Dirección: Antoine Fuqua
Guion: John Logan
Reparto: Jaafar Jackson, Juliano Krue Valdi, Nia Long, Colman Domingo, Miles Teller, Laura Harrier, Kat Graham, Larenz Tate, Jessica Sula, Liv Symone, Kevin Shinick, KeiLyn Durrel Jones, Kendrick Sampson
Música: Lior Rosner
Fotografía: Dion Beebe
Montaje: John Ottman, Harry Yoon
Producción: Graham King, John Branca, John McClain
Productoras: GK Films, Lionsgate Films
Distribuidora: Universal
Año: 2026
Título Original: Michael
Género: Drama, Biopic
Duración: 127 Minutos
ARGUMENTO
“MICHAEL es el retrato en la gran pantalla de la vida y el legado de uno de los artistas más influyentes que el mundo haya conocido. La película nos muestra el viaje de Michael Jackson más allá de la música, desde el descubrimiento de su extraordinario talento como líder de los Jackson Five hasta convertirse en una visionaria estrella cuya ambición creativa despertó un incansable afán por consagrarse como el mayor icono de la industria del entretenimiento.”
CRÍTICA
Hay películas que nacen con la vitola de evento y otras que, directamente, juegan en otra liga: la del mito. Michael, dirigida por Antoine Fuqua, pertenece sin duda a este segundo grupo. Un biopic mastodóntico que, como bien apunta su propia sinopsis, busca retratar “el viaje de Michael Jackson más allá de la música”, desde sus inicios en los Jackson Five hasta convertirse en una figura irrepetible dentro del espectáculo global.
Y es precisamente ahí donde la película funciona como un tiro. Como espectáculo, Michael es un despliegue apabullante. Los números musicales están recreados con un mimo enfermizo, la puesta en escena brilla con luz propia y hay momentos —no pocos— en los que el espectador siente que está asistiendo a algo grande, casi irrepetible. El pulso de Fuqua para lo visual eleva el conjunto y convierte la película en una experiencia sensorial de primer nivel. Ahora bien, cuando uno rasca un poco más allá del brillo, empiezan a aparecer las grietas.
El guion, irregular y por momentos errático, deja la sensación de estar construido a base de retales. Hay saltos narrativos poco justificados, situaciones que se resuelven de forma apresurada y, lo que es más llamativo, figuras clave en la vida de Michael Jackson que apenas tienen desarrollo o directamente pasan de puntillas por la historia. Es como si la película quisiera abarcar tanto que al final termina por no profundizar en casi nada.
A esto se suma un montaje que, lejos de ayudar, entorpece. La narrativa se vuelve confusa en determinados tramos, con transiciones abruptas y decisiones que rompen el ritmo. Hay momentos donde uno tiene la sensación de estar viendo una sucesión de grandes escenas más que una historia cohesionada.
Y luego está el enfoque. Michael es, sin duda, un retrato extremadamente benevolente. En algunos pasajes roza lo ñoño, lo excesivamente buenista con el artista, mientras que la figura paterna queda retratada bajo un prisma casi caricaturesco, cercano al villano sin matices. Una elección que no sorprende si tenemos en cuenta que la familia del propio artista está implicada en la producción, pero que resta complejidad a un personaje que, precisamente, se caracterizaba por sus múltiples claroscuros.
Donde no hay discusión es en el apartado interpretativo. Jaafar Jackson, sobrino del propio cantante, firma una actuación sencillamente espectacular. No solo captura los gestos y la voz, sino también esa presencia escénica imposible de imitar. Hay momentos en los que desaparece el actor y aparece el mito. A su lado, Colman Domingo aporta solidez y carisma, elevando cada escena en la que aparece.
El propio Jaafar Jackson se sometió a meses de entrenamiento intensivo para replicar con exactitud milimétrica los movimientos de su tío, llegando a ensayar coreografías durante más de ocho horas diarias. De hecho, buena parte de los números musicales se rodaron sin dobles, algo que explica el grado de autenticidad que desprenden.
En definitiva, Michael es una película de contrastes. Un espectáculo mayúsculo que deslumbra en lo visual y lo musical, pero que se queda a medio gas cuando se le exige profundidad narrativa y rigor en su construcción dramática. Una obra pensada para emocionar y celebrar al mito… aunque en el camino deje de lado algunas verdades incómodas Brilla, sí. Pero no todo lo que reluce es oro.
CRÍTICA 7/10
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