miércoles, 4 de marzo de 2026

LA HACIENDA: EL REGRESO DE LOS MALDITOS

Dirección: Gaby Smiths
Guion: Mechi Pérez (Mercedes P. Pérez)
Reparto: Facundo Vrdoljak; Mariángeles Gagliano; Juan Ignacio Rodríguez; Sofía Soler; Juan Manuel Soto; Nicolás Morales; Clara Belén Sánchez; Fernando Enrique; Georgia Viero; Christian Vit; Mauro Matías Rossi; Pablo Cordero Jaure; Jorge Ruiz.
Fotografía: Pablo Costamagna
Montaje: Gaby Smiths
Distribuidora; Shudder 
Año: 2025
Título Original: La Hacienda – El regreso de los malditos
Estreno En España: Plataformas en AMC PLUS Y PLANET HORROR 
Género: Terror,  Thriller 
Duración: 68 Minutos 

ARGUMENTO 
La Hacienda es un slasher/horror folk en el que un grupo de amigos vuelven a su pueblo natal para recordar viejos y buenos tiempos. Todo parece ir como lo pensaban hasta que se encuentran con los fantasmas de su pasado más oscuro.

CRÍTICA 
Hay películas modestas que, pese a sus limitaciones presupuestarias, logran salir airosas gracias a la imaginación. Y luego está La Hacienda – El regreso de los malditos, dirigida por Gaby Smiths, un filme que demuestra que no basta con tener una idea —por muy atractiva que parezca sobre el papel— si no se sabe cómo llevarla a buen puerto.

La premisa, en teoría, prometía: un grupo de amigos regresa a su pueblo natal para reencontrarse con su pasado, sin saber que lo que les espera son los fantasmas más oscuros de su historia. Slasher con aroma a folk horror, reencuentros, traumas y cuentas pendientes. El cóctel no era malo. El problema es que nada funciona.

Desde sus primeros minutos, la película se tambalea. La dirección es errática, incapaz de generar atmósfera o tensión. El montaje parece improvisado y la narrativa confunde más de lo que inquieta. No se trata de jugar con el espectador, sino de desorientarlo sin rumbo. Y eso, en un thriller de terror, es un pecado capital.

Las actuaciones tampoco ayudan. Los intérpretes —que hacen lo que pueden— se ven atrapados en diálogos forzados y situaciones inverosímiles que rozan el sonrojo. No hay química, no hay miedo, no hay verdad. Solo la sensación constante de estar asistiendo a algo que no termina de tomarse en serio a sí mismo, aunque lo pretenda con todas sus fuerzas.

Visualmente, la película tampoco encuentra identidad. La hacienda, que debería ser un personaje más, un espacio opresivo cargado de memoria y muerte, queda desaprovechada. Ni la fotografía ni la puesta en escena consiguen convertir el escenario en un lugar memorable. Todo es plano, rutinario, televisivo en el peor sentido del término.

Y lo más grave: el filme aburre. A los pocos minutos, uno ya desea que termine. No porque incomode —que sería legítimo en el género—, sino porque desconecta. Cuando el terror no provoca ni inquietud ni diversión, solo queda el vacío.

Durante el rodaje se aprovechó una hacienda real en las afueras de Buenos Aires cuya estructura original data de principios del siglo XX, lo que obligó al equipo a trabajar con iluminación muy limitada para no dañar el edificio. Una circunstancia que, bien aprovechada, podría haber reforzado la atmósfera sombría.  Lamentablemente, la oportunidad se diluye en pantalla.

La Hacienda – El regreso de los malditos pretendía ser un regreso al pasado lleno de secretos y oscuridad. Lo que termina ofreciendo es un ejercicio fallido de terror rural que provoca más vergüenza ajena que escalofríos. Una propuesta bochornosa e inverosímil que confirma

NOTA 0/10


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