Guion: György Pálfi, Zsófia Ruttkay
Reparto: Argyris Pandazaras, Maria Diakopanayotou, Yannis Kokiasmenos, Antonis Kafetzopoulos, Antonis Tsiotsiopoulos, Dimitris Pelekis, Machmout Bamerni.
Fotografía: Gergely Pohárnok
Montaje: Dávid Jancsó
Distribuidora: Filmin
Año: 2025
Título Original Kota (Hen)
Estreno En España: Filmin en el Atlántida Film Fest de 2026 plataformas
Género: Drama, Comedia
Duración: 97 Minutos
ARGUMENTO
Mientras seguimos la historia de aventuras de una gallina desesperada por formar una familia, una terrible tragedia humana se desarrolla en segundo plano.
CRÍTICA
György Pálfi vuelve a demostrar que el cine puede encontrar emoción en los lugares más inesperados. En La gallina, el protagonista no es un héroe ni un personaje atormentado, sino un ave que escapa del destino que parecía tener escrito. A partir de ese instante comienza una aventura silenciosa en la que la gallina encuentra refugio en un pequeño restaurante mientras, casi sin ser consciente, convive con un drama humano que se desarrolla a su alrededor.
Lo más admirable de la película es la manera en la que el director consigue que el espectador termine mirando el mundo desde la perspectiva del animal. La cámara se sitúa a ras de suelo durante buena parte del metraje, siguiendo cada paso, cada sobresalto y cada descubrimiento de la protagonista. No es un simple alarde visual; es una forma de cambiar nuestra manera de observar lo cotidiano. De repente, un pasillo, una cocina o un patio trasero se convierten en escenarios llenos de misterio y peligro.
Pálfi construye un relato delicado, casi sin prisas, donde los pequeños gestos tienen más importancia que las grandes palabras. La búsqueda de un lugar seguro y el instinto de supervivencia de la gallina terminan convirtiéndose en una metáfora sencilla pero efectiva sobre la necesidad de encontrar un hogar. Todo ello sin humanizar en exceso al animal, un acierto que hace que la historia resulte todavía más creíble y conmovedora.
Es verdad que la película se recrea demasiado en algunos pasajes. Hay momentos en los que el ritmo se resiente y uno tiene la sensación de que ciertas escenas podrían haberse condensado sin perder fuerza. Esa pausa constante forma parte de su propuesta, pero también puede poner a prueba la paciencia de algunos espectadores.
Visualmente, sin embargo, resulta una auténtica delicia. La planificación está llena de imaginación y cada encuadre parece pensado para reforzar la sensación de estar acompañando a la protagonista en su particular odisea. La ausencia de artificios y la confianza en la fuerza de las imágenes hacen que muchas secuencias hablen por sí solas.
El rodaje requirió trabajar con varias gallinas entrenadas, ya que cada una respondía mejor a determinadas acciones o comportamientos. Esa combinación permitió mantener una sorprendente naturalidad en pantalla, algo fundamental para que la película funcionara sin perder autenticidad.
La gallina es una obra pequeña en apariencia, pero enorme en sensibilidad. Enternece sin manipular, emociona sin buscar el sentimentalismo fácil y demuestra que una historia contada desde un punto de vista insólito puede conectar con el espectador de una manera inesperada. Quizá le sobren algunos minutos, pero cuando una película consigue que acabes preocupándote por el destino de una simple gallina, significa que ha hecho muchas cosas bien.
NOTA 6,5/10
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.