Dirección: Michael Sarnoski
Guion: Michael Sarnoski
Reparto: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett, Noah Jupe, Faith Delaney, Tabitha Smyth, Beau Thompson.
Fotografía: Pat Scola
Música: Jim Ghedi
Montaje: Andrew Mondshein
Productores: Aaron Ryder, Andrew Swett, Alexander Black, Hugh Jackman
Distribuidora: DeAPlaneta
Año; 2026
Título Original: The Death of Robin Hood
Estreno En España: 03/06/26
Género: Drama, Aventuras
Duración: 123 Minutos
ARGUMENTO
Tras una vida marcada por el crimen y la violencia, Robin Hood resulta gravemente herido después de una batalla que creía que sería la última. En manos de una misteriosa mujer, tendrá la oportunidad de enfrentarse a su pasado y encontrar un camino hacia la redención
CRÍTICA
La figura de Robin Hood ha sido llevada al cine en infinidad de ocasiones, casi siempre envuelta en grandes aventuras, heroísmo y espectaculares escenas de acción. Michael Sarnoski, responsable de la magnífica Pig, decide romper con esa tradición para ofrecer una visión completamente distinta del legendario arquero. El resultado es una película valiente, pero también una propuesta que probablemente desconcierte a quienes esperen un relato clásico del héroe de Sherwood.
La historia nos presenta a un Robin Hood envejecido, herido física y emocionalmente, que tras una vida marcada por la violencia encuentra en una misteriosa mujer la oportunidad de enfrentarse a sus errores y buscar una imposible redención. Esa premisa deja claro desde el principio que el director no pretende narrar una aventura medieval al uso, sino un drama profundamente intimista sobre la culpa, el arrepentimiento y el peso del pasado.
Quienes, como este crítico, crecimos disfrutando de las hazañas del personaje, echaremos de menos una mayor presencia de la aventura y la adrenalina. La acción aparece de manera puntual y con una puesta en escena contundente, pero rápidamente cede el protagonismo a largas secuencias de reflexión y silencios que imprimen a la película un tono muy sombrío. En algunos momentos esa oscuridad resulta incluso excesiva y termina ralentizando el ritmo de una historia que parece más interesada en explorar el alma de su protagonista que en hacerlo empuñar el arco.
Hugh Jackman ofrece una interpretación sólida, transmitiendo el desgaste de un hombre perseguido por sus propios fantasmas, mientras que Jodie Comer vuelve a demostrar su enorme talento en un papel cargado de sensibilidad. Michael Sarnoski dirige con oficio y mantiene siempre una atmósfera opresiva que encaja perfectamente con la propuesta, aunque en ocasiones el conjunto acaba resultando demasiado contenido para un personaje cuya leyenda siempre ha estado ligada a la épica.
El rodaje se llevó a cabo principalmente en los bosques de Irlanda del Norte, cuyos paisajes naturales contribuyen decisivamente a crear esa sensación de aislamiento y decadencia que impregna toda la película. Además, tanto Hugh Jackman como Jodie Comer han destacado que el ambiente de trabajo creado por Sarnoski fue sorprendentemente cercano y relajado, pese a la intensidad emocional que exigía una historia tan oscura.
La muerte de Robin Hood no es la película de aventuras que muchos esperaban, sino una reflexión amarga sobre el final de un mito. Tiene buenas interpretaciones, una dirección correcta y una fotografía de gran belleza, pero su apuesta por el drama intimista deja inevitablemente en un segundo plano aquello que convirtió a Robin Hood en una de las leyendas más populares de la literatura y el cine. Una reinterpretación arriesgada que encontrará defensores y detractores a partes iguales
NOTA: 4,5/10.
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