jueves, 19 de febrero de 2026

LA BODA

Dirección: Pedro Cenjor
Guion: Pedro Cenjor, Corinna Salerno
Reparto: Elena Furiase, Daniel Chamorro, Margarita Lascoiti, Antonio Dechent, María Jesús Hoyos, Felipe García Vélez, Verónica Ortiz, Silvia Vacas, Bárbara Cuesta, Sylvia González, Liz Lobato, Gloria Vega, Mar Corzo.
Producción: Patricia González
Producción ejecutiva: Enrique Fernández, Pedro Cenjor
Productora: El Sueño Eterno Pictures
Fotografía: David Cortázar
Montaje: Nerea Mugüerza
Música: José Manuel González Cuesta
Vestuario: Mélida Molina
Sonido: Marcos Salso
Distribuidora: #Conurbación
Año: 2025
Título Original: La Boda 
Estreno En España 20/02/26
Género: Drama,  Autor 
Duración: 103 Minutos 

ARGUMENTO 
Felisa, una peluquera que vive con su madre, acepta casarse con el hijo de una clienta a pesar de su resistencia inicial.

CRÍTICA 
Hay películas que nacen pequeñas y otras que, sin quererlo, terminan siéndolo. La boda, ópera prima de Pedro Cenjor, pertenece a esa categoría de cine modesto en ambición formal y en presupuesto, pero con la loable intención de contar algo íntimo, cercano, casi susurrado. El problema es que, más allá de sus buenas intenciones, el resultado se queda a medio camino.

La premisa nos presenta a Felisa, una peluquera que vive con su madre y acepta casarse con el hijo de una clienta a pesar de su resistencia inicial. Ese punto de partida, aparentemente sencillo, encierra un conflicto que podría haber dado mucho más de sí: tradición frente a deseo, presión social frente a identidad, la vida que uno acepta frente a la que realmente quiere vivir.

La película avanza desvelando poco a poco el porqué de las acciones de su protagonista. Ese goteo de información, esa voluntad de que el espectador reconstruya el puzzle emocional de Felisa, es probablemente lo único verdaderamente reseñable del conjunto. Hay un intento claro de huir del subrayado, de no explicarlo todo. Y eso, en tiempos de cine excesivamente explicativo, se agradece.

Sin embargo, el filme se mueve en terrenos demasiado conocidos. Su bajo presupuesto no sería un problema si estuviera compensado por una puesta en escena audaz o por interpretaciones que elevaran el material. Pero nada de eso termina de ocurrir. La dirección opta por una sobriedad que roza lo plano, y el ritmo, aunque contenido, cae en una rutina que nos recuerda a tantas producciones independientes actuales que parecen cortadas por el mismo patrón.

El reparto —con nombres como Elena Furiase o Antonio Dechent— cumple sin estridencias, pero tampoco encuentra momentos de verdadero lucimiento. Todo parece estar al servicio de una contención que acaba diluyendo el impacto emocional.
el rodaje se desarrolló en localizaciones reales y con un equipo técnico muy reducido, algo que el propio director ha comentado como una experiencia “casi familiar”, donde muchas escenas se trabajaron con escasos ensayos para buscar una mayor naturalidad. Esa espontaneidad se percibe en algunos pasajes, pero no es suficiente para sostener el conjunto.

La boda es, en definitiva, un filme pequeño en todos los sentidos. Tiene más nobles intenciones que resultados palpables. Se deja ver, no incomoda, tampoco entusiasma. Y cuando se encienden las luces de la sala, lo que queda es apenas un eco leve, una sensación difusa que se desvanece con demasiada rapidez.
No hay nada especialmente fallido. Pero tampoco nada verdaderamente memorable. Y eso, en el cine, suele ser lo más peligroso.

NOTA 5/10

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