martes, 25 de agosto de 2026

EL SER QUERIDO


Dirección: Rodrigo Sorogoyen
Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Fotografía: Álex de Pablo
Vestuario: Saioa Lara
Sonido: Aitor Berenguer
Música: Olivier Arson
Montaje: Alberto del Campo
Distribuidora: A Contracorriente 
Año: 2025
Título Original El ser querido
Estreno En España; 26/08/26
Género: Drama,  Autor 
Duración: 135 Minutos 

ARGUMENTO 
El aclamado director de cine Esteban Martínez es una leyenda tanto por sus películas como por su pasado de violencia y excesos. Para su nuevo proyecto le ofrece un papel a su hija Emilia con el pretexto de ayudarla en su estancada carrera de actriz. La convivencia del rodaje dará lugar a una intimidad que no tenían desde hace años, pero también reavivará viejos dolores que nunca se curaron.

CRÍTICA 
Rodrigo Sorogoyen vuelve a demostrar que es uno de los directores españoles con mayor capacidad para sacar petróleo de las relaciones humanas, y lo hace con una película que, aunque no termina de mantener el extraordinario nivel de algunos de sus momentos, resulta en conjunto un excelente filme.

El ser querido parte del reencuentro entre Esteban Martínez, un reconocido director de cine, y Emilia, su hija, a la que no ve desde hace trece años. Cuando Esteban le ofrece protagonizar su nueva película, lo que en principio parece una oportunidad profesional se convierte en algo mucho más complicado: el rodaje sirve de escenario para enfrentarse a un pasado marcado por la ausencia, los reproches y unas heridas que nunca llegaron a cerrarse.

Sorogoyen construye el relato alrededor de esa relación paterno-filial y encuentra en Javier Bardem y Victoria Luengo a dos intérpretes magníficos. Bardem vuelve a demostrar su enorme capacidad para construir personajes incómodos, contradictorios y llenos de aristas, mientras que Victoria Luengo está sencillamente espléndida, consiguiendo que Emilia transmita toda la mezcla de resentimiento, miedo, admiración y necesidad de afecto que arrastra consigo. Los dos mantienen un duelo interpretativo de enorme intensidad y son, sin ninguna duda, lo mejor de la película.

Uno de los grandes aciertos es precisamente la manera de rodar el primer encuentro entre ambos. Sorogoyen decidió que Bardem y Luengo no se vieran antes de comenzar el rodaje para reproducir la sensación de dos personas que llevan trece años sin encontrarse. La escena se rodó prácticamente como un experimento: cinco cámaras estaban escondidas en el restaurante, los actores habían trabajado por separado y, de una hora y media de conversación rodada en una sola toma, surgieron los aproximadamente veinte minutos que finalmente aparecen en pantalla. Incluso algunos detalles de la comida fueron improvisados.

Es una anécdota que explica perfectamente la naturalidad de algunas de las mejores escenas de la película y también el extraordinario trabajo de los dos protagonistas.

Visualmente, El ser querido es una película para disfrutar en pantalla grande. Sorogoyen rueda de una manera espléndida, con una fotografía de Álex de Pablo que encuentra en los exteriores y en los paisajes de Fuerteventura un aliado fundamental. La ambientación tiene una enorme fuerza y el rodaje de la película dentro de la película aporta imágenes de gran belleza. El cine dentro del cine, además, permite al director jugar con diferentes texturas y formas de mirar, aunque no todas sus decisiones formales terminan teniendo la misma eficacia.

Porque si hay que ponerle un pero importante a El ser querido es su duración. 135 minutos son demasiados para lo que cuenta. Hay escenas que se alargan innecesariamente, conversaciones que podrían haberse resuelto con mayor concisión y algunos personajes secundarios cuya presencia no termina de quedar del todo justificada. La historia central tiene suficiente fuerza como para sostenerse prácticamente por sí sola y, en determinados momentos, la película parece empeñada en explicar o desarrollar aspectos que ya habían quedado suficientemente claros.

También encontramos algunas decisiones de guion cogidas un poco con pinzas. No llegan a estropear el conjunto, pero sí hacen que determinadas situaciones resulten menos convincentes de lo que deberían. Es una lástima porque cuando Sorogoyen se centra exclusivamente en la relación entre Esteban y Emilia la película alcanza una intensidad extraordinaria.

Y es ahí donde aparece el mejor Sorogoyen: en las miradas, en los silencios, en las conversaciones aparentemente cotidianas que poco a poco se van cargando de tensión y, sobre todo, en esa capacidad para convertir una relación familiar en un auténtico campo de batalla emocional. El rodaje de la película se convierte así en una prolongación de la propia relación entre padre e hija, donde las heridas personales terminan mezclándose con las exigencias profesionales.


Hay detalles magníficos, momentos de enorme fuerza y una puesta en escena que confirma el extraordinario dominio que tiene Sorogoyen de la cámara. Incluso cuando el guion no está a la misma altura, la dirección consigue mantener nuestro interés.

En definitiva, un excelente filme, magníficamente interpretado y rodado de manera espléndida, al que le sobran algunos minutos y algunas explicaciones. Una película que merece verse en pantalla grande para disfrutar de su fotografía, sus exteriores y, sobre todo, de un Javier Bardem y una Victoria Luengo que sostienen buena parte de la función con dos interpretaciones extraordinarias

NOTA 7,5/10

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