viernes, 20 de febrero de 2026

GREELAND 2

Dirección: Ric Roman Waugh
Guion: Chris Sparling, Mitchell LaFortune
Reparto; Gerard Butler; Morena Baccarin; Roman Griffin Davis; Amber Rose Revah; Gordon Alexander; Peter Polycarpou; William Abadie; Tommie Earl Jenkins
Música: David Buckley
Fotografía: Martin Ahlgren
Montaje: Colby Parker Jr., Eric Freidenberg
Producción: Gerard Butler, Basil Iwanyk, Erica Lee, Brendon Boyea, Sébastien Raybaud, Alan Siegel, Ric Roman Waugh, John Zois
Distribuidora: Diamond Films 
Año: 2026
Título Original: Greenland: Migration
Estreno En España: 20/02/26
Genero: Aventuras,  Drama 
Duración: 98 Minutos 

ARGUMENTO 
Después de sobrevivir al fin del mundo por la caída de un cometa, Jeff Garrity, junto con su mujer Allison y su hijo Nathan, son obligados a abandonar el búnker que les ha mantenido a salvo durante cinco años para buscar una zona en Europa que pueda ser habitable.
Así, el último refugio es el principio de un nuevo comienzo.
Juntos emprenderán un viaje donde los desastres naturales y los humanos que sobrevivieron han convertido el mundo en un auténtico infierno.

CRÍTICA 
Hay géneros que admiten la repetición. El cine de catástrofes es uno de ellos. Siempre que, claro está, la repetición venga acompañada de intensidad, angustia y una mínima voluntad de reinventar el espectáculo. El problema de Greenland: Migration es que ni siquiera intenta disimular el piloto automático.

La historia retoma a la familia Garrity cinco años después del impacto del cometa que asoló la Tierra. Jeff, Allison y su hijo Nathan deben abandonar el búnker que les ha mantenido con vida para emprender un viaje hacia una Europa que podría ser habitable. La historia promete un “nuevo comienzo”, pero lo que encontramos es una sucesión de obstáculos previsibles en un mundo convertido —según la propia premisa— en un auténtico infierno natural y humano.

Ric Roman Waugh vuelve a apostar por el tono grave y la supervivencia familiar como eje emocional. Sin embargo, la película encadena tópico tras tópico sin apenas espacio para la sorpresa: el grupo violento que acecha, la traición cantada, la amenaza que aparece en el momento exacto para forzar la tensión, el sacrificio que intuimos minutos antes de que suceda. Todo está calculado… y precisamente por eso nada impacta.

Eso sí, sería injusto negar que hay dos o tres secuencias espectaculares que elevan momentáneamente el conjunto. Un colapso urbano rodado con notable pulso y una escena de huida especialmente asfixiante demuestran que cuando el filme se centra en la acción pura, funciona. Son ráfagas de adrenalina bien ejecutadas. Lástima que estén rodeadas de un desarrollo dramático reiterativo y plano.

Gerard Butler vuelve a implicarse no solo como protagonista sino también como productor, defendiendo el proyecto con convicción. De hecho, durante el rodaje insistió en potenciar al máximo los efectos prácticos frente al abuso del CGI, buscando mayor realismo en varias escenas de destrucción. Morena Baccarin aporta templanza y Roman Griffin Davis sostiene con solvencia el componente emocional, aunque sus personajes apenas evolucionan respecto a la primera entrega.

El equipo trasladó a distintas localizaciones europeas para reforzar esa sensación de mundo devastado y evitar depender exclusivamente de estudios y fondos digitales, una decisión que aporta cierta textura visual que se agradece. Pero ni siquiera esa apuesta estética logra salvar un guion que camina por terreno demasiado conocido

Al final, la sensación es clara: estamos ante una secuela concebida más como continuación comercial que como necesidad narrativa. Un filme de catástrofes que no sorprende en ningún momento y que solo los menos exigentes con el cine de aventuras podrán disfrutar sin reservas
Porque el género no vive solo de escombros y explosiones. Vive de la emoción que provoca ver cómo el ser humano se enfrenta al abismo. Y aquí, el abismo, por desgracia, resulta demasiado previsible.

NOTA 3,5/10

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