Dirección: Rob Reiner
Guion: Christopher Guest, Michael McKean, Rob Reiner, Harry Shearer
Reparto: Rob Reiner, Christopher Guest, Michael McKean, Harry Shearer, Fran Drescher, Elton John
Paul McCartney, Garth Brooks, Trisha Yearwood, Paul Shaffer
Don Lake, John Michael Higgins
Nina Conti, Griffin Matthews, Kerry Godliman, Chris Addison, Questlove, Lars Ulrich, Chad Smith
Fotografía: Lincoln Else
Montaje: Bob Joyce
Distribuidora: Sony
Año: 2025
Título Original: Spinal Tap II: The End Continues
Estreno En España: 25/02/26 en plataformas Movistar Plus
Género: Documental, Músical, Comedia
Duración: 83 Minutos
ARGUMENTO
Cuarenta y un años después del mítico falso documental que cambió la historia del rock (al menos en la imaginación colectiva), los miembros de Spinal Tap vuelven a reunirse para un último concierto. Marty DiBergi retoma la cámara para documentar el regreso de la banda, ahora enfrentada al paso del tiempo, la mortalidad y su propio legado musical. Entre tensiones, egos intactos y colaboraciones con auténticas leyendas del rock, el grupo intentará demostrar que aún puede subir el volumen… hasta el once.
CRÍTICA
Había ganas. Muchas. Porque cuando una película alcanza la categoría de culto no se la espera: se la invoca. Y la primera entrega de This Is Spinal Tap lleva más de cuatro décadas siendo referencia absoluta del mockumentary musical. Así que esta continuación, dirigida nuevamente por Rob Reiner, no era solo una secuela: era casi un acto de fe.
La premisa es irresistible. Cuarenta y un años después, los miembros de la banda vuelven a reunirse para un último concierto mientras Marty DiBergi retoma la cámara para documentarlo todo. El paso del tiempo, la mortalidad, el ego intacto y la necesidad de seguir “subiendo el volumen hasta el once” vuelven a ser el combustible narrativo. Y lo cierto es que el arranque funciona. Durante sus primeros treinta minutos la película recupera esa incomodidad hilarante, esa naturalidad impostada que convirtió a la original en un clásico. Hay situaciones verdaderamente divertidas, diálogos afilados y un tono que parece prometer que estamos ante una secuela a la altura del mito.
Pero algo ocurre pasada la media hora
El filme comienza a desinflarse. No estrepitosamente, no con estrépito, pero sí con una sensación de repetición. El gag se estira, la estructura pierde tensión y el conjunto empieza a apoyarse más en la nostalgia que en la inspiración. Es aquí donde las apariciones estelares —de músicos reales que se prestan al juego con admirable deportividad— terminan salvando la función. Sus intervenciones aportan frescura y un guiño cómplice al espectador que entiende el legado de la banda y del propio formato.
No molesta. En absoluto. Su escaso metraje —apenas ochenta y pocos minutos— es un acierto indiscutible. La película nunca llega a aburrir, pero tampoco alcanza esa brillantez sostenida que uno esperaba tras tantos años de espera. Te deja con una sensación agridulce: sonríes, reconoces el talento, agradeces el reencuentro… pero sales del cine pensando que podía haber sido algo más.
El rodaje se planteó con amplios márgenes de improvisación, fiel al espíritu del original. De hecho, varios de los músicos invitados aceptaron participar sin guion cerrado, reaccionando en tiempo real a las ocurrencias del trío protagonista. Esa libertad aporta momentos genuinos, aunque también explica cierta irregularidad en el ritmo final.
En definitiva, Spinal Tap II: The End Continues es un regreso digno, simpático y consciente de su condición de mito heredado. No revoluciona ni amplía el universo como cabría esperar, pero tampoco traiciona su esencia. Quizá el problema no sea la película, sino nuestras expectativas. Porque cuando algo es de culto, la secuela siempre tiene que luchar contra el recuerdo. Y el recuerdo, ya se sabe, siempre suena más alto. Hasta el once.
NOTA 6,5/10
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