Guion: Simon Farnaby
Basada en: La serie de novelas The Faraway Tree, de Enid Blyton
Reparto: Andrew Garfield, Claire Foy, Rebecca Ferguson, Nonso Anozie, Nicola Coughlan, Jessica Gunning, Jennifer Saunders, Dustin Demri-Burns, Michael Palin, Mark Heap, Simon Russell Beale, Oliver Chris, Pippa Bennett-Warner, Lenny Henry, Hiran Abeysekera, Delilah Bennett-Cardy, Billie Gadsdon, Phoenix Laroche, Judi Dench, Sonny Meo.
Fotografía: Zac Nicholson
Montaje: Gary Dollner
Música: Isabella Summers
Vestuario: Ann Maskrey
Distribuidora: Diamond Films
Año: 2026
Título Original: The Magic Faraway Tree
Estreno En España: 09/10/26
Género: Familiar, Fantástico
Duración : 110 Minutos
ARGUMENTO
Polly, Tim y sus tres hijos, una familia moderna, se ven obligados a trasladarse a la remota campiña inglesa. Allí, los niños descubren un árbol mágico y a sus extraordinarios y excéntricos habitantes. En lo alto del árbol son transportados a mundos espectaculares y fantásticos donde, a través de sus aventuras, la familia aprenderá a reconectar y a valorar de nuevo el vínculo que los une
CRÍTICA
En un mundo en el que las pantallas ocupan cada vez más espacio en nuestras vidas, resulta casi reconfortante que una película familiar nos recuerde algo tan sencillo como que todavía queda sitio para la imaginación. El árbol muy muy lejano no pretende revolucionar el género fantástico ni descubrir nuevos caminos dentro de la aventura familiar, pero tampoco lo necesita. Su principal virtud está precisamente en conseguir que, durante algo más de hora y media, nos olvidemos de esa realidad que muchas veces nos agobia, nos devora y nos mantiene permanentemente conectados a un mundo virtual mientras nos alejamos, paradójicamente, del mundo real.
La película, dirigida por Ben Gregor y basada en la popular saga literaria de Enid Blyton, nos presenta a una familia que se traslada al campo buscando un nuevo comienzo. Será allí donde los niños descubran un enorme árbol mágico habitado por unos personajes de lo más peculiar y, sobre todo, una puerta hacia mundos fantásticos donde cualquier cosa puede suceder.
Y ahí es donde la película encuentra su verdadera razón de ser. Más allá de las aventuras, los personajes estrafalarios y los diferentes universos que aparecen en lo alto del árbol, estamos ante una llamada de atención sobre una sociedad que parece haber olvidado la importancia de jugar, imaginar y compartir tiempo juntos.
La tecnología está muy presente en nuestras vidas y, curiosamente, cuanto más conectados estamos a través de una pantalla, más desconectados podemos llegar a estar de quienes tenemos al lado. El árbol muy muy lejano propone justamente el camino contrario: levantar la mirada, salir al exterior, recuperar la fantasía y entender que para ser feliz quizá no haga falta tenerlo todo, sino volver a disfrutar de las pequeñas cosas.
La cinta no se aparta demasiado de los estándares del fantástico familiar. Tenemos aventuras, criaturas extravagantes, escenarios de colores, humor y situaciones destinadas principalmente al público infantil. Pero bajo esa apariencia de entretenimiento se esconde un mensaje bastante más adulto: nunca deberíamos perder la capacidad de soñar. Porque quizá crecer no consista en abandonar la imaginación, sino en aprender a utilizarla para buscar una vida mejor.
Andrew Garfield y Claire Foy aportan además una buena química como padres, mientras que el joven reparto consigue transmitir esa capacidad de asombro que resulta fundamental en una historia de estas características. El conjunto funciona especialmente bien cuando deja que sean los niños quienes contemplen esos mundos imposibles con la naturalidad de quien todavía no ha aprendido que algunas cosas son imposibles
Y la producción quiso que esa sensación de descubrimiento fuese lo más real posible. Una de las curiosidades del rodaje es que el gigantesco árbol no fue simplemente una creación digital: el equipo construyó en los estudios un árbol de tres pisos por el que los actores podían subir físicamente. También se levantaron decorados fantásticos con elementos reales y hasta comestibles para que los niños pudieran interactuar con ellos durante el rodaje.
Quizá ese sea precisamente el espíritu de la película. Frente a un cine familiar cada vez más dependiente de los efectos digitales, El árbol muy muy lejano intenta recuperar cierta sensación artesanal, tangible y juguetona. Como si nos dijera que la fantasía funciona mejor cuando podemos tocarla.
No estamos ante una película que vaya a cambiar las reglas del cine fantástico, pero tampoco lo pretende. Su propósito es mucho más sencillo y, en estos tiempos, posiblemente más necesario: entretener, hacer soñar y recordar que todavía podemos desconectar de las pantallas para conectar con los demás.
NOTA: 6/10
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