Guion: Joshua Pruett
Basada en: La Odisea, de Homero
Reparto: Myrom Kingery, Morgan Flanagan, Patrick M. Byrnes, Dominic Keating, Llana Barron, Jordan Iverach, Tony Wood, Ashton Rogers, Angelo Kern, Martin Richard Chappell
Fotografía: Mark David
Montaje: Rob Pallatina
Música: Mikel Shane Prather, Philip Ramirez
Vestuario: Kevin Coughlin
Maquillaje: Joan L. Cline
Distribuidora: Asylum
Año : 2026
Título Original: The Odyssey
Estreno En España: 03/07/26 en plataformas Amazon Prime Video
Género: Aventuras
Duración: 86 Minutos
ARGUMENTO
Tras la guerra de Troya, el rey Odiseo emprende un largo y peligroso viaje de regreso a Ítaca. Durante diez años deberá enfrentarse a criaturas legendarias, dioses vengativos y pruebas que pondrán a prueba su ingenio y su determinación, mientras lucha por reencontrarse con su familia y recuperar el reino que dejó atrás
CRÍTICA
La Odisea es una de esas producciones en las que The Asylum vuelve a demostrar que no conoce límites cuando se trata de aprovechar el tirón de un título conocido. En esta ocasión pone sus ojos en la inmortal obra de Homero y, bajo la dirección de Marcel Walz, construye una versión de aventuras que toma como punto de partida el regreso de Odiseo a Ítaca después de diez años de guerra, enfrentándolo por el camino a amenazas sobrenaturales y a la ira de los dioses.
El problema —o quizá precisamente su virtud— es que aquí no hay intención alguna de competir con las grandes superproducciones. Esto es The Asylum en estado puro: poco presupuesto, efectos visuales que en ocasiones parecen sacados de otra época, decorados modestos, interpretaciones que difícilmente pasarán a la historia del cine y un guion que abraza sin complejos la condición de serie B. Y hacerlo de esta manera, además, tiene su mérito. Porque esta gente sabe perfectamente lo que hace y, sobre todo, sabe quién es su público.
La historia sigue a un rey griego que, después de una década de guerra, intenta regresar junto a su esposa y recuperar su reino. Un viaje en el que tendrá que enfrentarse a criaturas y peligros sobrenaturales mucho más complicados que cualquier batalla.
Pero aquí la épica de Homero se convierte en una sucesión de aventuras de andar por casa, con monstruos, dioses y situaciones imposibles que provocan más sonrisas que tensión.
Y es precisamente ahí donde está la gracia de la película. No se puede juzgar La Odisea como si pretendiera ser otra cosa. Cuando uno se sienta delante de una producción de The Asylum sabe perfectamente lo que va a encontrarse. Pedirle rigor histórico, grandes interpretaciones o una puesta en escena espectacular sería como pedirle a un restaurante de comida rápida que prepare un menú de alta cocina.
Marcel Walz dirige con oficio una película que va directa al grano y que tampoco pretende esconder sus carencias. La dirección consigue mantener cierto ritmo y, sobre todo, aprovechar cada uno de los escasos recursos disponibles. El reparto, encabezado por Myrom Kingery, Morgan Flanagan, Patrick M. Byrnes y Dominic Keating, cumple dentro de las limitaciones de una producción de estas características
Y hay una curiosidad bastante significativa: Martin Richard Chappell no solo forma parte del reparto, sino que también participa en el apartado de sonido como mezclador de regrabación y supervisor de sonido, además de aparecer acreditado como narrador/Polifemo. Es uno de esos ejemplos que explican perfectamente cómo funcionan muchas producciones de The Asylum: equipos pequeños en los que una misma persona puede asumir diferentes responsabilidades durante la película
Al final estamos ante una película que no tiene demasiado sentido tomarse en serio. Es cutre, sí. Es barata, también. Hay interpretaciones mejorables, efectos que producen más risa que miedo y decisiones cinematográficas difíciles de defender. Pero tampoco pretende engañar a nadie.
Es una propuesta perfecta para verla en grupo, con amigos, unas cervezas y muchas ganas de reírse de lo que estamos viendo. Porque ahí es donde La Odisea encuentra su verdadera razón de ser: en disfrutar de su absoluta falta de vergüenza Cuando llegan los títulos de crédito, queda poco que recordar. Pero tampoco importa demasiado.
NOTA 5/10
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