Dirección: Juan José Campanella
Guion: Juan José Campanella, basado en la obra teatral Parque Lezama, adaptación de I’m Not Rappaport de Herb Gardner
Reparto: Luis Brandoni, Eduardo Blanco, Verónica Pelaccini, Agustín Aristarán, Manuela Menéndez, Alan Fernández, Matías Alarcón.
Fotografía: Miguel P. Gilaberte
Música: Emilio Kauderer
Dirección de arte: Nelson Luty
Montaje: Juan José Campanella
Sonido: Rubén Piputto
Distribuidora: Netflix
Año: 2026
Título Original: Parque Lezama
Estreno En España 06/03/26 en plataformas Netflix
Género: Drama, Comedia
Duración: 115 Minutos
ARGUMENTO
Dos hombres muy distintos se encuentran cada día en un banco del Parque Lezama, en Buenos Aires. Uno es un veterano exmilitante comunista lleno de historias y verborrea; el otro, un hombre más bien reservado y pragmático. Entre discusiones, recuerdos y reflexiones sobre la vida, ambos irán construyendo una amistad inesperada que demuestra cómo incluso las personas más diferentes pueden encontrar puntos en común.
CRÍTICA
Hay películas que nacen del teatro y que, lejos de esconder su origen, lo abrazan con naturalidad. Parque Lezama, lo nuevo de Juan José Campanella, pertenece claramente a esa estirpe: una obra donde la palabra manda, donde los personajes se construyen a base de diálogo y donde el banco de un parque se convierte en escenario vital de todo un universo emocional.
La historia —dos hombres que, sentados en un banco del Parque Lezama de Buenos Aires, comparten recuerdos, ideologías y visiones de la vida— podría parecer mínima en su planteamiento. Un exmilitante comunista locuaz y combativo frente a un hombre más pragmático y reservado. Sin embargo, es precisamente en ese contraste donde la película encuentra su razón de ser: una reflexión sobre la amistad, la vejez y el paso del tiempo que oscila entre el humor y la melancolía.
Campanella, siempre eficaz narrador de emociones, apuesta aquí por un tono más íntimo y contenido. No hay grandes artificios ni giros sorprendentes, pero sí un cariño evidente hacia sus personajes. El filme se apoya casi por completo en el trabajo de sus dos protagonistas, y ahí es donde encuentra su mayor virtud: ambos están francamente bien, sosteniendo el peso dramático con una química que resulta creíble y, en más de una ocasión, entrañable
Aun así, Parque Lezama tiene algo que la hace mantenerse a flote: su humanidad. En tiempos de relatos grandilocuentes, Campanella apuesta por lo pequeño, por lo cotidiano, por esa conversación aparentemente trivial que esconde toda una vida detrás. Y en ese terreno, la película encuentra sus mejores momentos, especialmente cuando deja que el humor y la nostalgia convivan sin forzar el discurso.
Cabe señalar que la película nace de una exitosa adaptación teatral que el propio Campanella llevó a los escenarios durante años en Argentina, con gran acogida de público. Esa experiencia previa se percibe en la naturalidad de los diálogos y en la construcción de los personajes, aunque también explica en parte esa sensación de estar viendo, por momentos, una obra filmada más que una película plenamente cinematográfica.
En definitiva, Parque Lezama es un filme irregular pero honesto, sostenido por dos grandes interpretaciones y por un guion que, cuando acierta, sabe tocar la fibra. Una propuesta que no termina de despegar por su exceso de metraje, pero que deja un poso amable sobre la amistad y la necesidad —tan humana— de ser escuchado.
NOTA 6/10
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