lunes, 20 de julio de 2026

POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS


Dirección: Sébastien Vaniček
Guion: Sébastien Vaniček, Florent Bernard
Reparto: Souheila Yacoub, Hunter Doohan, Luciane Buchanan, Tandi Wright, Errol Shand
Fotografía: Philip Lozano
Música: Stephen McKeon
Producción: Sam Raimi, Rob Tapert
Distribuidora: Sony 
Año: 2026
Título Original: Evil Dead Burn
Estreno En España: 17/07/26
Género: Terror 
Duración: 110 Minutos 

ARGUMENTO 
Tras perder a su marido, una mujer busca consuelo junto a sus suegros en la apartada casa familiar. A medida que se transforman uno a uno en Deadites, convirtiendo la reunión en una auténtica pesadilla infernal, ella descubre que los votos que hizo en vida perduran incluso después de la muerte. 

CRÍTICA 
Posesión Infernal: En llamas demuestra que una saga con más de cuatro décadas de historia todavía puede sorprender cuando cae en manos de un director que entiende perfectamente su legado. Sébastien Vaniček no se limita a repetir fórmulas, sino que construye una historia capaz de enlazar con inteligencia los acontecimientos de la entrega anterior y con la trilogía original creada por Sam Raimi, regalando al aficionado un sinfín de guiños y referencias que despertarán más de una sonrisa entre quienes crecieron con aquellas inolvidables cintas.

La historia arranca cuando una mujer, tras la muerte de su marido, decide refugiarse junto a sus suegros en una aislada casa familiar. Lo que parecía un lugar donde encontrar consuelo se transforma muy pronto en una auténtica pesadilla cuando la maldición del Necronomicón vuelve a desatar el horror y los habitantes de la casa comienzan a convertirse en temibles Deadites. A partir de ese momento, el filme abraza sin complejos el terror más salvaje y sangriento.

Vaniček demuestra una enorme habilidad para mantener la tensión durante buena parte del metraje. La violencia alcanza cotas realmente extremas, con escenas tan imaginativas como brutales que recuperan el espíritu gamberro y desatado de la saga. Todo está llevado al límite: la sangre, los efectos prácticos, las posesiones demoníacas y la sensación constante de que ningún personaje está a salvo. Es un espectáculo pensado para quienes disfrutan del terror más visceral y sin concesiones.

Especialmente agradecidos quedarán los seguidores de la franquicia, ya que las referencias a la película original de 1983 aparecen repartidas con enorme inteligencia a lo largo de toda la narración. No son simples homenajes gratuitos, sino piezas que ayudan a reforzar la conexión entre las distintas entregas y amplían el universo creado por Sam Raimi sin traicionar su esencia.

Eso sí, conviene advertir que Posesión Infernal: En llamas no es una película para estómagos delicados. Su festival de mutilaciones, desmembramientos y litros de sangre puede resultar excesivo para buena parte del público, especialmente para quienes no sientan verdadera pasión por el terror más puro y extremo. Aquí no hay espacio para medias tintas: quien entre en la sala sabe perfectamente a lo que viene.

Su principal defecto reside en una duración que supera los 110 minutos. Aunque el ritmo rara vez decae, la historia podría haber sido más contundente con un montaje algo más ajustado, eliminando algunas escenas que terminan estirando innecesariamente el desarrollo.

Sébastien Vaniček insistió en utilizar una gran cantidad de efectos especiales prácticos y maquillaje tradicional para recrear las transformaciones de los Deadites, reduciendo al mínimo el uso de efectos digitales. El propio director reconoció que su mayor inspiración fue recuperar la textura física y artesanal que convirtió en un clásico de culto a la trilogía de Sam Raimi.

En definitiva, Posesión Infernal: En llamas es una auténtica celebración del universo Evil Dead. Salvaje, sangrienta, exagerada y repleta de personalidad, ofrece exactamente lo que promete. Quizá se alargue más de la cuenta, pero cuando los demonios empiezan a sembrar el caos resulta difícil no dejarse llevar por este festín de horror que hará las delicias de cualquier amante del género.
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NOTA 7,5/10

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