura Dern aporta esa solvencia habitual que eleva cualquier escena en la que aparece, aunque tampoco aquí encuentra un personaje que realmente la ponga en aprietos interpretativos.

Cooper, como director, mantiene el pulso narrativo con elegancia formal. La fotografía y el diseño de producción envuelven la historia con sobriedad, reforzando ese tono melancólico que impregna todo el metraje. Pero el ritmo se resiente. Con 124 minutos, la película se alarga innecesariamente. Hay escenas que reiteran emociones ya expresadas y subrayan conflictos que el espectador ha comprendido mucho antes. Diez o quince minutos menos habrían afinado el resultado.

Lo más interesante quizá sea esa idea de que el humor nace muchas veces del fracaso íntimo. La película sugiere —aunque nunca profundiza del todo— que la comedia es una forma de supervivencia. El escenario como refugio. La risa como parche emocional. Pero se queda en la superficie, como si temiera incomodar demasiado.

Varios de los monólogos que interpreta Arnett fueron desarrollados en colaboración con cómicos reales del circuito neoyorquino, y algunas escenas se rodaron en clubes auténticos con público no profesional, buscando una reacción espontánea. Sin embargo, esa autenticidad escénica no termina de trasladarse plenamente al drama personal del protagonista.

Sin conexión no es una mala película. Tampoco es una especialmente buena. Es de esas obras que se ven con cierta indiferencia, que no molestan, pero que tampoco emocionan ni sorprenden. Correcta en casi todo, memorable en nada. Y quizá, tratándose de una historia sobre alguien que busca desesperadamente que le escuchen, eso sea lo más paradójico de todo.

NOTA 4,5/10

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